Hace tres años, Franca y Sol crearon Desde el Alma para llegar con abrigo a los recién nacidos que más lo necesitan. Comenzaron a tejer y a preparar mudas de ropa las que, en un principio, distribuyeron en la maternidad del hospital “Dr. Alfredo Vidal y Fuentes”. Con el tiempo, “empezamos a recibir donaciones de lana, se sumaron manos amorosas dispuestas a tejer en la misma sintonía de amor: brindar abrigo a quienes llegan al mundo”, nos cuenta Franca Mérola.

De esta manera, otras instituciones se vieron beneficiadas por esta loable tarea, entre ellas, las policlínicas de barrio Estación, de La Filarmónica y de Batlle y Ordóñez, en Lavalleja, la Maternidad de Rocha, la ong La Cadena, de Atlántida, la Maternidad de Treinta y Tres y el CAIF de barrio La Capuera, en Maldonado.

Desde el Alma es una organización sin fines de lucro. Por esa razón, no recibe donaciones en efectivo. Únicamente solicita donaciones de lana o prendas de lana en buen estado que puedan desarmarse y que así permitan seguir tejiendo y abrigando con amor a cada recién nacido.

 

Desde el Alma realiza donaciones a diferentes instituciones de la región.
Desde el Alma realiza donaciones a diferentes instituciones de la región.

LOS COMIENZOS

Desde el Alma nació a partir de la comprobación de una necesidad real y de la experiencia que le tocó vivir a Franca. «Luego de una semana de haber estado internada en CAMDEL, me prohibieron realizar cualquier actividad donde debiera emplear la fuera, agacharme, nada de eso. Desde siempre estuve vinculada a las manualidades y al trabajo con las plantas. Entonces, me pregunté: «¿qué hago ahora sentada con mis manos? Aprendí a tejer, compré una agujita de crochet, un ovillito de lana y a través de YouTube -santo YouTube-, aprendí a tejer». Un mes después, Franca había confeccionado una docena de gorritos y escarpines. Se contactó con Sol, minuana, quien conoce en profundidad la realidad de nuestra ciudad, y le preguntó: «¿Qué hacemos con todo esto? ¿A quién podemos donarles estas prendas?».

Sol se contactó con la jefa de parteras del hospital «Dr. Alfredo Vidal y Fuentes» de Minas a quien consultó si allí aceptarían las prendas ya confeccionadas. «Rosana, que es una divina, le respondió: ‘todo es bienvenido para bebitos, recién nacidos y maternidad, porque realmente se necesita’. Ese fue el motorcito que empezó a hacer girar nuestras cabezas hasta llegar a la conclusión de que debíamos ayudar no solo al hospital y, además, hacerlo de otra manera. Así empezó Desde el Alma», destacó.

Más personas se unieron a esta causa, mientras que los lugares a los cuales aportar las prendas confeccionadas también se multiplicaron, lo cual «nos llena el alma de alegría», declaró Franca Mérola, quien agregó que en el último tiempo «se han sumado organizaciones que comparten nuestro mismo espíritu solidario. Juntas unimos manos y corazones para llegar a más familias. Entre ellas se encuentran Arañitas Unidas, Tejedoras Solidarias, Todo Tejo y Manos que abrigan, quienes se enteraron de nuestro trabajo una vez que creamos nuestra página en Facebook (hace dos meses) y se contactaron con nosotras para ver en qué podían ayudarnos». Es decir, hasta ese momento, «solo teníamos Instagram y funcionaba el tradicional boca a boca en WhatsApp, en los estados y a través de folletitos. Cuando decidí abrir una página en Facebook, se contactaron estos grupos junto con un montón de personas amorosas ofreciéndose a ayudar a Desde el Alma».

ABRIGADA BIENVENIDA

Franca compartió qué siente cuando diseña y elabora las prendas, teniendo siempre presente a los destinatarios. «Cuando tejemos, cuando compramos la tela para hacer sabanitas, es parte del amor que les dedicamos a esos bebitos que van a llegar, porque, lamentablemente, muchos de ellos ni siquiera cuentan con una primera muda. Soy abuela y sé qué se siente en esos momentos y lo que significa sentirse acompañada y contenida».

Justamente, desde su rol de abuela, Franca siente que «la conexión es aún más fuerte al pensar en lo que sentirán las mamás que ni siquiera esperan esta caricia al alma».

En cuanto a los diseños, «lo dejamos al libre albedrío de nuestras tejedoras, que son divinas y que nos dan una gran mano. Ellas tejen a su gusto lo que quieran hacer, porque no se trata de quién teje más lindo o de quién teje mejor. Este no es un concurso. Se trata de abrigar a esos bebitos que van a llegar al mundo, de que esas mamás sientan que no están solas, que hay gente que no conocen pero que igualmente piensa en ellas para ayudarlas».

Entre familiares y amigos se las ingeniaron para conseguir los recursos necesarios como para adquirir ovillos de lana, hasta que llegó el momento en el que «no podíamos costearlo solamente nosotras, como tampoco podíamos confeccionar las prendas solas».

Empezaron a comercializar otras prendas, siempre valiéndose de las redes sociales, para «recuperar lo que se invertía en lana» y generar ganancias, las que «se vuelcan íntegramente a un fondo común que tenemos con Sol, que utilizamos para comprar lana, ya que no aceptamos donaciones en efectivo. Todo ha sido fruto de nuestro esfuerzo, de invertir y de vender para reponer lo invertido y volver a comprar lana».

De esa manera generaron un stock de lana suficiente «para brindarles a nuestras manitos mágicas, como me gusta llamarles a nuestras tejedoras». El paso siguiente fue la compra de pañales, luego de «conseguir los precios más convenientes para poder sumarlos a nuestros ajuares, junto a peleles de algodón, camisetitas y mediecitas. De esa manera invertimos las ganancias que generamos y que trasladamos a ese fondo que creamos con Sol», aporte que varía en su contenido conforme a las posibilidades del grupo. No obstante, «debo decir que también hay muchas almas caritativas que nos ayudan mucho con la lana, con las donaciones hasta de algunas prenditas de bebé. No podemos quejarnos, sino que debemos agradecerles a todos», puntualizó Mérola.

MISIÓN CUMPLIDA

Con cada donación, Franca siente que «la misión ha sido cumplida», que todo ha valido la pena, y que el propósito con el que creó el grupo junto a Sol hace tres años se está cumpliendo, porque «todos los meses concretamos donaciones».

Conocido el trabajo solidario que realizan, la demanda ha aumentado y se ha ampliado a otros departamentos de la región este del país. Igualmente, «la prioridad la siguen teniendo las maternidades de los hospitales, obviamente teniendo en cuenta una cuota para el resto de las instituciones que así lo requieran, entre las cuales turnamos las donaciones. Lo importante es que nadie se queda sin su ajuarcito», afirmó con alegría.

Y TODO A PULMÓN ...

Desde el Alma continúa necesitando la donación de lana para confeccionar las prendas que distribuirá, así como también de pañales y otros artículos que «siempre serán bienvenidos».

«La prioridad es la lana y el hilo para nuestras tejedoras, pero en realidad, todo lo que sea para un bebé es bienvenido. Vamos a continuar trabajando como lo hemos hecho hasta ahora, a pulmón. Tenemos la ayuda de otras organizaciones que hace años tejen, tanto en Minas como en Montevideo, y que nos contactaron con el fin de darnos una mano. También colaboramos con lana para que ellas también puedan utilizarla, porque como nos cuesta a nosotras, a ellas también les sucede lo mismo. Seguiremos por este camino hasta que podamos hacerlo, hasta que no queden bebitos sin nada. Hasta que la salud nos dé, vamos a seguir», finalizó Franca Mérola, fundadora, junto a Sol, de la organización Desde el Alma.

 

Contactos

Instagram: @desdeelalma_uy

Facebook: Desdeelalmauy

Celulares: Franca: 092 687 330 Sol: 099 641 363