Tras una exhaustiva etapa de ensayo y error y a través de una excelente presentación, la cerveza artesanal Molino Viejo transita sus primeros pasos, lentos, seguros y expectantes. Hugo Tabeira, titular de este emprendimiento familiar, apunta a la calidad, a la personalidad del producto final, más que a la masividad.
Tabeira es minuano y se siente plenamente identificado con la zona donde el Molino Viejo es protagonista del paisaje. «Concurrí al liceo en la década del ’90, al igual que mi hermano, cuando estaba en el edificio del viejo molino. Me acuerdo de los laboratorios de biología, de física y de química y de las clases de astronomía, de cuando subíamos por la torre para ver los eclipses, por lo que siento un arraigo muy fuerte con el edificio y en general con toda la zona», contó.

LA CERVEZA
Se vinculó al mundo cervecero a través de su padre, relacionado a la producción por muchos años, hace tiempo está radicado en España. «Él me invitó, al igual que a mis hermanos, a armar este proyecto, el de elaborar una cerveza casera y artesanal a partir de un emprendimiento netamente familiar», proyecto que, según comentó, «aún está ‘en pañales’, tratando de cumplir con todas las etapas de un emprendimiento de estas características».
El año pasado, la cerveza artesanal Molino Viejo inició este recorrido a partir de una iniciativa experimental. «Hubo que variar algunos detalles y fue saliendo este tipo de cerveza. Aún todo es prematuro e incipiente, pero lo cierto es que la cerveza está saliendo rica, que es lo que nosotros queríamos para compartir entre amigos, con la familia y con conocidos», en una primera instancia, por lo que en estos momentos «la producción no da para industrializarla, ni para comercializarla a gran escala», etapas que confía que se puedan cumplir en un futuro cercano.
Dentro de las coordenadas que maneja cerveza Molino Viejo, el acceso a proveedores es fundamental. «A los ingredientes principales los traemos desde Montevideo. A partir de ellos, con algunas recetas que hemos tomado en cuenta, a partir del consejo de nuestro padre, fue que logramos el producto que queríamos conseguir».
La materia prima es fundamental en este proceso, sobre todo cuando ya se cuenta con las recetas para elaborar un determinado producto, en este caso cerveza estilo ale, de alta fermentación, característica que la diferencia del estilo lager al tener «más cuerpo, al ser más espesa y por consiguiente no tan ligera como una lager».
En términos generales, «apuntamos a lo clásico, a sacar una base y después, a partir de ahí, las condiciones se dan como para sacar variantes con otros sabores», explicó Tabeira.
Debido a que se trata de una cerveza artesanal, «nos llevó varios meses de trabajo encontrarle el punto adecuado. Te podría decir que recién a principios de este año arribamos a la cerveza que queríamos, que está saliendo como nosotros realmente queremos que saliera».
En primera instancia, «apuntamos a una cerveza rubia y suave», más allá de que «también nos salimos un tanto de los esquemas, sobre todo en relación a algunas recetas que nos aportaron y que tenían niveles de alcohol más elevados, porque la cerveza artesanal, de por sí, se caracteriza por ser más fuerte».
La apuesta se centró en un público general, promedio, por lo que la cerveza Molino Viejo tiene una graduación de alrededor del 4.5% de alcohol. «También el color influye, el dorado que queríamos que tuviera y salió tal cual pretendíamos». En ese sentido, la regulación se logra a partir de los ingredientes. «El agua no tiene que ser de la canilla, sino sin cloro, totalmente natural. Luego, la malta de cebada es la principal materia prima que lleva la cerveza. El lúpulo aporta el amargor y la consistencia, y luego se le puede añadir algún otro producto que la tiña un poquito más de dorado», expresó.
La gasificación es natural, a través de la fermentación, «lo que le da esa espuma tan característica y buscada en una cerveza».
Todo el proceso de elaboración insume unos 24 de trabajo hasta arribar al pretendido producto final, comprendiendo el cocimiento, el filtrado, el pasaje a tanques fermentadores donde está durante unos 15 días, aproximadamente, variando temperaturas, hasta que queda lista para ser envasada, con unos 10 días de fermentación en el propio envase, incluyendo la pasteurización de las botellas de vidrio que contienen la cerveza.
ETAPAS
La empresa familiar se apresta a cumplir con todas las normativas exigidas para entrar al mercado como desea hacerlo, luego de compartir el producto con familiares y amigos. «En una próxima etapa necesitaremos de un local habilitado y de las correspondientes habilitaciones que se exigen en estos casos, tanto para fabricar como para comercializar el producto. Estamos en esa etapa y, obviamente, insume sus tiempos. Mientras tanto, seguimos con nuestras pruebas y las mediciones de litraje para luego remontarnos a otras etapas dentro de un mismo proceso».
El diseño de la etiqueta fue realizado por uno de los hermanos de nuestro entrevistado, Álvaro Tabeira, quien vive en España, donde tiene un restaurante y una cervecería. «Elegimos ese logo porque nuestra idea era la de rendirle nuestro homenaje al Molino Viejo, a nuestro modo, y a la ciudad de Minas en general, a la cual siempre añoramos y extrañamos. Por ello es tan importante poder estar haciendo lo que nos gusta hacer y poder compartirlo en familia. El inicio de todo se dio como un hobby. Luego sientes que es una actividad que te impulsa, que te da creatividad y que también te aporta responsabilidad, porque es un gusto personal que terminas compartiendo primero con tu entorno más cercano y luego con más personas. Es el amor por la cerveza de calidad, en definitiva», expresó Tabeira a Primera Página Dominical.
Parte de la base de que «para nosotros era fundamental hacer una cerveza que fuera rica y logramos elaborarla» y que, a su vez, la mayor cantidad posible de personas llegara a sentir lo mismo. «Minas tiene muchas cosas ricas para compartir con el país y con el mundo, como los alfajores, las masitas y otros tantos productos aquí elaborados. Confiamos en que en algún momento nuestra cerveza Molino Viejo pueda caracterizar a Minas, más allá de que estamos seguros de que nuestro diferencial estará siempre en la calidad y no relación directa con la masividad».
Con los pies en la tierra «continuamos probando, sin aventurarnos demasiado y sin quemar etapas en forma indebida, para generar pasos seguros que apunten a nuestro crecimiento y a acceder a más oportunidades», indicó, confiando en que a nivel local se concreten respaldos institucionales destinados a este emprendimiento familiar, junto con la posibilidad de acceder a programas con que cuentan diferentes organismos a nivel nacional en cuanto a la promoción de la industria de cada comunidad. En estos momentos, cerveza Molino Viejo es comercializada por la empresa Sabores Serranos, de Nicolás Cabral. Los interesados pueden comunicarse a través del celular 099 164 111 o vía Instagram: @saboresserranosuy