En el parque Rodó de Minas, donde se ubica el monolito con una placa en reconocimiento a la abnegada labor del trabajador rural, la Junta Departamental de Lavalleja (JDL) realizó un acto conmemorativo por el Día del Trabajador Rural. Estuvieron presentes Javier Umpiérrez, diputado por el Frente Amplio (FA), Mauro Álvarez, presidente de la Junta y varios ediles, representantes de diferentes sindicatos y trabajadores rurales.
LUCHA HISTÓRICA
Álvarez, presidente de la JDL, en su oratoria planteó la necesidad de reformar la resolución que hace a dicho acto, “porque creo que en este lugar tendría que estar hablando un trabajador rural y no desde el sistema político. Los políticos tenemos que escuchar más a los trabajadores rurales, no solamente este día, sino todos los días. Es una tarea que ya desde hoy nos comprometemos y comprometeré al resto de la Junta departamental a trabajar”.

DÍA CON SENTIDO IGUALATORIO
Consideró que no fue un día cualquiera. “Estamos acá por algo que costó mucho, y es el reconocimiento al trabajador, al asalariado rural. Durante años, en el campo, hubo trabajadores de primera y de segunda. Mientras la ciudad se avanza en derechos, en el medio rural se seguía trabajando de sol a sol, sin límites claros, sin las mismas garantías, y eso no era justo. Por eso, este día tiene sentido, porque recuerda esa desigualdad, pero también recuerda la lucha que permitió cambiarla. La ley 19.000 (del año 2012) no cayó del cielo, fue una decisión política, fue el resultado de años de organización y de lucha de los trabajadores y vino a poner algo básico sobre la mesa, que el trabajador rural también tiene derecho a una jornada de ocho horas. Ni más ni menos que eso, algo que en otros sectores ya era natural en el campo fue una conquista histórica” (1).
DIGNIDAD
Álvarez resaltó que cuando se habla de las ocho horas “no estamos hablando solo del trabajo”. “Estamos hablando de dignidad, de que un trabajador pueda volver a su casa, compartir con su familia, descansar y a tener vida además de trabajar. En la oportunidad reivindicamos eso, en el área rural donde todos los días el trabajador se levanta temprano, empuja el país desde el campo, muchas veces en silencio, y otras sin reconocimiento. También decir que los derechos no son para guardarlos en un cajón, hay que defenderlos, hacerlos cumplir y hay que seguir avanzando”.
Reflexionó que un país más justo no se construye solo con discursos, “se construye con decisiones concretas, como por ejemplo fue la ley 19.000”.
RECONOCIMIENTO
Reconoció especialmente a esos trabajadores rurales que muchas veces no aparecen en las estadísticas ni en los grandes discursos, “los que trabajan su propio pedacito de tierra, los que día a día sacan adelante la producción familiar, los colonos que trabajan las tierras de colonización, los pequeños productores que con esfuerzo sostienen no solo a su familia sino también a buena parte de nuestra economía y de nuestra identidad. Ellos también son trabajadores rurales, también merecen derechos, apoyo del Estado y reconocimiento. Ahí, en esa escala más humana, más sacrificada, muchas veces más invisibilizada, también se construye patria para todos, todos los días”. En el final Alvarez meditó que fue un día de memoria y de reconocimiento, “pero también de compromiso, de seguir estando del lado de los trabajadores”.
(1) La Ley 19.000 del año 2012 consagró al 30 de abril como Día Nacional del Trabajador Rural. La Ley 18.441 del 24 de diciembre del año 2008 (primer gobierno de Tabaré Vázquez) consagró la jornada de ocho horas para los trabajadores rurales, la semana laboral de 48 horas laborales con seis jornadas, el descanso semanal, horas extras y otros aspectos del trabajo rural.