No es que lo digan los periodistas o analistas; lo dicen los propios militares de Estados Unidos (EE.UU.) retirados y hasta en actividad: los EE.UU. no tenían razón alguna para atacar a Irán, un país que no sólo no tiene armas nucleares sino que estaba dispuesto a firmar un acuerdo aceptando prácticamente todas las condiciones que el gobierno de Trump quería imponerle. Y cuando todo estaba listo patra el acuerdo, Irán fue atacado por Israel y Estados Unidos, con el primer ataque directamente a una escuela de niñas, asesinando a casi 200 de ellas. Irán no significaba ninguna amenaza para EE.UU., pero lo atacó de igual manera.
¿Qué país quería o reclamaba, desde hace 30 años, un ataque masivo contra Irán? Israel, por supuesto, que no puede tolerar a ningún país que ose oponérsele no ya militarmente, sino tan sólo políticamente.
La sociedad y el gobierno de Estados Unidos ya lo están sufriendo fuertemente: en un mes de guerra los EE.UU. han gastado al menos unos cien mil millones de dólares en bombas, misiles, aviones derribados e instalaciones. Y es probable que, considerando los daños, las pérdidas sean mucho mayores.
Al menos medio millar de efectivos militares de EE.UU. han sido heridos, y han perdido miles de millones de dólares en drones, aviones derribados o destruidos en tierra, radares y sistemas antiaéreos destruidos. El sistema antiaéreo más costoso de EE.UU. es el THAAD, un sistema de defensa antimisiles balísticos, capaz de detectar e interceptar misiles en el espacio exterior. EE.UU. tenía sólo ocho de estos sistemas en funcionamiento, e Irán destruyó los dos que había en el Golfo Pérsico, con un costo de unos mil millones de dólares, sólo por el radar.
Ahora, Donald Trump, de una manera incomprensible, se prepara para una invasión terrestre, acicateado por Israel, que hará todo lo que esté a su alcance para instalar en Irán a un gobierno títere que sea su aliado.
Hace tan sólo unos días Irán derribó en una remota provincia a uno de los aviones más modernos de EE.UU., un F-15 Eagle en su versión más moderna, que tiene un costo cercano a los US$ 100 millones por unidad. El piloto y el copiloto del avión fueron rescatados por EE.UU. a un costo asombroso: en la operación de rescate fueron derribados v arios costosos drones, un avión A-10 Thunderbolt y dos helicópteros, uno de ellos de sus Fuerzas Especiales. A su vez, en la operación dos aviones Hercules C-130 debieron ser destruidos en tierra (según el gobierno de EE.UU., aunque podrían haber sido derribados) para que no fueran capturados por Irán. Todo esto para rescatar a los dos pilotos del F-15 y al piloto del avión A-10 que también fue derribado. Y eso en un país cuya defensa aérea había desaparecido, según el gobierno de EE.UU..
Dicen que Donald Trump es prácticamente un peón, una marioneta de Israel. Si existen razones para ello, nunca lo sabremos.
Lo que sí es verdad es que la cúpula militar de EE.UU. no está feliz por cómo se están desarrollando los acontecimientos. Quizá por eso Trump acaba de obligar a renunciar al principal jefe militar del país, el general Randy George, jefe del Estado Mayor del Ejército de EE.UU., con 40 años de servicio. Al mismo tiempo fueron cesados al menos otros dos generales, al parecer por no coincidir con los planes de su propio gobierno.
¿Qué ocurrirá ahora? Ojalá, que la agresión de EE.UU. e Israel cese de una buena vez. Por la paz y porque con el precio del petróleo por las nubes, a consecuencia del conflicto, la economía de prácticamente todos los países del mundo va camino a una segura recesión, que pagaremos todos o casi todos.