Komciencia es un emprendimiento que ofrece un biomaterial en forma de tela celulósica como alternativa al cuero tradicional o cuerina que utiliza la industria, lo que sería un cuero vegano. Es elaborado artesanalmente a partir de un scoby, colonia simbiótica de bacterias y levaduras, que se utiliza para confección de prendas, calzado y accesorios, con una visión eco-amigable.
La experiencia con este biomaterial surge a partir de la búsqueda de un sustituto del cuero animal y ya ha sido sometido a muchas pruebas técnicas en los últimos meses que llevan a considerar que el material es viable para su comercialización. Se entiende que a través de la idea propuesta se puede ofrecer una solución sostenible al problema del impacto medioambiental, dado que se trata de una tela que se cultiva muy fácilmente, no requiere insumos ni utilización de químicos o recursos finitos.
LOS COMIENZOS
Maribel López, en diálogo con Primera Página Dominical, amplió sobre esta singular propuesta. Sobre los inicios de Komciencia explicó que fue en pandemia cuando «nos pusimos a cultivar una bacteria», arribando a un determinado producto que «validamos técnicamente». Inmersas en la biotecnología y en el estudio de diversos materiales, «en 2020 era muy innovador hablar de este producto y mucho más aún sobre la idea de hacer de esto un negocio».
López confesó que le encanta investigar y que a partir de ello «una también debe saber desarrollar una pata comercial. En un principio, más allá de la innovación en sí, el proyecto quedó algo estancado».
Continuó trabajando sobre otro tipo de biomateriales, «a ver qué resultaba, hasta que en un momento vi textiles. Nosotras vivimos dentro de la tela porque siempre cosimos. Mi hija es diseñadora y en ese momento tenía un emprendimiento donde usaba textiles. Se me ocurrió hacer un aglomerante, como le llamamos nosotras, para unir al textil y para convertirlo».
En un taller hacía biomateriales, materia sobre la cual tiene un amplio conocimiento, junto «con algo de química». Decidió unir componentes y obtuvo el resultado que hoy es central en el emprendimiento.
EL NUEVO MATERIAL
En este momento, Maribel López y Evelin Calcagno (su hija), titulares de Komciencia, se aprestan a patentar el aglomerante, más allá de hacerlo resulta bastante oneroso.
Luego de mucha investigación, Maribel arribó a una placa tipo ladrillo. «Como que una busca una cosa y el resultado después es otro. Es más sorprendente», calificó. Continuó su línea de investigación partiendo de los biomateriales para conformar un nuevo producto a partir de productos que generalmente son desechados y terminan dañando al ambiente.
«La basura que se genera es un problema muy grande con el textil. Entonces, dejé de buscar, de investigar y de desarrollar un nuevo material para enfocarme en lo que ya existe, en el residuo que ya existe. Encaré con mayor fuerza lo del textil y reformulé mi base biotecnológica, cuidando los parámetros de que es de cercanía, biodegradable, que no hace daño y que por ende cierra por todos lados». Lo define como «una necesidad personal» porque «eso tenía que ser así. Si yo iba a cambiar a usar un residuo textil, yo tenía que mirarlo desde ese lugar y no le agregaba más residuo a lo que ya es residuo».
Tenía la firme convicción de que «no quería decorar basura». Obtuvo una tecnicatura relacionada al tratamiento de residuos y continuó con su proceso. Ese convencimiento le hizo saber también que «me iba a costar un poco más, que me iba a llevar más tiempo, pero lo que veo es que me va sostenido en el tiempo. Es decir, como emprendimiento, Komciencia se va a sostener en el tiempo porque, además, siempre cuestiono todo. Me cuestiono todo el tiempo y cuando voy a usar algún material, es porque ya lo cuestioné 20 veces, lo pasé por el filtro que tiene que pasar».
UTILIDADES
Elaborado el ladrillo, Maribel se enteró a través de una amiga que es arquitecta que en Francia se estaban elaborando ladrillos textiles, lo cual confirmó los puntos centrales de su investigación y de su trabajo. Era posible hacerlos e industrializarlos a partir de una maquinaria especial y muy costosa. «Llegamos a la conclusión de que ese no era el camino y empecé a investigar a qué otro producto se podía arribar a partir del bio compuesto que había formulado, analizando otras utilidades», siempre desde un punto de vista orgánico.
Al replantear el proyecto, Evelin Calcagno, hija de Maribel López, se encargó del diseño. «Ella tiene su trabajo y debe cumplir con sus tiempos y horarios. A mí me gusta investigar y desarrollar nuevas cosas; a ella le gusta el resultado y es quien trabaja ese resultado. Somos un buen equipo, nos llevamos muy bien y nos entendemos sin hablarnos. Ella tiene esa mirada estética que es tan importante. En pocos días, el 23 de enero, partiremos hacia Chile, a participar de una feria internacional de diseño sostenible. Yo hice las placas, diferentes elementos de textil que ella lleva al diseño. Por ejemplo, diseñó un corset hecho con placas textiles, arneses, collares y carteras», ejemplificó. Calcagno también «se ocupa de la virtualidad, de llevar adelante nuestra página de Instagram». Además, «brindamos un servicio a las empresas para gestionar los textiles. No hay una ley para los textiles, pero sí hay una ley que tienen las grandes industrias para gestionar los residuos que se generan en la industria. Eso y los uniformes están dentro de lo que se genera en la industria. Entonces nosotras vamos a las empresas y captamos los uniformes».
Maribel López nació en San Ramón, Canelones, y reside en Minas hace 32 años. «Nosotras procesamos el textil, lo molemos. Hoy en día tenemos máquinas para hacerlo, pero empecé picándolos a mano… Te podrás imaginar el esfuerzo que requería. Una vez molido, lo unimos con el bio compuesto y así hacemos los ladrillos. Los prensamos si son placas más rígidas, usamos otro tipo de molde, por ejemplo. También tengo piezas super chiquitas. Parecen unas láminas que son muy flexibles, que pueden adaptarse y se secan al sol».
El ladrillo tiene mucha rigidez. Fue enviado al Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) donde fue sometido a diferentes estudios. Una de sus características es que es ignífugo. «Considero que todas las características son las que le dan la potencialidad al textil, porque un textil de plástico, por ejemplo, se puede prender fuego. También puede ser utilizado como aislante acústico justamente por esa característica que te comentaba».
Ha sido una investigación muy intensa en la que Maribel López hizo múltiples reformulaciones, pero «ahora que está el bio compuesto no se modifica, no se toca. Buscaba una fórmula perfecta para el resultado que quería. El bio compuesto me regaló más utilidades de las que buscaba».
CUANDO PA’ CHILE ME VOY
Para poder desarrollar esta propuesta, el emprendimiento recibió un fondo semilla de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE). Para poder concurrir a Chile, procuraron y consiguieron el apoyo de la Intendencia Departamental de Lavalleja (IDL), además de contar con el respaldo de las empresas que gestionan con ellas los textiles.
Para la presentación que Komciencia efectuará en tierras chilenas preparó una colección para pasarela. Se trata de un evento internacional del cual participarán delegaciones europeas. «Vamos con toda la ilusión. Los asesores de la feria han revisado nuestro trabajo y no pueden creer que hayamos logrado este producto porque en Chile hace años que están buscando una solución para el residuo textil, porque tienen al desierto de Atacama desbordado. Están muy ansiosos de apreciar lo que nosotras hemos logrado», manifestó Maribel López.