La Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE) busca recuperar su patrimonio, y con el liderazgo del minuano Ernesto Cesar, su presidente, intenta por ejemplo poner en valor inmuebles ferroviarios, muchos de ellos en estado de abandono.

Al mismo tiempo, se sabe que AFE está buscando revitalizar el transporte de cargas en ferrocarril, por ejemplo en el litoral del país, e incluso en nuestro departamento: una de las propuestas electorales del actual intendente Daniel Ximénez fue la de recuperar el transporte ferroviario de cargas desde el norte del departamento, para desarrollar una actividad logística ligada a rubros como el arroz, que verían abaratados sus costos de contar con transporte ferroviario.

El Ferrocarril Central, un proyecto ultramoderno -que pagaremos por muchos años aún- creado en conjunto con una nueva planta de celulosa en el centro del país, fue casi un requisito planteado por los capitales finlandeses que instalaron y explotan esa planta industrial. No son tontos: el transporte ferroviario supone un transporte más eficiente y barato para la celulosa.

El país cuenta con una flota de 30 mil camiones, que transportan casi absolutamente todas las demás cargas que se mueven en el país. Esto supone un transporte caro para quienes contratan los fletes, porque el transporte por camión es mucho más caro que otros sistemas, como el ferrocarril o el transporte fluvial. Es más contaminante y supone un fuerte costo ambiental -funcionan a gasoil- y también para el Estado, que debe invertir fuertes sumas en el mantenimiento de la red vial.

Ningún país verdaderamente desarrollado deja de tener un fuerte desarrollo del transporte de carga con el ferrocarril, incluso los países donde el transporte por camión es casi una religión, como Estados Unidos.

Los países desarrollados hacen las cuentas y llegan a la conclusión de que es imprescindible un sistema de transporte de cargas multimodal (ferrocarril, camiones, fluvial, etc.) que cubra todas las necesidades: se sabe, ya desde hace mcuhos años, que los camiones son de uso casi obligatorio por su flexibilidad y versatilidad en las distancias más cortas, menores a los 200 km. También se sabe que el costo de transporte por tonelada es infinitamente más bajo utilizando los trenes o el transporte fluvial, respecto a los camiones.

Deberíamos apostar por concretar, para empezar, uno o dos ejes de transporte ferroviario, para comenzar a desarrollar -una vez más- la red ferroviaria nacional, prácticamente abandonada desde hace décadas.

Nuestra geografía es ideal para desarrollar el transporte ferroviario y ya se creó, hace muchos años, una red ferroviaria, que aunque esté deteriorada, aún tenemos.

Aprovechemos el empujón que nos ha dado el Ferrocarril Central -que incluso tiene capacidad ociosa para transportar otros bienes, más allá de la celulosa- para desarrollar esta área.

El camino hacia del desarrollo debe, necesariamente, pasar por el transporte ferroviario.