El resultados del concurso de cuentos cortos organizado por la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Lavalleja (AJUPEL) “Abuelos/as y Nieto/as Narran Cuentos 2026" (Tema: Historias para compartir), tuvo como jurado las docentes: Silvia Rama, Clara Alberti y Cecilia Manzione.

 

PREMIACIÓN

Primer Premio: MANOS MÁGICAS (Walter Ramón Cejas y Agustina Cejas Tellechea).

Segundo Premio: SIN TÍTULO (Mirtha Martirena y Melisa Sosa).

 

MENCIONES

GASPAR Y SU PLAN (Gladys Marrero y Emily Hernández Herrera)

PASEANDO EN MI MORITO (Walter Cejas Vázquez y Guadalupe Cejas Tellechea).

 

RECONOCIMIENTO

El jurado reconoce los siguientes trabajos:

SIN TÍTULO, seudónimo Hoy, perteneciente a Mirtha Martirena y su nieta Melisa Sosa.

SOBRE RUEDAS, seudónimo Los Gauchos, perteneciente a Laura Almará y sus nietos Valentín Bonilla y Alfonso Bonilla.

 

Primer premio Walter Ramón Cejas, su nieta Agustina Cejas Tellechea y la jurado profesora Silvia Rama. (Fotos gentileza de AJUPEL)
Primer premio Walter Ramón Cejas, su nieta Agustina Cejas Tellechea y la jurado profesora Silvia Rama. (Fotos gentileza de AJUPEL)

 

PRIMER PREMIO

Manos mágicas

(De Walter Cejas y su nieta Agustina Cejas Tellechea).

Hace tiempo, allá en un pueblo de Lavalleja, vivía una abuelita muy querida por todos. Era conocida con el nombre de Maruja, nunca se supo bien su nombre. Su especialidad era hacer ricos pasteles: bien hojaldrados, con dulce de leche o de membrillo, ¡y con un exquisito aroma! No sabíamos su secreto.   No sólo los hacía para subsistir y ayudar a su pequeña jubilación...sino que también le gustaba mucho compartir con los niños del barrio y con sus nietas...

¡Agus, Guada, niños! ¡Están prontos los pasteles! -y la rodeaban con cariño brillándoles los ojitos de felicidad. Era su mundo perfecto y humilde, pero a ella le bastaba...

Y así pasaban los días entre pedidos y pasteles... pero su cuerpo le pedía descanso...sus piernas y sus manos no le respondían como antes. Entonces ocurrió lo que nadie quería, el aroma de su ranchito dejó de sentirse, no se veía a Maruja ir y venir en sus quehaceres diarios...

¿Qué pasará?- pensaron los niños, ¿se habrá ido? pero ¿adónde? ¡Imposible! No la vieron salir con su bolsito marrón de paseo y su saquito rojo.

De pronto llegaron sus nietas y dijeron tristemente:

- Abuela Maruja está enferma...Vengan, vamos a verla. Entraron y la vieron acostada muy abrigada... Al verlos se alegró y con voz débil les dijo:

-Niños no me siento bien, me duele mucho la espalda y tengo tos.

- Por eso te trajimos medicina que manda mamá, jarabe de yuyos y un ungüento, nosotras te lo pasamos. - Además le calentaron el jarabe para que lo tomara...

Pasaron unas horas y no mejoraba...Un poco asustados, fueron a buscar a una de las vecinas y decidieron llamar al médico...

- ¡No! No tengo dinero -rogó- No he podido hacer pasteles. ¡Ay!

-No te preocupes querida Maruja, te ayudaremos... -y así pudo ser atendida entre los cuidados y el amor de sus amigos y nietas.

Se fue recuperando de a poco...  Hasta que un día, un grupo de vecinos, la van a visitar y después de saludarla, uno de ellos le dijo:

Bueno, querida amiga, tenemos dos sorpresas para ti. Te conseguimos una casita nueva para que no pases más frío, con una linda estufa, y grandes ventanas para que entre el sol. ... Es un premio a tu bondad, a tu solidaridad...Y ahora, la otra linda noticia, escucha: La municipalidad nos ha cedido un local, para que tengas ¡tu propia pastelería! Sabemos que tus manos mágicas ya no pueden amasar como antes, pero un grupo de madres voluntarias te ayudarán. Eso sí... tienes que enseñarles tu secreta receta ¡para que sean los pasteles tan ricos como los tuyos!

La cara arrugada de Maruja se encendió con una hermosa sonrisa de agradecimiento. ¡No lo podía creer!...

Así, mientras crecía el emprendimiento bajo su atenta mirada, pensaba que era un sueño...un sueño muy real... Tan real como aquel cartel luminoso: “LOS PASTELES DE MARUJA”... que la llenaba de orgullo.

Seudónimo: ENTRE ARRUGAS Y SONRISAS

 

Segundo premio Mirtha Martirena y su nieta Melisa Sosa y la jurado profesora Silvia Rama. (Fotos gentileza de AJUPEL)
Segundo premio Mirtha Martirena y su nieta Melisa Sosa y la jurado profesora Silvia Rama. (Fotos gentileza de AJUPEL)

 

SEGUNDO PREMIO

SIN TÍTULO

(De Mirtha Martirena y su nieta Melisa Sosa).

Soy Melisa. Gracias abuela por hacerme parte de esta lindísima historia que se hace cuento.

Hace más de treinta años a pocos kilómetros de las nacientes del rio Santa Lucia, vivían mis abuelos, Mirtha y Hugo, con sus seis hijos, que son mis tíos y mi mamá. Se preparan para sembrar, baldes con fertilizantes, semillas, agua para beber y una cama con barandas altas que el abuelo hizo para Ana, que después fue para todos.

El abuelo abre el surco con su viejo arado, Joaquín pone fertilizantes y siembra zapallos en las esquinas cada cuatro surcos, tarea que se le hace difícil por los terrones sueltos. Ana y mi mamá Mariángeles, siembran maíz, cuando es necesario la abuela siembra o pone fertilizante. Noema y Julia espantan los pájaros que vienen por las semillas. Valentina es la más pequeña, permanece en la cama jugando, durmiendo a la sombra de los árboles, esperando el fin de la jornada. Poco antes Joaquín va a buscar al petizo, que al día siguiente lo llevaría a la escuela. Trae las lecheras apartando los terneros, que al otro día las vacas serían ordeñadas.

Ana se adelanta prendiendo la cocina a leña, calienta el agua para el mate y la leche para la merienda, con pan casero y manteca que batió el abuelo.

A lo lejos, en el horizonte se escondía el sol acompañando el final de la jornada.

Seudónimo: Ayer.