Javier Toledo Barnada, nació en 1971, en José Pedro Varela, es locutor y periodista y en el 2025 publicó la novela: “Todo, menos No”, y había que conocer a este escritor lavallejino, oriundo de José Pedro Varela, de donde dijo tener “muy lindos recuerdos, sin dudas. La escuela, los amigos, los vecinos, la familia… ahora que lo pienso un mundo totalmente diferente al que tenemos hoy, en todo sentido, una época distinta, no sé si mejor o peor que la actual… mis padres se mudaron a Minas, cuando culminaba el 5º año Primaria”.
¿Cómo surgió el periodista?
El camino comenzó en Minas. Siempre me gustó la radio. El sueño de niño era ser relator de fútbol. Mis comienzos fueron como locutor-operador en CW 54 Emisoras del Este. Ahí debo agradecer, sin dudas, a Carlos Falco, director de la radio que me dio la oportunidad de comenzar este camino, si mal no recuerdo era el año 1988. De Falco recuerdo una anécdota que me sorprendió y nunca olvidé. Un sábado a la noche, que los locutores operadores teníamos que presentar obligatoriamente los temas musicales, es decir el nombre de la canción y el intérprete; de pronto aparece por la cabina (él venía escuchando la radio sin dudas) y haciendo alusión a la música y a la locución nuestra me dice: “Toledito, si seguís vas a llegar…” eso me provocó una sonrisa y una satisfacción interna. Después pasamos a CW 43 Radio Lavalleja, desde 1991 hasta finales de 1999, por la oportunidad que nos dio Juan José Volante, director de la emisora en aquel momento. Mis primeros informativos fueron precisamente en esta última radio.

¿Cómo llega a los medios de Montevideo?
A final de 1999, Ángel Carballedas propuso mi nombre en radio Monte Carlo, donde él trabajaba, con mucho éxito. Después de un periodo de prueba, quedé en el departamento de prensa. Allí resolvimos vivir en Montevideo. En enero próximo vamos a cumplir 27 años en la emisora líder en audiencia.
¿Qué evaluación hace de los años como periodista, las transformaciones de los medios, la forma del periodismo?
La evaluación que hago quizás combina la gratitud con una profunda preocupación. He sido testigo de una metamorfosis radical, pasando de los tiempos analógicos al clic rápido y la inmediatez absoluta. Los medios de comunicación han tenido que transformarse para sobrevivir, y la forma de hacer periodismo se ha vuelto más fragmentada y superficial. Escribir "Todo, menos no" fue como una válvula de escape para esa situación. Con respecto a las transformaciones, debo decir que el cambio de mi vida fue muy amplio, porque dejamos la ciudad de Minas, para vivir en Montevideo, con la incertidumbre que eso conlleva. En aquel momento, el año 2000, los cambios tecnológicos estaban comenzando a procesarse en todo sentido. La internet recién comenzaba, los celulares daban sus primeros pasos, los computadores también. Después mi tarea diaria también. Comencé como movilero, hasta convertirme en una de las voces características de la radio y del informativo de Monte Carlo.
Yendo a la novela “Todo, menos no”, ¿cómo surgió?
Siempre me apasionó escribir historias, de hecho tengo una gran cantidad de cuentos que nadie conoce, y que quizás algún día formen parte de un libro. La novela fue tomando cuerpo con el tiempo, primero con una trama policial de ficción, basada en situaciones reales que pueden suceder en cualquier lugar del mundo y luego con la faceta romántica. Esa es la parte del libro, en la que de alguna manera me sorprendí, ya que pude trasmitir sentimientos, y cargas emocionales que nunca me propuse exponer. Yo siempre huía de las películas o las novelas románticas, diría que ese es mi mayor descubrimiento. La idea de la novela siempre estuvo sobre la mesa, admito que quizás se dieron situaciones personales que terminaron impulsado el proyecto, unificando las dos tramas. A veces los “momentos justos” aparecen cuando no lo vemos venir. Hay sincronicidades, esas coincidencias temporales o significativas en nuestras vidas -algo que también viven, Iván y Victoria, los protagonistas de la historia- que por ejemplo me permitió conocer en el momento justo a Claudia Garín, la editora de la novela -de Da Vinci Ediciones- para mostrarle el borrador y empezar allí a trabajar en él, para posteriormente publicarlo..
La novela está muy bien escrita. Tiene un protagonista, Iván, que es un periodista muy enamorado, que investiga redes del narcotráfico. ¿Es su alter ego?
Es una pregunta que me han hecho varias veces, tanto lectores como colegas, e incluso amigos, y eso lo tomo como un elogio al realismo de la historia. Yo defino "Todo, menos no" como un ejercicio de autoficción. Le presté al protagonista mi profesión, los escenarios y, sobre todo, la honestidad emocional absoluta, porque los sentimientos que vibran ahí son profundamente reales. Pero en literatura, tenemos una especie de “súper poderes”, ya que podemos definir el destino de los protagonistas, moldeando los hechos a nuestro antojo, algo que en la realidad no podemos. De todas maneras, puedo decirte que el límite exacto entre mis vivencias y la ficción es un secreto que prefiero guardar, pero te aseguro que todo lo que siente el personaje es de verdad.
La relación de Iván con Victoria, los vaivenes amorosos y muy románticos por momentos, ¿es ficción o lo vivió?
Indudablemente Victoria forma parte del motor de la historia. Puedo decirte que es una “ficción moldeada” y que el límite exacto entre la realidad y la fantasía es el secreto mejor guardado de un autor… como periodista sé el valor que tiene proteger las fuentes y en este caso, protejo la privacidad de la historia. Ella sabe quién es, yo sé quién es, y el resto es literatura… y como te decía antes, tenemos el “poder” siempre en la literatura de definir nosotros el final de una historia, no como en la vida real, y mientras la trama policial avanza, la historia de amor late con la autenticidad de un romance real. Estoy seguro que el lector se sentirá identificado no solo con Victoria sino también con Iván.
Son muy pocos los momentos en que las dos historias se tocan ¿Por qué protegió a las dos historias, una de la otra?
Pienso que más que proteger las historias, quizás respetar lo opuesto de cada mundo y evitar que la violencia del thriller contamine la pureza del romance.
Impresiona el manejo de la parte policial y el narcotráfico, con escenarios muy conocidos ¿Le preocupa el avance que tiene el narcotráfico?
Sí, claro que me preocupa, como ciudadano y periodista, sin dudas. Nadie puede ser indiferente al avance del crimen organizado y el narcotráfico, no solo en Uruguay sino también en la región. El futuro dependerá enteramente de la fortaleza de las instituciones, de la educación y de las políticas públicas que se apliquen para frenarlo. Precisamente por eso decidí usar escenarios muy conocidos y dotar a la novela de ese realismo. "Todo, menos no" no intenta dar una respuesta política al problema, pero sí funciona como un espejo de esa inquietud social.
¿Cómo invitaría a los lectores a leer la novela?
En "Todo, menos no" por un lado van a encontrar un thriller policial intenso, con el peligro real de las mafias y escenarios que todos conocemos perfectamente. Por el otro, van a descubrir a un hombre que busca, a lo largo de la historia, lo que denomina como su verdadero amor. Si buscan una historia que los atrape por el suspenso pero que los conmueva por su honestidad, aquí la pueden encontrar...
¿Viene otro libro?
Te voy a dar una pequeña primicia: sí, estoy escribiendo una nueva historia en donde Iván, el protagonista y el detective Khian que lo acompaña en la trama policial, van a regresar. Me di cuenta de que la química entre ellos y su forma de buscar la verdad todavía tiene mucha tela que cortar. La nueva novela está en una fase muy primaria, pero este dúo ya está listo para enfrentarse a un nuevo caso. Eso sí, para entender hacia dónde van, primero hay que leer cómo empezaron las cosas en "Todo, menos no".
¿Ha participado de talleres de escritura?
No he participado en talleres formales de escritura creativa, pero me gusta pensar que mi gran taller es la radio, la redacción y mis años como lector. El periodismo te da un entrenamiento notable en ese sentido.
¿Cómo es su relación con la lectura? ¿Qué géneros prefiere?
Para mí leer es fundamental, vital y algo constante. Como periodista leo muchísimo, sobre todo artículos, crónicas y prensa diariamente. En cuanto a mis preferencias literarias, hay dos autores que me fascinan: Andrea Camilleri, con el comisario Montalbano y su inmensa humanidad y Manuel Vázquez Montalbán por su detective Pepe Carvalho de sus personajes. En "Todo, menos no" intenté seguir esa escuela mediterránea. Incluso el final de la historia romántica se da justamente en un paradisíaco lugar de Italia.