Derecho humano, el acceso al esparcimiento, al conocimiento y a la cultura debe ser garantizado. Sin embargo, ¿cuánto queda por hacer? Afortunadamente, tenemos avances, de la mano de gente que, como Enrique Duarte, se capacitan para ayudar a que otros disfruten la naturaleza. Creó Senderismo para Todos - Turismo accesible, propuesta desde la que brindó un servicio, inédito hasta el momento, durante la última peregrinación a la Virgen del Verdún.
Enrique Duarte (37 años) nació en Tala, departamento de Canelones. Vivió allí hasta los 19 años, cuando se trasladó a Montevideo para estudiar Licenciatura en Administración de Empresas. En 2014 viajó a Nueva Zelanda, donde vivió durante tres años. «Trabajé en el Parque Nacional Westland, donde están los glaciares en aquel país, en hotelería y en gastronomía. En 2017 decidí retornar a Sudamérica, hice escala en Uruguay y me fui a la Patagonia chilena, donde viví desde ese año hasta que irrumpió la pandemia. Al año siguiente me certifiqué como guía de trekking en ambiente de montaña y trabajé como guía en Torres del Paine», compartió.
Volvió a Uruguay en 2020 y un año después comenzó a trabajar en turismo de naturaleza, primero con intendencias del interior del país, como la de Tacuarembó, a partir de proyectos de diseño y construcción de senderos, «brindando asesorías y capacitaciones a emprendedores locales dentro del sector turístico y, sobre todo, de posicionamiento de destino y de búsqueda de potencialidades turísticas en lugares que hasta ese momento no eran turísticos».
Hace un par de años «adquirimos un pedacito de tierra en las sierras de Lavalleja». Allí reside con mi esposa y esperan a su primer hijo. «Tenemos un proyecto a largo plazo, el cual ya nos tiene trabajando, por cuanto construimos un primer refugio totalmente autosustentable, con agua de una cachimba y con paneles solares. Estamos con la construcción de los primeros senderos. Comenzamos con la delimitación del predio, con la instalación de los alambres para sacar los animales de los vecinos, caballos, ovejas, etc. y para poder continuar con la restauración del monte nativo, controlando especies invasoras como el ligustro y con la reintroducción de otras especies nativas».
Allí se siente «como pez en el agua», en un entorno que, ante todo, se caracteriza por la biodiversidad, «con la presencia de un montón de animales autóctonos, con varios manantiales, con costas en las nacientes del arroyo Mataojo. El lugar es muy bonito y a su vez tiene mucho potencial. La idea es, de acá a un par de años, comenzar a darle difusión a este proyecto de turismo regenerativo que tenemos en las sierras de Lavalleja», continuó.
Relata que múltiples factores confluyeron para que surgiera la propuesta de Senderismo para Todos - Turismo accesible en Uruguay. Por una parte, al retornar a Uruguay, «empecé a trabajar con proyectos de turismo, ecoturismo, turismo de naturaleza, con intendencias y con privados del interior del país. En 2021 y 2022 tuve varios proyectos, pero en 2023 estaba un poquito más ‘trancado’». En esas circunstancias, fueron sus amigos quienes le dijeron: «Vos guiabas en la Patagonia, en montaña, ¿Por qué no estás guiando en Uruguay?». Enrique respondía que en Patagonia se encargaba de todo lo relacionado a la gestión del riesgo, al transitarse por lugares con caída de rocas, con senderos que podían tener hielo o nieve, con pasos con vientos de 110 o 120 km por hora. «La gestión del riesgo era lo que más destacaba y entendía que acá en Uruguay no era tan relevante. Además, no tenía el conocimiento que sí tienen otros guías locales sobre geología o en cuanto a la interpretación de fauna y flora local o del ecosistema en general. Me costaba ver desde dónde podía aportar valor a una experiencia turística», reconoció. Fue entonces que, inmerso en esa búsqueda, recordó una experiencia vivida en Torres del Paine, en la Patagonia chilena, «donde con mi grupo estábamos por comenzar un sendero, que se llama Base Torres, de unos 22 kilómetros de ida y vuelta, con un desnivel positivo de unos 900 metros y donde al inicio nos cruzamos con un grupo de jóvenes. Uno de ellos era usuario de silla de ruedas. Tenía una silla especial, una silla de trekking adaptado. Comenzamos con mi grupo. Nos llevó unas cinco horas llegar hasta el mirador. Ahí estuvimos dos horas en las cuales almorzamos y tomamos fotografías del lugar. Ellos nunca llegaron. Comenzamos a bajar, ya habían pasado siete horas y media. Aproximadamente a la media hora los cruzamos. Ellos seguían subiendo. Al día siguiente me enteré de que lo habían logrado. Ver que lo seguían intentando me transmitió muchas cosas. Los alentábamos a que siguieran, que les faltaba poco e incluso los empujamos un poquito para que llegaran más alto, porque se notaba que estaban bastante cansados. Por supuesto no sabía que en algún momento me dedicaría a esto. La experiencia me marcó, tanto que con esa persona hasta el día de hoy estamos en contacto».
PROYECTOS
Tras recordar aquella experiencia, Duarte comenzó a averiguar qué opciones había en Uruguay en cuanto a accesibilidad en áreas naturales. Lo único que encontró en el año 2023 fueron las bajadas accesibles a las playas. Comenzó a redactar un proyecto que presentó a la Agencia Nacional de Desarrollo -ANDE-, solicitando financiación para adquirir la primera silla de senderismo accesible.
«Postulé a un fondo semilla que no fue otorgado. Me respondieron: el problema es real, las personas en situación de discapacidad no tienen posibilidades de acceder a estas experiencias en la naturaleza, pero no sabemos si lo que tú quieres ofrecer es lo que ellos están buscando». No bajó los brazos. Al mes siguiente postuló a otro proyecto, denominado Validación de Ideas de Negocios, también de ANDE, en este caso junto a la Agencia Nacional de Innovación e Investigación (ANII). «A ese fondo sí logré obtenerlo y de esa manera alcancé la primera silla de senderismo accesible y otros fondos para la implementación inicial, para dar a conocer este nuevo servicio que se instalaría en Uruguay».
Para las primeras salidas, se contactó con personas a las cuales había entrevistado en el armado de su proyecto y a las cuales invitó a que participaran gratuitamente de algunas experiencias de senderismo accesible. «En conjunto definimos un lugar a visitar. La idea en esas pruebas era poner en práctica todo lo aprendido en algunas capacitaciones que había tomado, poner a prueba estas ayudas técnicas y también, lo más importante, ver cómo se sentían las personas, si les gustaba, si les resultaba cómodo, cómo era la experiencia para ellos y para sus familiares, y empezar a obtener retroalimentación para ver si estaba bueno, si no, qué se podía mejorar». Esto ocurrió durante los primeros meses de 2024, los resultados fueron satisfactorios y comenzaron a organizar actividades para todas las personas. «Algunas de ellas son definidas: tal día vamos a tal lugar y el costo es tanto, todas las personas pagan lo mismo, ya sea que estén en situación de discapacidad o no. Eso es para asegurar la igualdad de acceso al turismo, que es un derecho. También hicimos salidas de forma privada, donde la familia nos contrata. Por ejemplo, nos han pedido para celebrar cumpleaños. En otras ocasiones, quien contrata la experiencia es una empresa, ya sea para brindar una actividad a sus trabajadores o porque quiere donarla a algún centro o a miembros de su comunidad. También las direcciones de turismo contratan el servicio y quienes lo utilizan lo hacen de manera gratuita», aportó.
Hasta el momento, resalta, la respuesta obtenida de parte de quienes han usufructuado este servicio «es muy positiva», lo cual constata porque «después que hacemos las actividades enviamos encuestas a las personas y siempre las valoran de ese modo, lo que hace que muchas personas hayan tomado más de una actividad con nosotros. Es gratificante saber que muchas de las personas que han participado en nuestras actividades, si no fuera porque nosotros tenemos esta propuesta, no hubieran podido realizar actividades de ese tipo en Uruguay. Es parte de lo que nos moviliza y de lo que nos impulsa a seguir adelante».
DERECHO HUMANO
La Ley N° 19.253 (Regulación de la actividad turística) habla del «derecho humano al esparcimiento, al conocimiento y a la cultura». En base a ello, nuestro entrevistado considera que garantizar que se cumpla con la legislación «debería ser prioritario para los gobiernos nacionales, para el Ministerio de Turismo, para las Direcciones de Turismo y las empresas», porque «las personas que necesitan de esa accesibilidad están deseosas de se les ofrezca actividades para hacer. Cuando comenzamos con Senderismo para Todos, no había otra opción accesible para actividades de naturaleza».
La propuesta integra actividades de senderismo accesibles e inclusivas. «No es senderismo para personas en situación de discapacidad, sino para todos. Todos pueden participar y están invitados. Todos pagan lo mismo, ya sea que necesiten asistencia, que ayuden a asistir o que acompañen. Algunas actividades son definidas y abiertas a todo público. Cualquier persona puede inscribirse pagando un costo por persona. Otras veces la actividad se organiza de manera privada y hay un costo total», especificó. Agregó que quien reserva la actividad define quiénes serán los participantes. Y esas actividades las pueden reservar tanto familias, empresas o instituciones públicas como direcciones de turismo, como lo hizo la de Lavalleja, habiendo brindado este servicio gratis a quienes necesitaban asistencia durante la peregrinación a la Virgen del Verdún.
EMOCIÓN
En cuanto a las herramientas con que cuentan para brindar este servicio, diferenció las ayudas técnicas, «como las sillas de senderismo accesible, que nos permiten hacer senderismo con personas usuarias de silla de ruedas o de movilidad reducida», de las barras direccionales, «las cuales nos permiten hacer senderismo con personas ciegas o de baja visión. También tenemos otras ayudas técnicas que son para casos específicos».
En relación a la formación, Duarte cuenta en su haber con un posgrado en turismo accesible, junto a otras especializaciones en accesibilidad y diplomados universitarios en guía de trekking en ambiente de montaña, en innovación turística y en turismo regenerativo emitidos por universidades de España, Chile y Argentina. El equipo se integra por asistentes formados en turismo accesible en ambiente de naturaleza.
Para Enrique, contribuir a que las personas disfruten de estas experiencias y ser testigos de tan genuina alegría es «algo que no deja de emocionarme, de impactar en cada salida. Confieso que en la gran mayoría de ellas termino lagrimeando producto de esa emoción colectiva por objetivo grupal logrado. Es muy emocionante cuando después de una, dos o tres horas de estar caminando arribamos al lugar que nos habíamos propuesto llegar. Es emocionante para la persona en situación de discapacidad, para su familia, para sus amigos, porque es una actividad distinta a la que están acostumbrados a realizar y nos impacta a todos. Llegar al objetivo propuesto nos emociona a todos, porque contribuiste a que otra persona también pudiera hacerlo. Es lo que queremos transmitir con las actividades de senderismo para todos», resaltó, porque, «tal vez una persona no necesite del servicio de accesibilidad para realizar una actividad de senderismo, pero al participar está ayudando a que otra persona también pueda lograrlo. También es muy satisfactorio ver que en la mayoría de nuestras salidas son más las personas que se inscriben y que no tienen discapacidad, que no tienen un conocido, un amigo, y que se suman para realizar la actividad con nosotros por eso mismo, porque quieren ser parte de algo más. Quieren llegar, quieren conocer el lugar que vamos a visitar, y les reconforta saber que ellos son partícipes de que otra persona también pueda lograrlo. Es muy emocionante. Es una actividad muy noble. Nuestro rol está claro y asistimos en la parte técnica, pero el objetivo es de todos y el mérito de llegar a un determinado lugar es de todos. Nosotros no podríamos hacerlo sin las demás personas. Entonces es muy gratificante, muy emocionante y están todos invitados a participar de nuestras actividades».
Opinó acerca de lo que significa que el actual ministro de Turismo, el ingeniero Pablo Menoni, sea una persona en situación de discapacidad (motriz). «Es una señal muy fuerte y seguramente en los próximos años veamos muchos avances en lo que tiene que ver con la accesibilidad porque es un tema al cual debe brindarse la importancia que merece». La semana pasada, Enrique Duarte participó en una reunión con el jerarca, realizada en Maldonado, en la cual el secretario de Estado comentó que «le llega un montón de solicitudes de reuniones, que la gente quiere conversar con él y que él está dispuesto a ir a todos los lugares, pero que si el lugar que le pide la reunión no tiene características de accesibilidad, no asiste hasta que esa situación no haya sido corregida. Es una señal muy fuerte. Confío en que muchas empresas y espacios comiencen a adecuarse para que sean accesibles para todos», concluyó.