¿Deberían los alemanes olvidar lo que ocurrió en su país durante el nazismo, “dar vuelta la página”? ¿Debería el pueblo judío, los pueblos del mundo, olvidar el Holocausto, “dar vuelta la página” de una buena vez y dejar esas cosas en el pasado? ¿Deberíamos enterrar el tema del genocidio armenio por parte de Turquía, para no sentir más dolor, “dar vuelta la página”, dejar esas cosas tan dolorosas atrás? ¿Deberíamos enterrar de una buena vez el tema del genocidio en Ruanda, que ocurrió hace pocos años?

¿Verdad que usted, lector, responde negativamente a cada una de esas preguntas?

¿Por qué, entonces, tenemos a tantos dirigentes políticos, incluso de primer nivel, diciéndonos que debemos “dar vuelta la página” acerca de lo que ocurrió en nuestro país en los oscuros años de la represión? ¿Por qué? ¿Por qué hay sectores y dirigentes políticos que nos repiten siempre esa frase?

Hoy a las 13 horas, frente a la sede del Batallón de Infantería Nº11, la Comisión de Sitios de Memoria de Lavalleja colocará una placa que contiene un texto muy corto y conciso: “Este edificio del Batallón de Infantería Nº11 fue centro de detención y tortura entre 1968 y 1984. Nunca más terrorismo de Estado. Ley 19.641. Comisión Sitios de Memoria Lavalleja”.

Porque en ese lugar, en esos años, al menos casi 160 personas sufrieron torturas. Inenarrables, crueles, difíciles de imaginar e imposibles de atravesar sin que hayan dejado profundas huellas de dolor y sufrimiento. En realidad es posible que el número sea mayor, porque han aparecido nuevos casos y testimonios a lo largo de este proceso.

En la comisión departamental decidimos colocar la placa en la vía pública, en el cantero central de la Avenida Artigas, frente a la sede del cuartel. Eso significó que debiéramos tramitar ante la Intendencia de Lavalleja y ante la Junta Departamental la autorización para colocar la placa allí. Si hubiésemos definido colocarla en la sede del propio cuartel habría bastado una decisión administrativa del Ministerio de Defensa, sin necesidad de pasar por la Intendencia ni la Junta.

Por ello, durante meses, en el año 2025, con la Comisión nos reunimos con ediles de todos los partidos presentes en la Junta Departamental. Con la bancada del Partido Nacional, con la bancada del Partido Colorado y con la bancada del Frente Amplio. Y además nos reunimos individualmente con muchos ediles. En el trámite nos reunimos además con la Comisión de Recepción de la Junta y con la Comisión de Nomenclator.

A todos les planteamos exactamente lo mismo: queríamos que la colocación de la placa se votase en la Junta por unanimidad, dando una señal muy fuerte a toda la sociedad de Lavalleja y a todo el país: en Lavalleja todos, sin excepción, estamos en contra del terrorismo de Estado y a favor de la defensa de los Derechos Humanos, con el derecho a la vida y a la integridad física en primer lugar. En definitiva, poco antes se había logrado una unanimidad similar para la colocación de varias placas de memoria en Treinta y Tres, luego de una aprobación y pedido en ese sentido de la entonces intendenta (nacionalista) de ese departamento. En Maldonado, la unanimidad de la Junta había emitido una declaración de defensa a ultranza de los Derechos Humanos y de rechazo al terrorismo de Estado.

La defensa de los Derechos Humanos, sin condiciones ni subterrefugios (afortunadamente) es cada día que pasa una actitud más generalizada en nuestra sociedad.

Pero no pudo ser. A pesar de que en las reuniones previas con todos los partidos fuimos bien recibidos y escuchados con atención, a los ediles del Frente Amplio sólo se unió en la Junta una edila blanca, Verónica Machado. El resto de los ediles blancos y los colorados votaron en contra de la colocación de la placa.

¿Por qué?

En realidad, no lo sabemos, porque a pesar de que estuve en toda la reunión de la Junta y escuché todas las intervenciones y argumentaciones de todos los ediles, no me quedó claro. Ningún edil, que yo recuerde, afirmó de manera tajante que no estaba de acuerdo con la colocación de esta placa. Algunos plantearon que la placa no cumplía con la reglamentación nacional de tránsito. Otros pidieron posponer el tema para otra reunión, por diferentes razones.

Pero a la hora de votar, votaron en contra.

Qué pena.

Nosotros queríamos la unanimidad a la hora de votar. Queremos, hoy a las 13 horas, cuando se descubra esta placa, la presencia de todos, de todos los dirigentes y ediles de todos los partidos, de militantes de todos los partidos, de las personas sin partido. Es más: nos encantaría que estuvieran allí también los propios militares de ese cuartel, aunque no sabemos si ello violaría algún tipo de reglamentación, ya que quizá no puedan participar de este tipo de actos. No lo sabemos.

Porque esta placa no es un ataque ni una condena en contra de los militares ni en contra de los efectivos del Batallón de Infantería Nº11 en particular. Ninguno de los soldados, ninguno de los oficiales actuales de esa unidad participó nunca en ninguna sesión de tortura ni maltrató jamás a ningún prisionero. Esta placa no es contra nadie, sino a favor de la memoria y de la defensa de los Derechos Humanos.

Porque sin memoria no hay futuro posible. Si los uruguayos, y sobre todo los jóvenes, los adolescentes, no conocen los horrores que ocurrieron en este país mucho antes de que ellos nacieran, tendrán una educación renga, miope o tuerta. Y estarán menos preparados para defender, cuando sea necesario, la libertad, la democracia y el respeto a ultranza de los Derechos Humanos.

Nunca más terrorismo de Estado.

Nunca más.

 

Raúl Vernengo Ferrari