Distribuidos en tres turnos, unos 160 alumnos asisten a la Escuela Técnica de José Pedro Varela, de la que también depende el Anexo de Batlle y Ordóñez. La oferta educativa es amplia y se adapta a las necesidades de la población del lugar, incentivando el vínculo del centro con la comunidad. Entrevistamos a su directora, la profesora Jéssica Fernández.
Minuana, docente de informática, viaja todos los días a José Pedro Varela y es la directora de UTU de aquella ciudad, bien al norte del departamento, cargo que ocupará con seguridad hasta junio, aunque la labor pueda extenderse hasta febrero del año próximo.
Su trayectoria docente comenzó en 2013. Hasta el presente, ha trabajado en varias instituciones educativas, entre ellas la Escuela Técnica de Minas, la de Cerro Pelado, la Escuela Agraria de Minas, la Escuela Técnica Superior de Maldonado, la Escuela Agraria de Gregorio Aznares, la Escuela Técnica de San Carlos, el Anexo de Solis de Mataojo y el Anexo de barrio Estación. También desarrolló su tarea docente en el Centro de Rehabilitación de Campanero y a nivel de INISA (Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente).
Un largo recorrido «hasta que surgió la posibilidad de dirigir UTU de José Pedro Varela, ya que el docente tiene la oportunidad de tomar el cargo de dirección por artículo 20, por un año lectivo». Para ella, ante todo, es «un gran desafío», tanto personal como desde el punto de vista laboral y familiar, «porque tengo mi familia, mi esposo, dos hijos que me apoyan día a día para que yo pueda cumplir con esta labor de la mejor manera posible».
Se trata de una actividad prácticamente de tiempo completo, si a su vez sumamos las horas de viaje diario entre Minas y José Pedro Varela y el retorno, además de las ocho horas que debe cumplir en la Escuela Técnica y además de atender al Anexo de la localidad de Batlle y Ordóñez que depende funcionalmente de esta institución.
La labor docente está dividida en tres turnos: el matutino, de 7:45 a 13:30 horas, el vespertino, de 13:30 a 19:15, y el nocturno, de 19:00 a 23:45 horas, desarrollándose diferentes propuestas educativas enfocadas en los distintos segmentos etarios. Al centro educativo, en total, asisten unos 160 alumnos.
Para el presente año lectivo se sumó el servicio de comedor, lo cual constituye un nuevo reto para la institución. Su directora lo considera como «un gran beneficio para nuestros estudiantes, una posibilidad que incorporó ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) a nivel de todo país, donde en Lavalleja fuimos uno de los centros que resultó favorecido, más allá de que hasta el momento ya les brindábamos a nuestros estudiantes el desayuno y la merienda».
La tarea exige una coordinación permanente. Desde la dirección de UTU Varela, «incentivamos a nuestros alumnos a que asistan al comedor» y que «puedan valorar esta posibilidad con la que cuentan a partir de este año, servicio que no todas las instituciones tienen. Buscamos que lo valoren y que vayan a nuestro comedor de lunes a viernes», explicó la docente, ya que «brindamos el almuerzo, el agua, el pan y el postre, todo de forma gratuita, por supuesto».
LA ESCUELA
Solicitamos a Jéssica Fernández un repaso visual a través del cual nos contara cuáles son las características de la escuela a nivel de infraestructura. Respondió que «la nuestra es una escuela pequeña y a la vez muy linda, muy bien organizada», que la institución que dirige comenzó con su actividad en la década del ’70 del siglo pasado y que «desde ese momento ha transitado por diferentes etapas. La última remodelación fue en 2014. Las obras realizadas la transformaron en lo que vemos en la actualidad, a partir de la remodelación de los salones que teníamos en la primera parte, el salón del taller de mecánica y la incorporación, en la parte del fondo, de tres contenedores destinados a aulas».
«Se ha hecho todo desde abajo», confirmó, valorando que la localidad «siempre ha colaborado con nuestra escuela, ha apoyado, tanto en beneficios como también en grandes donaciones. Antes de esta remodelación ya habíamos podido lograr muchas cosas importantes porque varias empresas de acá, de José Pedro Varela, habían hecho grandes donaciones para poder arreglar diferentes salones», agradeció, elogiando el hecho de que la comunidad varelense «es activa y comprometida» con lo que sucede en la ciudad. A su vez, UTU Varela cuenta con un anexo ubicado en el centro de la ciudad «que se conoce como la Casa del Correo, donde dictamos el curso de cocina». Eso indica que «nos extendimos para ese otro local donde podemos brindar ese taller de gastronomía porque en la Escuela no contábamos con el espacio apropiado para poder hacerlo. Afortunadamente, la escuela sigue un proceso de continuo crecimiento, siempre trabajamos para que se vea bella y también para poder brindarle seguridad a nuestros estudiantes». A modo de ejemplo, el año pasado «se culminó con el cercado de la parte del frente» del edificio y para este año se proyecta el cercado del costado y de la parte del fondo. Para lograrlo, Fernández agradeció el apoyo de la alcaldesa de José Pedro Varela, Rosario Pereira, «quien nos ayuda en todo este proceso y va a aportar una mesa de ping-pong para que los estudiantes tengan disponible en sus momentos de recreación».
Reconoció que, a esta altura, dada la demanda existente, «la escuela nos ha quedado un poco más pequeña, más allá de la incorporación del contenedor y del comedor que se instaló en la parte del fondo».
OFERTA EDUCATIVA
Las posibilidades para los estudiantes que asisten en tres turnos a la Escuela Técnica de José Pedro Varela es muy amplia y adaptada a sus necesidades y posibilidades. La institución cuenta con Educación Básica Integral -séptimo, octavo y noveno- sumado a la propuesta denominada Rumbo, la cual permite a personas mayores de 18 años finalizar la Educación Media Básica (Ciclo Básico) en un año, bajo modalidades presenciales y semipresenciales. «Al finalizar el año lectivo, el alumno concluye Ciclo Básico, que es tan importante al brindarles la posibilidad de continuar con sus estudios».
El centro educativo cuenta también con los cursos FPB (Formación Profesional Básica) de programación y videojuegos, junto con un segundo año de mecánica general. «Como requisito para acceder a estos cursos, el estudiante debe tener entre 14 y 21 años». También está la propuesta de Bachillerato de deporte y recreación, «a la que pueden acceder estudiantes de Ciclo Básico, de UTU como de Secundaria».
También se brindan cursos terciarios de gestión humana y de secretariado bilingüe, propuestas destinadas a «personas que hayan culminado el Bachillerato, tanto de UTU como de Secundaria». Logística y comercio también forman parte de la oferta educativa, junto a cocina y mantenimiento industrial, «cursos a los cuales el estudiante puede ingresar contando con primero de Bachillerato de UTU aprobado».
Desde su función, Jéssica Fernández mostró su satisfacción por la variedad de propuestas educativas que se desarrollan en la institución, con especial hincapié en el programa Rumbo, «porque ayuda a acercarse a culminar la currícula hasta tercero de Ciclo Básico, que en muchos lados es lo que se pide como requisito para el ámbito laboral. Entonces, esta posibilidad incentiva a realizar este curso, que se brinda en el turno nocturno, contemplando que hay muchas personas que son mayores y que ya están inmersas en el ámbito laboral». La propuesta educativa es adaptada a las necesidades de la gente de José Pedro Varela, contemplando incluso las zafras de trabajo que se cumplen en la zona, tanto en las arroceras como en las semillerías, lo que hace que los estudiantes planteen diferentes situaciones que son tenidas en cuenta al momento de planificar y de concurrir a los cursos.
ANEXO EN BATLLE Y ORDÓÑEZ
El Anexo de la localidad de Batlle y Ordóñez depende de UTU Varela. Allí también se desarrolla el curso Rumbo, al igual que cocina y comercio y ventas. «Todas las posibilidades se planifican y desarrollan pensando en la gente, en sus necesidades y en sus posibilidades. En Batlle y Ordóñez, afortunadamente, también contamos con una comunidad que trabaja mucho en beneficio de todos. De nuestra parte gestionamos el pedido de cursos en base a las necesidades que hay en la población». En dicha localidad, anunció la entrevistada, próximamente habrá capacitaciones en el turno nocturno, «porque la gente que trabaja pide que las haya en ese horario para poder concurrir luego de terminar con su jornada laboral». Es una forma de arraigar a las personas al lugar donde nacieron y crecieron, «incentivando que se acerquen, que sean ellas mismas las que generen estas instancias para luego nosotros solicitar los cursos y capacitaciones en base a las necesidades existentes en la comunidad».
LAS FAMILIAS
Las instituciones educativas deben dar respuesta a cada vez más demandas, a diferentes aspectos que están instalados en la sociedad en su conjunto. Lo hablábamos la semana pasada con el presidente de ANEP, maestro Pablo Caggiani, en torno a la violencia, y es extensible a situaciones como el consumo problemático de drogas o el acoso. Frente a esta realidad, nuestra entrevistada expresó que la institución que dirige procura, ante todo, «trabajar unida con la comunidad, con las familias» y que en ese marco se han desarrollado reuniones con los padres de los alumnos «quienes se acercan a la institución y charlan conmigo sobre diferentes situaciones puntuales. Siempre estamos abiertos al diálogo con todos dentro del ámbito de nuestra escuela, para que los alumnos estén protegidos y de la mejor manera posible. Es fundamental que ellos se sientan seguros de estar en la Escuela», expresó.
EN CAMPANERO
Jéssica Fernández, como decíamos, también cumplió su tarea docente en la Unidad Nº 17 de Campanero, centro perteneciente al Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), en lo que constituye «una experiencia que valoro mucho, que fue muy importante en mi vida profesional porque me permitió crecer, tanto a nivel laboral como personal», porque, entre otras cuestiones, «muchas veces una, como docente, visualiza ciertos prejuicios. En mi caso, me llevé los mejores recuerdos de mis años de trabajo en Campanero, donde los estudiantes día a día me esperaban para que pudiera dictarles la capacitación y se preocupaban hasta en el momento de la merienda, de acercarme un té, de decirme ‘usted está acá brindando la clase y nosotros tenemos que reconocérselo, valorarlo, porque está acá para enseñarnos’. Son gestos que a una la marcan por lo que, como decía, guardo muy buenos recuerdos de muchos estudiantes a quienes tuve la oportunidad de conocer en el ámbito escolar».
Además, «nadie está libre de estar allí, por diferentes circunstancias de la vida. Para mi fue un aprendizaje de vida al conocer muchas historias. Nunca me gustó presionar, por supuesto. Siempre dejé que, si alguien quería contarme, lo hiciera, y si no, que todo fuera libremente porque mi rol no era el de ir a preguntar absolutamente nada. Se registraron instancias de un buen vínculo porque aparte del dictado de clase también se daba una charla muy productiva. En varias oportunidades la escritora y autora Sofía ‘Rayito’ Nappa me acompañó hasta allí brindando un taller a personas a las que le gustaba escribir, incentivándolas a que pudieran continuar por ese camino, por ese proceso. Y también fueron jornadas muy libres». Lo calificó como «un aprendizaje mutuo» que «me enriqueció muchísimo.
EVALUACIÓN
Acerca de estos meses de gestión en la dirección de UTU Varela, la docente reiteró que, ante todo, se trata de «un desafío muy grande» para ella, algo que hasta el momento «era totalmente desconocido para mí porque al ser docente, hay muchas cosas sobre las que una tiene conocimiento y otras tantas que no».
«Una tiene que aprender y estar dispuesta a apoyar al estudiante, a escucharlo, a acompañar también al docente porque es importante que el cuerpo docente esté contenido y que también se sienta a gusto en un buen ambiente de trabajo». Por ello, su cometido principal pasa por «tener una comunidad unida y que estén contentos dentro de lo que una puede brindarles», destacando la calidad de los recursos humanos con que cuenta la institución que dirige.
Desde 2020, UTU Varela ha participado en olimpíadas de robótica y de programación. El año pasado obtuvo el tercer premio en categoría drones, reconocimiento que «nos ha llenado de gratificación porque nos impulsa a seguir adelante y con nuevos proyectos de trabajo para superarnos y para que nuestra escuela crezca», finalizó la profesora Jéssica Fernández, directora de UTU Varela.