Se desarrolla en Uruguay la 34ª Semana del Corazón. En todo el país, las actividades se cumplen bajo el lema “Construyamos una república de corazones sanos. Cada latido cuenta”, con el objetivo de informar y de facilitar estrategias para que las personas adopten un estilo de vida saludable como prevención y control de las enfermedades cardiovasculares. Mañana lunes se conmemorará el Día Mundial del Corazón y, en ese marco, entrevistamos a la doctora Laura Garré, directora ejecutiva de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular.
Doctora en Medicina ( UDELAR), nuestra entrevistada es especialista en medicina familiar y comunitaria, educadora popular y tiene un posgrado de especialización en psicología sistémica y familia y en gestión de servicios de salud.
Respecto a la trigésimo cuarta edición de la Semana del Corazón en Uruguay, expresó que «continuamos con la línea de que es una semana para cuidar la salud cardiovascular de toda la población, una semana que moviliza a todo el Uruguay para cuidar la salud cardiovascular». Para este año se buscó «complementar las intervenciones individuales con las colectivas» de un modo efectivo. «Por eso el lema elegido para este año, donde se establece que la salud del corazón no es solo una responsabilidad individual sino un compromiso colectivo», incluyendo dentro de dicho concepto «a las políticas públicas, a las acciones de los prestadores de servicios de salud, a las intervenciones comunitarias, y a todo el enfoque de la educación en salud a nivel de las escuelas», es decir, «a todo lo que hace a los entornos saludables, tanto desde espacios laborales activos, espacios al aire libre que promuevan el movimiento, escuelas que lo faciliten, junto con la ley de la prohibición de publicidad de alimentos ultra procesados en los centros educativos, línea que ayuda a que los chicos opten por meriendas saludables».
Indicó que lo señalado ayuda a que «la elección de las personas sea más fácil de tomar y que, a su vez, sea la más saludable».
Cambio cultural
A modo de resumen de lo expresado, la doctora Laura Garré habló acerca de la necesidad de optar por un cambio cultural en la materia. Para que ello pueda concretarse se insiste en «aportar información sobre cuáles son los factores de riesgo, que fumar impacta en la salud cardiovascular, al igual que la presión arterial, el sobrepeso y la obesidad, que hay que procurar una alimentación con más consumo de frutas y de verduras, bajar los niveles de consumo de sal y, aunque sea dos veces por semana, comer pescado. Todo eso es importante» y reconoció que «a veces no es suficiente solo con que la persona tenga la información», sino que es necesario que, además, «existan acciones que ayuden a que las conductas individuales sean en pro de esa salud. Por eso el tema del compromiso colectivo, porque cuando se plantean acciones a nivel laboral la conducta es más fácil, o cuando se plantean acciones a nivel de la familia las conductas son más fáciles de asimilar. Todo eso genera un movimiento colectivo porque no es que solo la persona que está con una enfermedad cardiovascular deba tener estos comportamientos, sino que corresponde a toda la sociedad. Ese es el mensaje de república de corazones sanos».
Hábitos saludables
Lejos de optar por determinado accionar durante un tiempo perentorio, se trata de una verdadera conducta de vida. «Los estilos de vida no saludables nos están posicionando en que las enfermedades cardiovasculares y las no transmisibles sean el principal componente de muerte en Uruguay y en el mundo. Entonces, se sabe que es costo efectivo trabajar en promoción de salud, en todas las edades, porque no es cuestión de las personas mayores sino para trabajar desde las escuelas», entre otros tantos ámbitos por cuanto se trata de «conductas que se modifican en todos los niveles y en todas las etapas de la vida».
Comentó que un estudio realizado en 2016 ya daba cuenta de un preocupante aumento de la obesidad infantil, sobre todo en la población comprendida entre los 10 y los 13 años. «En ese momento ya teníamos niveles un poco superiores a los internacionales y visualizábamos que la obesidad y el sobrepeso eran cuestiones que debían ser abordadas en profundidad. Tenemos un porcentaje de sobrepeso y obesidad en estas edades que ronda el 30%. Es bastante», calificó.
Pensando el tema desde el punto de vista colectivo e incorporando a diferentes actores de la sociedad, consultamos a la doctora Laura Garré sobre las respuestas que en la actualidad se brindan desde el sistema de salud uruguayo en cuanto al acceso a especialistas, tratamientos y medicación. Respondió que el mensaje que se transmite desde la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular es que «hay factores de riesgo que son prevenibles y otros controlables. Y son controlables, generalmente, por parte de los médicos de referencia. Es decir, se busca que la especialidad cardiología aborde la enfermedad de mayor riesgo. Por ello el mensaje a los prestadores de servicios de salud es evaluar el riesgo cardiovascular. Cuanto mayores riesgos, la persona requiere de niveles de intervención mayores. Por eso insistimos en el control de la hipertensión arterial, un factor de riesgo que es manejable, controlable y evaluable».

«Un médico del primer nivel puede lograr ese vínculo y a veces es más saludable con un seguimiento más cercano con su paciente, que una vez por año consultar a un cardiólogo», ejemplificó. «Eso, en realidad, nos suma, por eso nosotros tenemos un sistema de salud con un abordaje del primer nivel que hay que reforzar. Hablamos de control cuando las cifras están dentro de determinados valores y por consiguiente requiere de un seguimiento cercano. En otros casos hay que ajustar medicación, los estilos de vida y, en ocasiones, otros fármacos que las personas consumen también desregulan. Por eso se requiere de un seguimiento cercano. Alentamos a que los pacientes de bajo riesgo tengan su médico de referencia y que las visitas a cardiólogo sean muy puntuales. También a que haya programas de rehabilitación cardiovascular que permitan mejorar la calidad de vida de los pacientes». En ese sentido, el mensaje de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular a los prestadores de servicios de salud apuntó a «facilitar el diagnóstico oportuno de la hipertensión, del colesterol, de la glicemia y también de los niveles de prevención del riesgo cardiovascular».
Otro factor trascendente es la adherencia del paciente al tratamiento médico prescripto, ya que «son enfermedades que requieren medicación, en muchos casos durante mucho tiempo, medicación que a veces necesita de ajustes, tanto porque comenzamos a tener estilos de vida más saludables y requerimos menos medicación, o por el invierno, o por el verano, siempre hay desajustes, lo que hace que en ciertos casos la adherencia al tratamiento sea difícil de concretar, cuestión que está influida por muchos factores, por cómo uno trabaja o por el propio ritmo de vida que se transita», evaluó.
De todos los días
Existe una Semana del Corazón y un Día Mundial del Corazón. Por supuesto, el trabajo médico y específicamente el de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular no se limitan a ese período de tiempo. «La Semana del Corazón siempre se alinea al Día Mundial del Corazón -cada 29 de setiembre-, una jornada para reflexionar. Es una semana para colocar esta temática en la opinión pública, para que se propongan acciones y se invite a activarse. Más allá de que trabajamos todo el año con diferentes mensajes, en este momento el país, por ser la 34ª Semana del Corazón, activa todas sus redes comunitarias y se realizan actividades. Es momento de poner en la opinión pública este tema, más allá de qué, obviamente, no es un tema para accionar solo un día o una semana al año. Es momento para activarse. A veces tenemos la información, pero no sabemos cómo actuar. Tenemos que poder caminar y un poquito más e incorporar los controles en nuestra vida cotidiana», expresó la doctora Laura Garré, directora ejecutiva de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular.