Maestro, director e inspector, el docente minuano Wilson Mesa Martínez es un amplio conocedor de la actualidad de la educación uruguaya, de los diferentes sistemas que en ella conviven, de sus bases, sus fortalezas y sus debilidades. Por ello, en la semana en la cual los estudiantes volvieron a colmar las aulas, convocamos su testimonio y su análisis.
Hijo de Paulino Mesa Gómez y de Encarnación Martínez Rado, Wilson Mesa Martínez nació en setiembre de 1948. En 2002 se jubiló de la docencia. Radicado en Atlántida, departamento de Canelones, dedica gran parte de su tiempo a escribir. Se declara como «un autor en busca de editor». «No creo haber sido un maestro destacado ni un profesor inolvidable», afirma con humildad.
Desarrolló toda su trayectoria docente en el vecino departamento de Canelones. En «El Perdido», a 25km de nuestra ciudad, dio sus primeros pasos, hasta que las circunstancias imperantes y el compromiso de sus padres para que sus hijos tuvieran la educación que ellos no tuvieron, lo acercaron a Minas. «No creo que la enseñanza sea un apostolado, ni una tremenda vocación que a uno se le despierta de pronto, como un llamado. Eso es una fantasía», enfatiza, y agrega: «A los veinte años, yo al menos, no sentía ese llamado vocacional. Sí tenía la idea de seguir una carrera de tipo intelectual, porque no se me daban los oficios manuales -era muy torpe en eso-. Entré a Magisterio porque no había otra cosa en Minas para cursar y no tenía dinero como para intentar irme a estudiar a Montevideo. Pero no fui un maestro frustrado, no. Una vez recibido comencé a trabajar y entonces me di cuenta que sí me gustaba lo que hacía y que quería seguir en esa senda». Trabajó diez años como maestro en Mígues, Montes, Barros Blancos y La Floresta; otros diez años como director en Colonia Nicolich, Salinas, Lagomar y en Barros Blancos otra vez; luego diez como inspector de Zona y finalmente tres como inspector Departamental, hasta jubilarse en2002, siempre concursos y cursos de actualización mediante. Al mismo tiempo, fue varios años profesor de Ciencias Geográficas en los liceos de Mígues y de Salinas. También fue profesor de Expresión por el Lenguaje e Historia de la Educación en el Instituto de Formación Docente de Pando.
«Vuelven las clases, vuelven los sueños», fue el eslogan empleado por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) con motivo del comienzo del año lectivo, y agrega: «En un nuevo comienzo de clases, niños, niñas y adolescentes de todo el país vuelven a las aulas con gran entusiasmo, preparados/as para soñar y vivir un año de aprendizajes y de convivencia».
RELEYENDO A VARELA
El maestro Wilson Mesa Martínez eligió una frase de José Pedro Varela, contenida en «La Educación del Pueblo», de 1874: «Los que una vez se han encontrado juntos en los bancos de una escuela, en la que eran iguales, a la que concurrían usando de un mismo derecho, se acostumbran fácilmente a considerarse iguales, a no reconocer más diferencias que las que resultan de las aptitudes y las virtudes de cada uno».
Para él, cada vez que se habla de la Escuela Pública, «la mente vuela, inevitablemente, a la reforma vareliana», porque «volvemos a agradecer el haber tenido a un pensador de esa talla en nuestra historia de la educación. Varela no era maestro, pero tuvo la visión de futuro de un verdadero pedagogo y llegó a crear todo un sistema escolar público -gratuito, laico y obligatorio- que fue la piedra fundamental de la educación que hoy tenemos», afirmó el entrevistado, porque fue a partir de las bases que planteó Varela, que «los demás ciclos de la educación pública también nacieron con el mismo espíritu». y porque es así que, hoy en día, «un estudiante uruguayo puede llegar hasta los más altos niveles de formación en forma gratuita y laica, aunque ya no obligatoria. De este modo se posibilita el acceso a la educación, uno de los más preciados derechos que tenemos los individuos todos. Es posible que, a esta altura, ustedes estén pensando ‘pero no siempre es así, no todos los niños pueden gozar de ese derecho en el país’. Cosa que también es cierta», continuó. «Pero eso ya corresponde a los gobiernos de turno, a la prioridad que le den a la educación de sus niñas y niños (futuros ciudadanos); sobre todo de los más vulnerables, de los que necesitan ser atendidos especialmente desde el nacimiento. Esa es una cuestión de políticas públicas urgentes en un país democrático y republicano como el nuestro».
SIN ROMANTIZAR
Cuando lo convocamos a realizar esta entrevista, el docente pensó en que sería interesante «tener una mirada más abierta y menos particular sobre el tema», ya que entendió que sus vivencias «siempre van a estar teñidas de un inevitable matiz romántico, ya que el tiempo -viejo sabio- va borrando las experiencias malas y dejando las buenas, que son las que uno cuenta al final». Aclaró especialmente que no es partidario de esa frase tan frecuentemente utilizada de «maestros eran los de antes», por cuanto «en todas las épocas hemos conocido maestros muy buenos y otros que no tanto», cuestión que depende de muchos factores en los cuales prefirió no profundizar en este momento.
Sintió que debía encarar la entrevista de una forma diferente, centrando su visión en la realidad actual de la Educación Inicial y Primaria, en el departamento de Lavalleja específicamente,
«una realidad a veces poco conocida por la población en general, que es justamente a la cual se dirige este nivel del ciclo educativo nacional», porque cada familia con niños, «seguramente conoce la situación de la Escuela o del Jardín de Infantes de su barrio, de su zona de influencia, pero no la totalidad de ‘realidades’ que hay en su departamento». Por ese motivo, Mesa se planteó un primer acercamiento a una situación que ha ido cambiando a lo largo de décadas, producto de causas sociológicas, políticas y demográficas de carácter nacional.
POBLACIÓN ESTUDIANTIL EN NUESTRO DEPARTAMENTO
Para concretar su intención tomó como marco de referencia que la población total de Lavalleja es de 59.175 habitantes, según el Censo 2023, y que en Educación Inicial y Primaria hay 6.500 alumnos en nuestro departamento. A nivel nacional, más de 300.000 niños iniciaron el año 2026 en Escuelas y Jardines de Infantes públicos. El alumnado total en el departamento de Lavalleja, sumando los diferentes niveles de educación obligatoria, se estima en aproximadamente 10.000 a 11.000 estudiantes. «Siendo el nuestro un departamento de importante extensión territorial y con pocas ciudades y centros poblados, donde se encuentran las Escuelas y Jardines que reciben a los niños ‘urbanos’, necesariamente hay que abrir la mirada hacia la Educación Rural», apuntó Mesa.
LAS ESCUELAS RURALES
Profundizando en su análisis, detalló que en Lavalleja funcionan 78 Escuelas Rurales y que, «aunque representan cerca del 67% de los centros educativos totales del departamento, su matrícula es reducida, concentrando solo alrededor del 5,2% del alumnado total de la jurisdicción». Del total, «aproximadamente 65 son unidocentes», lo cual significa que, en estos centros, «un solo maestro desempeña simultáneamente el rol de director y de maestro de aula para todos los grados (desde Educación Inicial hasta Sexto Año de Primaria)», lo que determina que «cerca del 83% de las Escuelas Rurales de Lavalleja cuenten con maestros unidocentes». A su vez, debemos tener presente que muchas de estas Escuelas «trabajan con grupos muy pequeños y existen casos en el departamento que funcionan con solo dos alumnos» y que se han dado casos «de cerramiento de Escuelas Rurales por no tener alumnos». Ante ello, afortunadamente, «el sistema es dinámico y también hay reaperturas, como lo que sucedió con la Escuela Rural N°39, en el paraje Arroyo de los Patos, para facilitar el acceso a niños de la zona».
OTRAS MODALIDADES
Además de las Escuelas Primarias Rurales, Lavalleja cuenta con modalidades como el Ciclo Básico Rural (ejemplo, Pirarajá); Escuela y Liceo Rurales, como en Villa del Rosario y Escuela Agraria de Alternancia (en Cerro Pelado) «que procuran asegurar la Educación Media en el entorno rural».
El maestro Wilson Mesa refirió también al fenómeno del multigrado urbano. «Aunque la mayoría de las Escuelas con multigrado (un maestro atiende todas las clases, de Inicial a Sexto año) sigue siendo rurales, en el ámbito urbano de Lavalleja se encuentran Escuelas en localidades menores donde el escaso alumnado ha obligado a fusionar grupos bajo el formato de ‘ciclos’». De acuerdo con los listados de recategorización vigentes desde el 1 de marzo de 2026, las Escuelas Urbanas (o de áreas urbanizadas) que operan con grupos fusionados, en Lavalleja, son la Escuela N°9, «Maestro Manuel A. López» (Km 217, Ruta 8), que si bien se ubica en una zona de tránsito, funciona con una estructura que agrupa alumnos de distintos grados debido a su matrícula reducida»; la Escuela N°80, «Brig. Gral. Juan Antonio Lavalleja», «ubicada en áreas de influencia urbana/suburbana que, tras la revisión de 2026, mantiene grupos integrados para optimizar el recurso docente»; Escuelas Urbanas en localidades como Pirarajá o Zapicán, «en planta urbana, funcionan con grupos de ciclo inicial (1º y 2º), o ciclo medio (3º y 4º) fusionados, ante la falta de niños para completar un grupo único por grado». O sea que, a diferencia de la Escuela Rural unidocente (donde todos los grados están juntos), «en estas Escuelas urbanas de Lavalleja la tendencia es agrupar por tramos o ciclos (ejemplo: 1º con 2º, 3º con 4º). Estos centros operan bajo la nueva resolución de la Dirección General de Educación Inicial y Primaria, que oficializó la nueva categoría de Escuelas a partir de marzo de 2026», explicó nuestro entrevistado.
OTRAS PROPUESTAS
Dentro de este repaso, el entrevistado incluyó a varios programas cuyo detalle se puede encontrar en la web de la DGEIP. Entre ellos se menciona a las Escuelas Aprender, «ubicadas en contextos sociales críticos»; los Maestros Comunitarios, «que son maestros que visitan hogares y realizan formación permanente»; y el Programa de apoyo al Plan Ceibal, «de inclusión tecnológica, que otorga en propiedad, a cada escolar uruguayo, una computadora portátil».
CAMBIOS
Más de 400 escuelas de Uruguay cambian de categoría para este año, «según el contexto en el que se asientan. El contexto de la escuela no es solo un ejercicio metodológico. De esa clasificación -que por primera vez los técnicos lograron validar este año con uso de datos administrativos y abarcando a la totalidad de la matrícula de Primaria- reposan las políticas públicas de atención prioritaria, o sea, dónde hay que destinar más recursos», explicó el docente.
En Uruguay -según los estudios del Instituto Nacional de Evaluación Educativa- el contexto de cada escuela pública «es determinante en los resultados». En el último año, «en las escuelas clasificadas dentro del quintil más pobre, más del 14% de los alumnos repitió en segundo grado. En el quintil más rico el porcentaje se reduce a menos del 5%». Lo mismo ocurre con la asistencia: «los de contexto más alto concurren en promedio 15 días de clase más que aquellos más vulnerables (eso, contando los fines de semana y los feriados, se acerca a un mes lectivo completo)».
Las Escuelas de Lavalleja, que fueron recategorizadas para el año 2026 y que pasaron a ser categoría «Aprender», según la nueva clasificación de contextos, son: en Minas: Escuelas Nº11 y Nº35, de barrio Estación, y Escuela Nº12, de barrio Las Delicias.
«El contexto de una escuela no es solo lo que la rodea, según el informe técnico elaborado por la División de Investigación, Evaluación y Estadística de la ANEP, sino que la gran diferencia la conforman las características de las familias que integran la comunidad escolar: si tienen tarjeta del Ministerio de Desarrollo Social, si reciben asignaciones familiares, el nivel educativo alcanzado por las madres o el porcentaje de niños que vive en hogares del INAU (Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay)», de acuerdo a lo publicado en la web de Presidencia de la República.
«Yo fui alumno de la Escuela Nº11, de barrio Estación, allá por los años 1955 al ‘60, y no era de contexto crítico, ni vulnerable, para nada. Tenía un solo turno y se daba el lujo de cambiar el mismo cuando llegaba la primavera. Al terminar la dictadura, Primaria la desdobló y así nació la Escuela Nº35, utilizando el mismo local. La situación económica y social actual, evidentemente, ha llevado a esta nueva recategorización como Escuelas Aprender, que significa que tienen ambas Escuelas un contexto vulnerable, o crítico», refirió sobre la variante instrumentada.

DOCENTES Y SALARIO
En este aspecto «puede decirse que los docentes actuales vuelven a sus tareas mucho mejor remunerados que en el tiempo en que mi generación empezó a trabajar», analizó Wilson Mesa, haciendo notar que en este año, los sueldos de los docentes en Uruguay «tuvieron un ajuste salarial aplicado desde el 1 de enero que se refleja en las remuneraciones nominales, según la carga horaria y la antigüedad», lo que determina que un maestro o un profesor, «sin antigüedad, por 20 horas, gana aproximadamente $50.673».
Un maestro unidocente «percibe un salario compuesto por su sueldo base de Maestro ($ 55.700 nominales), más una compensación específica por la función de dirección ($ 7.500 nominales), más la prima por ruralidad, presentismo y beneficios sociales como los demás funcionarios. Después están los sueldos de los Directores Urbanos Comunes, los de Tiempo Completo, Tiempo Extendido, etc». En cuanto a los auxiliares de servicio, de acuerdo con la escala salarial de ANEP para 2026, «los sueldos nominales (sin descuentos) para el Escalafón F (Servicios Auxiliares) se sitúan aproximadamente en: sueldo base (40 horas): los ingresos nominales rondan los $42.000 - $48.000, dependiendo del grado y de la antigüedad».
En cuanto a los beneficios, los funcionarios de ANEP «perciben la prima por antigüedad, hogar constituido y asignación familiar, si correspondiera».
ANTES DE 2005
Mesa recordó que en 2004 el salario de los docentes en Uruguay «se encontraba en niveles históricamente bajos tras la crisis económica del 2002» y que, por consiguiente, «el poder de compra les había caído drásticamente». Así, un maestro de Primaria de 20 horas semanales (grado de ingreso) ganaba en 2004 aproximadamente $5.100 nominales; en 2026, ese mismo cargo percibe $ 50.673 nominales.
«Entre 2004 y 2019, el salario docente en Uruguay se duplicó en términos reales y por lo tanto pasó lo mismo con el poder de compra. En 2004, el salario docente arrastraba una pérdida de valor real de casi el 20% debido a la inflación post-crisis que no había sido compensada con ajustes salariales. No existía el mecanismo de negociación colectiva que se instauró a partir de 2005, por lo que los aumentos eran decretados unilateralmente por el Poder Ejecutivo», repasó.
EDUCACIÓN PRIVADA
La Educación Pública «cubre el 83.2% de la matrícula de Primaria e Inicial a nivel país» -el resto corresponde a la Educación Privada-. En el departamento de Lavalleja «hay seis colegios privados habilitados, bajo la órbita de ANEP.
Es importante destacar que algunos de estos centros cuentan con habilitación tanto para Primaria como para Educación Secundaria (liceos habilitados), mientras que otros se especializan únicamente en Inicial y Primaria».
En nuestro departamento, el sector privado «abarca aproximadamente al 8-10% de la población escolar total. Históricamente, esto representa una cifra cercana a los 1.200 - 1.500 alumnos, repartidos entre los centros habilitados de la capital y del interior del departamento. A nivel país, en 2025, la matrícula privada total en Uruguay (Inicial y Primaria) fue de 70.505 alumnos», aportó.

FORMACIÓN DOCENTE
Los docentes lavallejinos se forman en el Instituto de Formación en Educación (IFED) de Lavalleja. «En los últimos años han egresado entre 35 y 40 docentes por año, por lo cual nuestro departamento es proveedor de profesionales para otros departamentos, especialmente Canelones en sus zonas más cercanas a Lavalleja», analizó el maestro Mesa, quien agregó que esto se debe a que «la cantidad de cargos docentes disponibles en Lavalleja no es ni de cerca suficiente para dar trabajo a los egresados y ellos se ven obligados a buscar otros destinos», situación que, comentó, «siempre fue así, Doy fe de ello, porque me recibí en 1968, en Lavalleja, pero a toda mi carrera profesional la hice en Canelones y como yo muchas compañeras y compañeros. Diría que desde que hubo Formación Docente en Lavalleja se ha producido está ‘emigración’ de maestros en forma constante».
En cuanto a la práctica docente, «cuando los alumnos del IFED necesitan realizar sus prácticas lo hacen en las Escuelas de Práctica y Habilitadas de Práctica, que son las Escuelas Nº 1, 2, 8, 10, 11, 12, 35 y 117», mientras que los docentes de dichas Escuelas, «cuando tienen practicantes, reciben una compensación extra en su salario».
VOLVER
Arribando al final de la charla, el maestro Wilson Mesa Martínez, efectuó un resumen de la misma y emitió un cálido mensaje.
«El volver a las aulas implica tener en cuenta todo lo anterior, sin desconocer que, a partir del 2 de marzo el país entero ingresó en otro nivel de actividad. Las familias con niños en edad escolar y liceal ajustan sus horarios, la vida diaria adquiere un ritmo muy distinto al del verano y, muchas veces, los problemas se acumulan y los tiempos no alcanzan para dedicarle a los niños nuestra máxima atención». Recordó especialmente: «Los niños, más que ‘cosas’ para la Escuela necesitan tiempo de atención; necesitan mucho cariño de los adultos referentes, especialmente de los padres (si los tienen); pero también de otros familiares cercanos y de las maestras y maestros que los reciben en las Escuelas».
Mesa cree firmemente en «los ejemplos positivos de los adultos», porque «los niños nos miran y nos imitan. No vale para mí aquello de ‘haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago’. Creo en el cultivo de los valores positivos nacidos del grupo social al que pertenecemos. Y creo también que la educación debe pasar por el corazón y no solo por la razón». Retomando el texto de, indicó: «No es solo una frase bien acuñada, es un verdadero axioma que está en la base de la democracia y de la igualdad entre los uruguayos.
También la Constitución vigente declara que la única diferencia entre los ciudadanos será la de ‘sus talentos y sus virtudes’. Convendría decir que el hecho de poder desarrollar esos ‘talentos y virtudes’ no es por generación espontánea, ni predisposición genética; que es necesario encontrar un campo social fértil para ello; que todos los individuos tengan las mismas oportunidades desde el comienzo; que salgan desde un mismo punto de partida; y que luego la distancia y el sendero más recto o sinuoso que recorran, eso sí ya será producto de distintas causas propias de cada uno y de su entorno. No creo que sea necesario abundar sobre quién, o quiénes, son los responsables de asegurar esa equidad de la que hablamos.
«¡Muy feliz comienzo de clases para todos!», finalizó el maestro Wilson Mesa Martínez en diálogo con Primera Página Dominical.