En el entorno de la sede de la UTEC, integrantes de la Embajada de Minas de la Fundación “Pérez Scremini” cumplieron una intensa jornada. Con la venta de hamburguesas, recolectaron recursos para la organización que trabaja por la cura del cáncer en niños y adolescentes, gestionando el servicio hemato-oncológico pediátrico del Hospital Pereira Rossell.

Mientras se ultimaban detalles de la actividad que comenzaría a desplegarse sobre el mediodía, Primera Página Dominical dialogó con Paulina Effinger, integrante de la fundación en Montevideo, y con Analía Grandi, quien forma parte de la Embajada de Minas de la citada organización.

VOLUNTARIADO

Effinger destacó que el trabajo de los voluntarios es una de las marcas identitarias de la fundación. «Una sabe que los minuanos son generosos, pero, en verdad, en cada evento que hay se suma más gente, algo que no deja de sorprendernos», en el marco de una causa tan importante como lo es apoyar a la Fundación «Pérez Scremini», que es «la única que en Uruguay trata la cura del cáncer en niños y en adolescentes y que lo hace en forma totalmente gratuita». Por lo tanto, «esta fundación es de todos, se hace entre todos y gracias al apoyo de la gente, hoy los índices de curación son 8 de cada 10 casos», resaltó.

Para revertir muchas de las situaciones que se registraban en un pasado cercano, la fundación «invierte muchos recursos en tecnología», así como también en «capacitar a los médicos a partir de convenios con el exterior, en Estados Unidos y en Europa».

TRATAMIENTO INTEGRAL

Para que todo ello continúe sucediendo «necesitamos que la gente siga apoyando, que siga sumándose a estos eventos, que venga, que se lleve la hamburguesa o se haga socio mensual», continuó Paulina Effinger, quien comentó que existen muchas formas de colaborar con la entidad y que todas ellas «son muy bienvenidas e importantísimas para el funcionamiento de la fundación».

A la hora de explicar qué la llevó a unirse a la Pérez Scremini, respondió: «Tal vez parece una frase hecha, pero te dan mucho más de lo que vos das», lo que hace que «visualices la vida desde otra óptica». Es decir, «viviendo allí, apreciando por lo que los niños transitan, las dificultades que sus familias tienen -porque es fundamental también brindarles a las familias la debida contención-, todo eso te cambia la vida».

En ese aspecto, explicó que la fundación cuenta con «un tratamiento súper integral, que no es solamente el específico de la enfermedad, sino que también está ese abrazo a toda la familia, para ver su realidad, el lugar donde viven, intervenir sus viviendas, aportar canastas de alimentos, los boletos para que vayan y vengan y la ropa», junto con el correspondiente seguimiento de cada caso, por cuanto una vez que los niños y adolescentes son dados de alta, «esa conexión se mantiene con toda la familia».

En relación a ello, Paulina Effinger afirmó que «el día en que un niño es diagnosticado, la familia entera está enferma», y considerando que más de la mitad de los pacientes a los cuales la fundación asiste «son del interior y la mamá, el papá o quien vaya a Montevideo a estar meses con cada niño, pierden su trabajo, tienen que dejar a otros niños en el interior, es que se les brinda la debida contención». Para enfrentar estas situaciones están dispuestas las embajadas en todo el país, «para hacer este acompañamiento a las familias frente a las necesidades que puedan tener».

CONCIENTIZACIÓN

La entrevistada convocó a las personas a vincularse activamente con el trabajo que realizan las embajadas y, en definitiva, con la Fundación «Pérez Scremini», a partir de «un gran trabajo de concientización que desarrollan todas las embajadas en el interior, con todos los voluntarios, los cuales, afortunadamente, que cada vez son más» y que «hacen esto tan lindo de abrazar a la familia en este camino que es largo y duro, siempre pensando en que se puede», subrayó, ya que todo sería más dificultoso al transitarlo en soledad.

Es la integralidad del servicio «la que hace que este camino largo sea acompañado y apoyado durante las distintas etapas por las cuales los chicos van a transitar», expresó.

ACTIVIDAD EN MINAS

En su momento, la actividad desarrollada en Minas debió ser reprogramada en atención al desfavorable pronóstico del tiempo para la realización de un evento al aire libre. «Teníamos muchas hamburguesas vendidas para el 9 de mayo, en los festejos por el Día de la Madre, en la plaza y teníamos todo previsto, pero bueno, al saber que el clima no nos iba a acompañar, preferimos, para visibilizar aún más la causa, no solo brindar las hamburguesas, sino estar presentes en un día donde la gente acompañara y se acercara a charlar para saber cómo puede colaborar con la fundación», aportó, por su parte, Analía Grandi.

Se unió a esta causa «hace muy poquito tiempo -dos o tres meses-. Me invitaron a participar y esa convocatoria me interpeló bastante, porque me hizo pensar que se trataba de un compromiso totalmente diferente a los que una asume en otros trabajos solidarios. Será porque me llega mucho el tema de la niñez y de esas situaciones que se viven cuando un niño es diagnosticado con cáncer», argumentó. En forma inmediata «mi familia me apoyó, mi madre me dijo: ‘trabajas para un montón de causas; esta debería ser la principal. Si tienes que dejar otra cosa, déjala, pero entra en la Pérez Scremini porque vale la pena’».

Al aceptar la invitación, Analía Grandi se encontró con una fundación que «tiene una organización increíble en Montevideo. Con Paulina, que es minuana pero que hace años está en la fundación en Montevideo, es levantar un teléfono, consultar, solicitar y la respuesta es inmediata».

Destacó el trabajo de un grupo interdisciplinario de profesionales, psicólogos, psiquiatras, asistentes sociales, además de los médicos especialistas en cada área «que acompaña en las decisiones que se toman». La función de la embajada radica en «ser el brazo extendido de la Pérez Scremini en territorio, pero no decidimos nada porque las decisiones las toman los técnicos, quienes han acompañado a las familias durante todo el proceso». Informó que 10 chicos de Minas y de Solís de Mataojo «han estado recibiendo tratamiento de parte la fundación», muchos de los cuales «ya están en etapa de mantenimiento, otros en etapa de control y hay un par que está en atención. Que 8 de cada 10 se curen es un leitmotiv súper importante: muestra a las claras que cuanto más se invierta en tecnología, cuanta más capacitación tengan los profesionales de la salud, más niños van a curarse».

Anunció que la Embajada Minas cuenta con varios eventos organizados para un futuro próximo como «Chocolate por los valientes», el cual se realizará durante los meses de invierno, junto con la comercialización de la tradicional rifa de la fundación que se efectúa en todo el país, etapa en la cual «se suma un montón de gente que no pertenece a la Pérez Scremini y que lo hace para vender los números en forma solidaria». En la primera semana de octubre se desarrollará la carrera de 5 y 10 kilómetros de la fundación junto al Área de Deportes de la Intendencia Departamental de Lavalleja (IDL). Para la realización de la jornada de venta de hamburguesas, Grandi agradeció el apoyo del Club de Leones «que amablemente se ofreció a ayudar con toda la parte logística».

TRANSPARENCIA

Conforme a lo expresado, la Fundación «Pérez Scremini» cuenta con un presupuesto cercano a los 8 millones de dólares anuales; el 33% es aportado por la Administración de Servicios de Salud del Estado y el resto mediante donaciones. Entonces, «si será importante la tarea que se hace en todo el país para llegar a la meta de cumplir con todo el presupuesto. Por eso confiamos en que más personas se sumen a esta causa, ya que este es un grupo abierto a todos», exhortó Analía Grandi.

Paulina Effinger agregó que los fondos que se recaudan, así como también el funcionamiento de la fundación «son auditados por una compañía externa a la organización, la cual estudia todo lo que ingresó, cómo fue utilizado, por dónde salió y que estén todas las garantías y las boletas que corresponden a las facturas, apuntando siempre a la transparencia, como debe ser. Siempre es bueno que ese análisis sea externo a la fundación, porque todos los años se realizan evaluaciones en cuanto al funcionamiento específico de cada área. Siempre habrá cuestiones a mejorar y cada año se ajustan detalles para que todo resulte excelente», finalizó.