Dos hechos ocurridos en instituciones educativas de nuestro medio (Liceo Nº1 Eduardo Fabini y UTU Minas) quebraron la tranquilidad en Minas. Con réplicas en otros departamentos, los eventos reproducen lo ocurrido en la vecina orilla a partir de sendas amenazas que determinaron el despliegue de protocolos que, como corresponde, se activan. ¿De qué manera reaccionaron los organismos que dirigen la educación en el país? Responde el maestro Pablo Caggiani, presidente de la Administración Nacional de Educación Pública.

LOS HECHOS

Lamentablemente, la violencia va ganando espacios. Es indudable e innegable. No es patrimonio exclusivo ni de la educación, ni del deporte. Se ha instalado en la sociedad. Basta con ver las noticias para enterarnos que una discusión de tránsito terminó con el asesinato de un delivery en Montevideo, algo que hasta no hace mucho tiempo era impensado.

En un baño femenino del Liceo Nº 1 Eduardo Fabini de Minas apareció un cartel que advertía acerca de un inminente tiroteo en la institución educativa, lo cual determinó la inmediata denuncia policial de parte de las autoridades del centro. Jefatura de Policía de Lavalleja dispuso presencia de agentes al ingreso del turno matutino y recorridas por las inmediaciones de la institución. A su vez, la Policía de Lavalleja identificó al adolescente de 14 años que escribió amenazas de bomba y de tiroteo en un baño de la UTU de Minas y se dispuso la intervención de INAU (Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay).

En Canelones se reportaron episodios similares (Barros Blancos, La Paz, Parque Del Plata) y más tarde aparecieron en Rocha, Maldonado, Artigas y Salto.

DE LA NUBE A LA REALIDAD

A la hora de analizar este fenómeno, Primera Página Dominical recurrió al análisis del maestro Pablo Caggiani, presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). En primera instancia, el jerarca declaró que «lo que tenemos acá es que una cuestión que estaba en la nube, a la que los gurises acceden a través de las redes sociales, sea cual sea, pasó a estar en la realidad a partir de que el reto implicaba todo esto», en referencia a las advertencias y amenazas colocadas en diferentes centros educativos del país. En su opinión, «plantea que, en realidad, los gurises todavía no manejan bien esto; hay una cuestión que es como el espacio privado de pares y otra cuestión cuando traspasas al espacio público. Y esto, en realidad, es una novedad en la humanidad, digamos. Cuando vos mirás las redes sociales, los gurises tienen 15 o 10 años».

Indicó que «esta hibridación entre el espacio privado y el espacio público, a partir de lo que sucede en la nube, es nueva. Antes sabías que en una institución educativa estabas en un espacio público que tiene unas reglas que son diferentes a las del espacio privado o a las del grupo de pares. Si tenías una dificultad en la calle, también estabas en el espacio público. Y el centro intervenía en todas las cuestiones que tienen que ver con la institución, pero si había una pelea en la calle, fuera del centro, también intervenía porque era parte del espacio público». En este caso, «es parte del espacio privado; no solo es privado el dueño de la red, sino que es privada la forma de acceder porque es propiedad del estudiante el celular o el dispositivo que utiliza».

CONDUCTAS IMITATIVAS

Calificó lo acontecido como «una situación inédita para el sistema educativo que viene resolviendo como si fueran cuestiones que sucedían antes en la calle o en la plaza», que parten, a su criterio, de «la velocidad de la viralización de esto, es decir, que la información llega a todos los adolescentes» y de «la velocidad de pasar del espacio privado al espacio público», lo cual identificó como una dificultad. «No lo veo tanto en términos de la violencia. El reto puede ser este, puede hacerse la quemadura china. Lo que me parece que detrás de esto del espacio privado al espacio público y de la velocidad con la cual esto llega a todos es lo sustancial».

Hechos muy similares han ocurrido recientemente en centros educativos de la República Argentina. Llama la atención la velocidad con la cual, de este lado del río, se han copiado casi textualmente aquellas acciones. Respecto a ello, Caggiani expresó que «es muy característico del grupo de pares», porque «uno pasa a tener más referencia en el grupo de pares que en el mundo adulto. Esto pasaba con celular, con teléfono inalámbrico, con teléfono de línea y con cartero. Es la característica de la adolescencia», expuso Caggiani.

Considera que «los gurises quedan muy a la intemperie, no pudiendo manejar una cuestión que tiene consecuencias». Es decir, «porque mientras está en el grupo de pares no pasa nada, pero cuando pasa la realidad se choca con una ley de faltas, con una ley penal, con una intervención en la realidad que afecta a otros, que puede angustiar a unos, darles temor a otros o a otros darles gracia», pero a partir de ello «corren con las consecuencias en la realidad».

LAS RESPUESTAS DE LOS CENTROS EDUCATIVOS

Ante la irrupción de estos casos, el Consejo Directivo Central (CODICEN) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) emitió un comunicado público a través del cual «encomienda a las Direcciones Generales a continuar con el trabajo que se está realizando desde el primer momento. Esto es, seguir en estrecha coordinación con el Ministerio del Interior a los efectos de abordar este tipo de situaciones». A su vez, instó a «continuar coordinando con los equipos multidisciplinarios de la ANEP para la instrumentación de asesoramiento pertinente y oportuno a los centros educativos» y a darle «continuidad al diálogo con la comunidad, con las familias y fundamentalmente con los estudiantes, para reflexionar y dimensionar las consecuencias que generan hechos de esta naturaleza. Se entiende necesario avanzar en acciones que contribuyan al uso responsable de las redes sociales».

La Administración entendió que las acciones emprendidas en estos días «generan las condiciones para retomar el pasaje de listas y la contabilización de las faltas en todos los centros educativos del país», porque «propiciar la asistencia de los y las estudiantes es una tarea de primer orden porque cada día en el aula cuenta en términos de aprendizaje, pero también, en relación a la contención, seguridad y confianza de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Esto es aún más determinante para quienes están en peores condiciones vitales».

La ANEP, sus autoridades, docentes, funcionarios/as de gestión y todas las personas que trabajan en los centros educativos «seguimos bregando por una convivencia respetuosa y que brinde garantías a nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes», finalizó el comunicado.

Acerca de la respuesta institucional brindada ante situaciones catalogadas como inéditas, nuestro entrevistado expuso que «Uruguay tiene una fortaleza que a veces nos cuesta reconocer en los actores que tiene, en la función pública y en las instituciones con que cuenta. Porque el primer caso fue allí en Minas y esto disparó una articulación con el Ministerio del Interior que implicó un asesoramiento a la educación, orientaciones a los centros que permitió que se hiciera la denuncia, permanecieran los centros abiertos, no se minimizara el tema, se abordara con los estudiantes, con las familias y con los colectivos docentes».

“Hay una coordinación efectiva entre las instituciones para resolver la situación”

De hecho, el pasado martes a la mañana «ajustamos para normalizar la situación y en el día de hoy (por el miércoles) hemos tenido unas seis situaciones en todo el país. Efectivamente, la educación está presente, la policía está presente, hay una coordinación efectiva entre las instituciones en términos de resolver esta situación».

Diferenció especialmente lo que ocurre en la República Argentina, donde el tema se profundizó luego de Semana de Turismo y aún mantiene vigencia. En la vecina orilla «depende de las provincias y no han logrado revertir la situación. Es una fortaleza que tiene Uruguay, que además cuenta con un Plan Ceibal, con contenidos y con habilidades vinculadas a la ciudadanía digital que también ayudan a que esto rápidamente pueda comprenderse en la medida que se empiece a trabajar. Por eso pienso que debemos valorar la posibilidad de que esto no sea algo a lo que estemos acostumbrados».

El jerarca reiteró que «hay una cuestión que tiene que ver con la etapa de desarrollo de la adolescencia y de la juventud, donde es razonable que aparezcan estas conductas que se distancian del mundo adulto, de los valores, de la forma de hablar o de vestirse» y que lo que sucede en este caso es que todo esto traía aparejado «un conjunto de consecuencias que en la realidad terminan configurando una amenaza. Porque si esto fuera, por ejemplo, pintar de color rojo y verde el baño, sería un problema para la limpieza del baño, etc., pero no tiene una afectación de falta o de delito. Y eso es lo que creo que nos costaba más entender a los adultos, la distancia con amenazar, con un tiroteo. Todos quienes tenemos cierta conciencia de lo que es eso sabemos que es una cosa gravísima. Pero los gurises parecían no darse cuenta, de hecho, no se daban cuenta», señaló al finalizar Pablo Caggiani.