Cortar un árbol puede ser doloroso. Y en este caso fue mucho más doloroso porque se trataba de palmeras del género Washingtonia probablemente de hasta 80 años de edad o más, del centro cultural La Casa Encantada, en Minas.
Se trataba de cuatro palmeras de entre 20 y 30 metros de altura y otras cuatro más pequeñas que debieron cortarse porque ya habían sido atacadas por el picudo rojo y que además, con la caída de sus enormes hojas, provocaban daños, fundamentalmente en propiedades vecinas y especialmente en los techos, y constituían además, al caer, un riesgo para las personas.
El trabajo debió hacerse en dos etapas por las condiciones meteorológicas y fundamentalmente por el viento, que impide hacer esos trabajos de altura. Una empresa especializada fue responsable del trabajo.

Queremos destacar especialmente el apoyo recibido por la Intendencia de Lavalleja, que en ambas jornadas apoyó el proceso con un camión y cuadrillas de trabajadores que se encargaron de retirar los restos y residuos generados en el corte. Fueron necesarios al menos cuatro viajes del camión para llevar los troncos cortados y los restos al vertedero municipal. En la primera de las jornadas participó incluso la responsable de Áreas Verdes de la Intendencia de Lavalleja, Bibiana Sánchez.