Ser policía es perjudicial para la salud. Debería estar en la primera página de cualquier manual de formación de agentes u oficiales de Policía.
Y no es una broma.
La tasa de suicidios en la policía de Uruguay es muy, muy alta. Triplica la tasa de suicidios de la población general, con al menos 17 efectivos policiales suicidados en un periodo de 14 meses culminados en febrero de 2026. Y estamos hablando de Uruguay, uno de los países con mayor tasa de suicidios en el mundo entero.
El suicidio entre los efectivos policiales es un problema serio y grave que requiere de la inmediata atención de las autoridades nacionales y de soluciones urgentes e integrales.
En el año 2025 hubo unos 15 suicidios de policías en el país y las cifras de 2026 siguen siendo preocupantes.
Los sindicatos policiales señalan factores como el estrés, el acoso laboral y/o sexual, problemas económicos, la falta de empatía entre los propios policías y el impacto del trabajo en la calle, el más estresante para los policías. Exigen un mayor apoyo en salud mental por parte de las autoridades.
A la vez, los policías critican que a la hora de reportar problemas de salud mental son inmediatamente desarmados, lo que podría ser comprensible pero conlleva una pérdida de ingresos porque al estar desarmados ya no pueden hacer horas extras. Además padecer de problemas de salud mental es para muchos un estigma, en un país en el que la salud mental sigue siendo un tema tabú para muchos.
Los policías reclaman una mejor asistencia psiquiátrica y psicológica las 24 horas del día. En realidad, no hay soluciones mágicas para un problema que es multicausal. Lo más probable es que sea necesario un conjunto de soluciones para abordar este complejo problema.
No obstante, algo está claro: hay que tomar medidas, y deben tomarse con urgencia.