Ladrillos, Estación Solís, Andreoni y las nacientes Santa Lucía, en Cerro Pelado, son protagonistas de esta recorrida que Nicolás Cuña ha emprendido por el interior profundo, rescatando historias. Ha llamado a su iniciativa El Lado B.
Nicolás Cuña es montevideano. Es docente y abogado. Ha decidido incursionar en las redes sociales (Facebook, Instagram y TikTok) a través de las cuales visita, conoce y difunde lugares fuera del turismo convencional. Eligió recorrer el país con los sentidos atentos a espacios poco conocidos, a historias que no pueden quedar por el camino y que forman parte del Uruguay profundo.
El Lado B es el proyecto de creación de contenido digital que liderado, enfocado en redescubrir rincones ocultos y lugares fuera del turismo convencional en Uruguay. A través de videos cortos en plataformas como TikTok e Instagram, recorre pueblos mágicos, parajes rurales poco conocidos, estructuras olvidadas y barrios de Montevideo. Su propuesta se centra en rescatar historias locales, la identidad de puntos geográficos que no suelen aparecer en las guías turísticas tradicionales.
DIVERSIDAD
«Quería mostrar cantidad de sitios o localidades sobre los cuales muchas veces la gente no tiene ni idea, ni siquiera que existan, como forma de acercar a que las personas aprecien estos hermosos rincones que tenemos en Uruguay». Siente que «es una pena que estos sitios no se difundan y que no se conozcan». En lugar de recorrer lugares tradicionales de nuestro turismo, los cuales cuentan con adecuada promoción, «empecé a mostrar sitios que están por fuera de ese circuito tradicional».
Uruguay es un país pequeño en extensión y a la vez conserva una diversidad llamativa en sus regiones, en muchos casos propiciado por diferentes colectividades que han poblado estas latitudes. A modo de ejemplo, Nicolás visitó la colonia agrícola menonita Delta, en el departamento de San José, «que es hermosa y que tiene una historia increíble, desde la gastronomía hasta los trajes típicos que utilizan en las festividades». Su visita al lugar coincidió con la celebración de una boda, por lo que pudo apreciar los trajes típicos de la colectividad y sus costumbres, cuestiones que «son desconocidas por la mayoría de las personas» y que «no se hacen conocer en el país. Es una gran pena, realmente».
Otro tanto ocurre en San Javier, departamento de Río Negro, con el aporte de la colectividad rusa, o con la colonia menonita El Ombú, en el mismo departamento, fundada en 1950.
EN LAVALLEJA
Concretamente sobre nuestro departamento, Nicolás Cuña afirma que en Lavalleja «encontré cantidad de sitios que me impresionaron». Conoció paraje Ladrillos, cerca del límite con el departamento de Florida, a 90km de Minas. «Sinceramente, fue de casualidad. Transitaba por ruta 7 rumbo a Batlle y Ordóñez y me apareció en el mapa como un punto perdido, donde si hacía zoom, poco y nada podía visualizarse. Me acerqué también por visión satelital y pude ver que allí había pequeñas edificaciones. Decidí entrar y me sorprendió. Vi un paraje bastante aislado y remoto, con un camino de acceso en lamentable estado. Me encontré con una persona que me contó que el lugar tenía solo cinco habitantes, lo que me llamó poderosamente la atención en pleno siglo XXI, máxime porque me contó también que, en su momento, el lugar había contado con un destacamento de policía y con un club social».
En Estación Solís, Nicolás comprobó que la zona «supo tener un movimiento superior a partir del tren, y que, al dejar de transitar por allí el ferrocarril, eso perjudicó a toda la zona, situación que mucha gente me comenta y que es lamentable que haya sucedido». Algo similar visualizó en Andreoni, donde «la estación está muy venida abajo» y porque le comentaron que la estructura ha sido vandalizada al estar abandonada. «Me dijeron que hay un proyecto para rehabilitar Estación Solís, pero no sé cuan concreto pueda ser. Tenían una arquitectura muy particular, propia del legado inglés y sería muy importante poder recuperar estos espacios».
En Cerro Pelado, Cuña conoció las nacientes del río Santa Lucía, «en el marco de una zona patrimonial, con una comunidad afortunadamente muy activa, con varios emprendimientos que buscan recuperar la zona como atractivo turístico y cultural», a partir de la existencia de un cementerio rural, de una pulpería y de una antigua capilla como referentes edilicios de la zona. También visitó Polanco y Manguera Azul, junto a localidades, en comparación, con más población que las nombradas, como Zapicán y Barriga Negra. Su propósito es «recorrer pequeñas localidades, aisladas, para ver cómo se vivía allí hace algunas décadas y conocer la historia de cada sitio».
BIENVENIDAS
El entrevistado destaca que en cada lugar la gente muestra su apertura para compartir con él información, historias y anécdotas. Solo cuenta en su haber con un episodio en contrario. «Fue algo puntual que nunca me había pasado. Ocurrió en una localidad del departamento de Colonia y, sinceramente, fue una decepción. Estaba filmando el lugar y se acercó la Policía porque supuestamente había habido una denuncia. Me pidieron identificación y pasé un momento no muy lindo, porque uno está haciendo algo para promocionar, pero, sin embargo, me hicieron sentir como si estuviera delinquiendo. Fue chocante, la única vez que me pasó algo así».
En general, «el recibimiento es muy bueno, las personas te aportan información cuando te acercas y las consultas. Igualmente, no filmo a personas por un tema de derechos de imagen; me centro en las localidades y en los atractivos de cada lugar».
Nicolás no suele atarse a un recorrido preestablecido. En base a sus otras actividades, recorre regiones del país, y, consultando Google Maps encuentra zonas de interés. Cada vez que comparte sus videos, el número de seguidores en sus redes sociales aumenta en forma considerable, lo que habla positivamente de la repercusión generada. Le sucedió luego de visitar colonia Miguelete, municipio del departamento de Colonia, y Ladrillos, Barriga Negra y Manguera Azul en Lavalleja.
EL FUTURO
Nicolás Cuña cuenta con un hermoso y variado material, el cual amplía cada vez que sus otras ocupaciones se lo permiten, ya que todo lo realiza «a pulmón», debido a que «no recibo nada a cambio».
Consideramos que es un gran aporte. Visualiza un país poco conocido y, en muchos casos, lamentablemente ignorado, proyecto que debería contar con el apoyo suficiente para continuar evolucionando.
«Me ha sorprendido que nadie se haya contactado conmigo, salvo en casos puntuales de algunas localidades donde he recibido la llamada del alcalde del lugar para que visite y conozca la zona. Hasta el momento, es raro que eso suceda, siendo que uno está brindando difusión de forma totalmente gratuita, algo que para las direcciones de Turismo e incluso para el Ministerio podrían ser de utilidad», analizó desde su experiencia.
Aclaró que «tampoco he buscado esa clase de apoyos porque se trata de una tarea totalmente amateur, un hobby, pero sería bueno que la gente se interesara, ya que lo que se procura es rescatar la identidad y lugares que realmente valen la pena, para que la gente los conozca, historias que no pueden perderse en el tiempo, dentro de una actividad que promueve el turismo hacia cada uno de los lugares visitados», concluyó.