Nació en Sarandí Grande, Florida. Probó suerte en Montevideo, pero no fue una buena experiencia: en la capital del país vivió en situación de calle durante un tiempo. Llegó a la vieja Terminal de Ómnibus de Minas a las 8 de la mañana del 25 de agosto de 2003 y aquí se radicó. “Soy un eterno agradecido a los minuanos por recibirme, por acompañarme y por darme las oportunidades que me brindaron y que me siguen dando”, resalta el edil Mauro Álvarez (MPP-Frente Amplio), recientemente reelecto presidente de la Junta Departamental de Lavalleja (JDL).

Mauro Rafael Álvarez nació en Sarandí Grande, departamento de Florida, el 25 de abril de 1984. Es funcionario del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) y fue el primer presidente del Congreso de Ediles a partir de la institucionalización de dicha organización.

¿Cómo surgió la posibilidad de radicarse en Minas?

Fue en el año 2003. Yo estaba en Montevideo, a donde había ido a buscar nuevos horizontes, luego de haber terminado sexto año de liceo, pero no me fue bien. Terminé en una situación muy complicada, en situación de calle.

Los avatares de la vida me hicieron conocer a la mamá de mi hijo mayor, Lilián, quien vivía en Minas, y el 25 de agosto de 2003 llegué a la vieja Terminal de Ómnibus de Minas, a las 8 de la mañana, en Expreso Minuano. Desde mi entorno me dijeron: ‘a Montevideo no vuelves’, para que no retornara a vivir la situación que padecí. En Minas empecé a trabajar, seguí estudiando, y algunas personas fueron importantes en esa etapa. Soy un eterno agradecido a la gente de Minas por recibirme, por acompañarme y por darme las oportunidades que me brindaron y que me siguen dando, muy especialmente a la familia Olmedo Lescano, que fue y es un pilar fundamental para mí y para mi familia.

¿De qué manera accedió al cargo en INAU?

Mediante concurso de oposición y méritos realizado en 2012. Ingresé a la institución en 2014, luego de integrar una lista de prelación. Hubo que esperar a que llegara mi número y el de otros compañeros para ingresar.

¿Por qué se vinculó a la política partidaria? ¿Por qué lo hizo dentro del Frente Amplio y específicamente en el Movimiento de Participación Popular (MPP)?

Tuve una infancia bastante jodida, no en cuestiones afectivas, pero sí pasé por situaciones bastante embromadas. Algunas personas le extendieron una mano a mi padre -nos criamos con nuestro padre, José- y si bien había vecinos que nos daban una mano, las instituciones estaban ausentes frente a problemáticas como la nuestra.

En la adolescencia, como estudiante del liceo “Faustino Harrison” de Sarandí Grande, conocí a mi barra de amigos. Ninguno de ellos estaba vinculado al área política, pero sí tenía algunos docentes a los cuales empecé a vincularme fuera del horario de clases. Quería profundizar en cuestiones abordadas en clase, sobre el batllismo, por ejemplo. Recuerdo a un queridísimo profesor de historia, Tomás Sánchez, una figura muy conocida a nivel nacional. Él militaba activamente, primero en el Partido Nacional y luego se volcó a la columna blanca del Espacio 609, junto a Jacqueline Dárdamo.

Próximo a terminar el liceo me invitaron a un acto que se realizó en el Obelisco, en Montevideo, donde habló Sara Méndez, cuando se reencontró con su hijo, Simón Riquelo. Ahí empecé a vincular muchas cosas, a leer mucho sobre la historia reciente del país, a informarme y luego junto a los compañeros y compañeras de Florida, del MPP de Sarandí Grande.

En Montevideo estuve vinculado a un Comité de Base en barrio Peñarol. Al llegar a Minas, me vinculé al MPP, a Hebert Clavijo, Javier Umpiérrez, Alejandro Santos Kuh, Rossana Jaimés, Rosana Etcheverry, Álvaro Quintans, una barra que me abrió las puertas de arranque.

¿Qué es la política para usted? ¿Cómo la define y la interpreta?

El hombre es un ser social por naturaleza y político por obligación. Es una frase que empleo desde las clases de filosofía, en el liceo, cuando se hablaba de cómo se organizaban las sociedades y las comunidades. Este ser social por naturaleza necesita del otro y es político por obligación porque somos una especie que necesita de una organización que genere espacio para todos, porque en el mundo deben caber todos los mundos.

Otra definición establece que la política es el arte de poder transformar las diferencias que podemos tener en las sociedades en algo que sea beneficioso para todos.

¿Qué es lo mejor de la política?

Sin dudas, el sistema político que tenemos, con partidos políticos de más 190 años de historia, con un sistema político robusto y fortalecido, más allá de que algunos actores se estén saliendo del molde de lo que ha sido la política uruguaya constructiva, de generar políticas de Estado y del respeto hacia quien piensa diferente. Para mi esos no son políticos, son simplemente oportunistas y quizá alguno de ellos con ansias de un poder personal y no colectivo.

Lo más rescatable que tenemos es que todos los partidos políticos, en su esencia, hemos sido profundamente democráticos y hemos impulsado desde el inicio la mejora continua del pueblo uruguayo y también de las relaciones internacionales. Los que estamos hoy tenemos que hacer fuerza, no solamente para sostener estas banderas tan importantes del Partido Nacional, del Partido Colorado, del Frente Amplio y de otros partidos emergentes, sostenerlas, tomándolas desde el mástil de la democracia, que es lo que nos sostiene a todos.

Cómo contrapartida, ¿lo peor de la política?

Algunos lumpen que están apareciendo y que son oportunistas. Utilizan al sistema electoral para fines personales y no colectivos. Es una situación que está colocando ciertas alarmadas en nuestro sistema político. Debemos erradicar este tipo de propuestas que no tienen una mirada integradora hacia la sociedad, hacia la cultura, hacia la economía, hacia las relaciones interpersonales e interpartidarias, sino que, por el contrario, apuestan a cuestiones personales. Quizás algunas de esas personas tengan intereses inconfesables. Confío mucho en nuestro sistema político y en el pueblo uruguayo para erradicar esas cosas.

En lo personal ha sido un año complejo para usted, con una pérdida muy significativa en su familia. ¿Dónde encontró la fortaleza necesaria para continuar?

Primero, en mi familia. Tengo una compañera, Patricia, que es parte de la política, y que es uno de mis bastiones principales, porque en casa se desayuna, se almuerza, se merienda y se cena política.

También los son mis dos gurises y mi viejo. Obviamente también mi partido, que está haciendo sus primeras experiencias al frente del gobierno departamental, en el marco de una lucha histórica, de muchos compañeros y compañeras que no están y otros que sí continúan entre nosotros.

La fortaleza te viene sola, es innata. Cuando eres un político que se forma durante años, sabes cuáles son tus fortalezas y tus debilidades. Dentro de esas fortalezas, está mi querido Frente Amplio, porque primero soy frenteamplista y después emepepista. Cuando uno entiende cuál es la diferencia entre ser sectorial y partidario, a la fortaleza la encuentras en las bases, en el resto de los sectores que me propusieron para que continuara. Y son también los sueños que tenemos los frenteamplistas de ver un departamento en crecimiento, son estos 16 años dedicado al trabajo de la Junta. Y es el MPP, mi sector político que a nivel nacional y departamental me está respaldando en la gestión, porque me siento cómodo en el lugar donde me toca estar, un lugar de militancia política y de responsabilidad que la organización política, en este caso el Frente Amplio y en particular el MPP, me confió diciéndome: ‘por este año te tienes que hacer cargo de esto. Hacelo bien, porque tenemos un solo tiro y no podemos errarle’. A las cosas hay que hacerlas perfecto. Dentro de esa perfección, tratamos de trabajar de la mejor manera posible.

Durante su primer período como presidente de la JDL se aprobó la instalación de la primera placa de señalamiento de memoria en Minas. ¿De qué forma lo valora?

El año pasado estuvo cargado de mucho pienso y también de cosas que son sentimentales. El hecho de que la izquierda llegara al gobierno en un departamento como Lavalleja, hasta hace no mucho tiempo era impensado.

Lo de la placa de sitio de memoria considero que fue un antes y un después. Soy activo militante en estas luchas junto a compañeros y compañeras de todo el país. Fue un acto de justicia que tiene que ver con reivindicar la democracia y con recordar el sufrimiento de familias del departamento y de gente que no era de Lavalleja y que estuvo en el cuartel. En la inauguración estuvieron presentes sus familiares. Se reivindicó y fortaleció la memoria colectiva, la memoria de un pueblo que sufrió la dictadura en silencio, acciones terroríficas que pasaron en el batallón, como así también en otros lugares del país.

Ha habido visiones diferentes, pero no por lo que fue la placa. La placa no ha sido cuestionada. Lo que fue cuestionado fue que haya salido por 17 votos, cuando algunos pensaban que tenía que salir por 21. Todo se hizo conforme a derecho, a los informes jurídicos con que contamos, que dieron cuenta de esa cantidad.

Tal vez, algunas agrupaciones político-partidarias no lleven adelante este tipo de luchas y las vean lejanas a sus intereses, pero bueno, la placa está puesta conforme a la ley y la JDL actuó en consecuencia de algo que era de justicia.

Al momento de renovarse la integración de la Mesa de la JDL, nueve ediles del Partido Nacional no acompañaron su reelección. ¿Le sorprendió esta postura?

En la sesión extraordinaria se votó por unanimidad. Algunos ediles del Partido Nacional no ingresaron a sala y respeto esa decisión, más allá de que no la comparto por una cuestión institucional. Tampoco hubo una propuesta alternativa por parte de dichos ediles, pero no me voy a poner a discutir eso, ni a hablar sobre ello. Resalto que hubo dos partidos políticos que estuvieron presente y que votaron por unanimidad, junto a tres ediles del Partido Nacional. No lo tomo como un tema personal. Es algo político, pero esos tres ediles nacionalistas que estuvieron y que argumentaron su voto, expusieron un respaldo muy importante que he sentido no solo esa noche sino durante toda la gestión.

Ser presidente de la JDL es una responsabilidad enorme y hay que asumirla como tal. También soy el articulador con el intendente (Daniel Ximénez) y con el resto de los partidos políticos en la búsqueda de acuerdos. Llegamos a acuerdos en más del 95% de los temas que tenemos sobre la mesa.

La edila Gabriela Umpiérrez (Partido Nacional) expresó en esa sesión que votaba la continuidad en primer lugar porque era la propuesta del partido de gobierno y por tanto había que respetarla y, en segundo término, porque había visto una gestión transparente, donde todo se había hecho conforme a derecho, destacando el buen uso de los dineros públicos. Aunque parezca mentira, algo que debería ser la norma termina siendo la excepción...

En su gestión ha dinamizado el trabajo de las comisiones, potenciando la participación de los partidos y de los sectores políticos, más allá del cálculo estricto de la proporcionalidad de votos obtenidos.

Tenemos unas 17 comisiones permanentes, sumadas a las comisiones especiales que se han formado por temas puntuales. Eso da cuenta de lo importante que es el nuevo reglamento que empezó a regir después que asumimos, en el que se trabajó en anteriores periodos. Estuve en la comisión que redactó el nuevo reglamento. ¡Fueron ocho años de trabajo! Fue votado por unanimidad en el actual período de gobierno y ha permitido que se hayan incorporado comisiones en temáticas más específicas. Además, se determinó cuál es el alcance de cada una de las comisiones, porque muchas veces no sabíamos si los temas correspondían a tal o cual comisión. Ahora contamos con las comisiones de Derechos Humanos y de Equidad y Género, una comisión de Descentralización que fue propuesta de un edil de Partido Nacional, una comisión de Turismo totalmente apartada del resto de las temáticas para darle más importancia al tema. Las comisiones están trabajando muy bien, por eso tenemos los órdenes del día que tenemos, donde la gente dice jocosamente que es disparate la cantidad de horas de cada sesión. Si eso ocurre es porque las comisiones funcionan.

En unas ocho comisiones, a las mayorías las tiene la oposición, algo nunca visto en el país. Presidí el Congreso Nacional de Ediles, fui el primer presidente institucional de la organización, en 2021. He recorrido el país muchas veces y he estado en contacto con ediles de todos los partidos, por lo que puedo afirmar que esto no ocurre en ninguna Junta del país.

La idea es que los temas no se tranquen. Evidentemente hay definiciones que deben ser tomadas, pero se trabaja con muchísimo respeto en las comisiones por parte de todos los ediles, de todos partidos políticos. En ese sentido me siento orgulloso de esta Junta Departamental.

¿Cómo visualiza su futuro político?

Soy un servidor público. Sí tengo aspiraciones, son legítimas. Pertenezco a una organización nacional, que es el MPP, pertenezco al Frente Amplio y si hay lugares de militancia donde pueda participar y aportar, allí voy a estar.

Tuve la oportunidad de integrar alguna dirección departamental de organismos nacionales. Fue, más o menos, en la misma época en la cual se estaba definiendo la presidencia de la JDL y opté por la presidencia, la cual es honoraria, para aportar al primer gobierno frenteamplista en Lavalleja. Apuesto al actual período de gobierno, a hacer una buena gestión como gobierno departamental. Daniel Ximénez sabe que cuenta conmigo como yo sé que cuento con él. Eso tiene que ver con un trabajo que vamos a hacer a futuro con toda la fuerza política para sacar adelante al departamento.

Mi mirada está puesta de aquí al 2030, en ayudar en todos los ámbitos que pueda para construir un mejor departamento, para generar condiciones para que Lavalleja pueda despegar, porque tenemos departamento bastante estancado.

Mi futuro político dependerá de lo que quieran o de lo que propongan los compañeros del Frente Amplio, pero, sin dudas, dentro de las oportunidades que pueda tener y que los compañeros me han delegado en el pasado, lo voy a hacer de la misma manera en el futuro. Así que estaré donde me digan que debo estar.