“Hay algo que la lectura hace y que ninguna otra cosa hace igual: te saca del celular sin culpa” dice Janet Rudman, facilitadora de lecturas que realizará un taller de lectura el viernes 5 de junio, a las 18 horas, en el barrio olímpico, calle Gutiérrez Ruiz esquina Caibar Sánchez, organizado por Rudman y Karina Urrutia, con el apoyo de Librería Acuarela. Para inscribirse contactarse al 096 722 114 o 099 263 418. Cupos limitados.

RUDMAN

Rudman contó a Primera Página que “en la pandemia, me llamaron para hacer un taller en Montevideo. Así empecé. Ahora tengo cuatro grupos y doy talleres en diferentes lugares.  Soy facilitadora de talleres de lectura y creadora de contenido literario en Montevideo. Hace cinco años coordino talleres especialmente para mujeres de cincuenta y sesenta años. Cursé taller de escritura durante ocho años y participé en dos publicaciones colectivas, Pelado con Trenza I y Pelado con Trenza II. La dinámica del taller es simple: cada participante lee el libro en su casa con una guía que preparo especialmente, y después nos reunimos a comentarlo. Ese encuentro es donde pasa todo: de repente alguien dice en voz alta lo que vos estabas pensando, o te abre un ángulo que no habías visto, y el libro se vuelve otro”. E invita a entrar en su página janetrudman.substack.com

TALLER

El taller de lectura es sobre el libro “Comerás flores” de Lucia Solla Sobral (1989, Marín, España) Premios Cálamo y El Ojo Crítico 2025. El libro lo encuentran en Librería Acuarela.

Rudman señaló que “la propuesta es que las y los asistentes lleguen con el libro leído. Antes del encuentro voy a enviarles una guía con los temas del libro, para que podamos aprovechar el tiempo conversando, no resumiendo. En ‘Comerás flores’, trabaja algo que me parece fundamental y poco nombrado: la violencia silenciosa dentro de las parejas. La novela narra la relación entre un hombre mayor y una chica que está atravesando el duelo por la muerte de su padre. Él aparece como refugio, como el amor de su vida, y termina siendo alguien que le destruye la autoestima y la separa de su entorno. Todo eso sin gritos, sin golpes. En el taller vamos a preguntarnos por qué ese tipo de violencia cuesta tanto nombrarse, por qué no la reconocemos a tiempo, y qué hace la literatura cuando se atreve a mostrarla con tanta honestidad”.

¿Qué diferencia hay entre talleres de lectura y clubes de lectura?

Los clubes de lectura son más espontáneos: los libros se votan, el espacio es libre y la conversación fluye sin demasiada estructura. Los talleres, en cambio, requieren organización, planificación y límites claros. Esa estructura no es una restricción, es lo que hace posible un espacio cuidado, donde cada opinión tiene lugar y nadie se queda sin ser escuchado.

¿Qué persigue la gente cuando asiste a un taller de lectura?  

Se busca un espacio para comentar lecturas, escuchar recomendaciones y encontrarse con otros que comparten la misma sintonía. Durante mucho tiempo fui señalada por ser lectora ávida, como si eso fuera un defecto. El taller es justamente el lugar donde los lectores se encuentran.

¿Es una forma terapéutica?

¿Terapéutico? En el sentido de que hace bien, sí. Pero no se parece en nada a una terapia. No es un espacio para resolver temas personales, sino para hablar de libros, y descubrir, de paso, que los libros dicen muchas cosas sobre nosotros.

¿Se enseña a escribir o a disfrutar la lectura en su taller?

En mis talleres no se enseña a escribir, no es mi área. Lo que sí hago es incentivar la lectura, y sobre todo la idea de que hay un libro para cada momento de la vida: para un viaje, para la sala de espera del médico, para antes de dormir.

¿Se descubre el gusto por los géneros en el taller?

Hoy los géneros se mezclan, ya no están tan definidos como en otra época. En el taller trabajamos principalmente ficción y algunos ensayos. La poesía es un género que respeto profundamente, pero pide otro tipo de encuentro, no es lo que traigo al taller. Lo que sí aparece siempre: leemos lo que somos.

Leen más las mujeres que los hombres. 

En Uruguay una encuesta reciente confirmó lo que muchos intuíamos: las mujeres leen más que los hombres, compran más libros y leen con mayor frecuencia. A eso yo agrego algo que no está en ninguna estadística pero que veo en cada taller: son ellas quienes más buscan espacios para compartir esas lecturas.

¿De qué edades son las personas que asisten a su taller?

Apunto a un público mayor de cincuenta años, por afinidad de intereses y de momentos vitales. Se acercan muchas mujeres que están atravesando transiciones importantes: la jubilación, un divorcio, un cambio de etapa. Mujeres que buscan un espacio propio donde la lectura no sea un pasatiempo sino una forma de desarrollarse y de encontrarse con otras.

¿Por qué nos causa satisfacción leer?

Leer da pulsión de vida. Es vivir otras historias, meterse en la casa de otra gente, ponerse en otra piel. Alguien dijo alguna vez que leer es viajar sin aeropuerto ni burocracia, y yo no lo puedo decir mejor.