La peregrinación a la Virgen del Verdún, situada en el Cerro del Verdún, se celebra cada 19 de abril, reuniendo a miles de fieles para venerar la imagen de la Inmaculada Concepción, inaugurada en 1901. Es un evento destacado de turismo religioso y de la fe católica. Desde hace décadas, la presencia de la comunidad gallega en nuestro entorno durante el mes de abril, con epicentro en Verdún, es clásica y esperada. Es por ello que en esta edición decidimos entrevistar a Anabel García y a Nélida Montes de Oca, autoridades del Centro Social y Cultural Bergantiños de Montevideo.
La idea de realizar la peregrinación del Verdún, por parte de la comunidad gallega en nuestro país, surgió «como una forma de mantener vivas en Uruguay las tradiciones de fe y de encuentro propias de Galicia», algo que con el tiempo «se transformó en un espacio de identidad y de reunión para la colectividad, donde se combinan lo religioso y lo cultural».
Es necesario precisar que la comunidad «suele organizar su encuentro una semana después de la fecha tradicional», con el objetivo de «facilitar la participación y la logística» que exige el traslado, lo cual «permite una mejor organización y una convocatoria más amplia», significaron.
Esta celebración es, sobre todo, «un punto de encuentro que mantiene vivas las raíces», el cual, a su vez, «fortalece los vínculos entre las generaciones».
Con el paso del tiempo, como sucede naturalmente en toda comunidad, «las formas de participar también fueron cambiando. Antes era más habitual que la colectividad se organizara en excursiones y en viajes grupales; hoy muchas personas, ya mayores, mantienen la devoción de otra manera, con más tranquilidad, por así decirlo, y muchas veces utilizando locomoción propia». Es por ese motivo que, «más que concentrarse únicamente en una fecha puntual, muchas familias continúan acercándose al Verdún en distintos momentos del año, sosteniendo ese vínculo desde un lugar más personal, igual de profundo».
Además de lo religioso, esta tradición desde siempre tuvo una dimensión social y cultural. «La colectividad gallega no solo compartía sus propias costumbres, su música y su gastronomía; también encontraba en esos encuentros una forma de integrarse con la cultura uruguaya. Era muy común compartir un asado, reunirse en lugares como Arequita y vivir la jornada como un verdadero encuentro entre familias, amistades y tradiciones. Esa mezcla entre raíces gallegas y costumbres uruguayas también forma parte de la riqueza de esta celebración», resaltaron.
Más que una fecha o que una celebración puntual, «esta tradición representa una forma de mantener viva la memoria, la fe, la identidad y el encuentro entre generaciones. Es una expresión de cómo la colectividad gallega ha sabido dejar huella en Uruguay, integrando sus raíces con la vida cultural del país».
La celebración reúne gastronomía típica gallega, música y danzas tradicionales. «Es un espacio donde se comparten costumbres, se transmiten valores culturales y se refuerza el sentido de pertenencia», acotaron las entrevistadas.
Respecto a las nuevas generaciones, estas «participan cada vez más, especialmente en grupos de danza y en actividades culturales», lo cual permite «que la tradición se mantenga viva y que se adapte a los tiempos actuales».
1981 TRÁGICO
La peregrinación del 26 de abril de 1981 estuvo pautada por la tragedia. En el kilómetro 63.800 de la ruta 8 vieja, un camión de arroz embistió a un ómnibus de ONDA. Fallecieron 13 pasajeros del ómnibus que transportaba a fieles de la colectividad gallega a Verdún. Otras 27 personas resultaron heridas.
«Es un episodio muy significativo para la comunidad y que forma parte de su memoria colectiva», manifestaron nuestras entrevistadas, hecho que «se recuerda con respeto, poniendo en valor la unión y la fortaleza que permitió continuar con esta tradición a lo largo del tiempo».
La memoria de la comunidad también está marcada por momentos muy dolorosos como el que señalamos. «Quienes vivieron aquellas épocas recuerdan accidentes trágicos ocurridos en los viajes hacia el Santuario de la Virgen del Verdún, en años en que los caminos eran más angostos, las condiciones de traslado más complejas y muchas personas concurrían en excursiones colectivas, incluso en tren». Esos episodios «quedaron profundamente grabados en la memoria de la colectividad. Por eso se los recuerda con mucho respeto, no solo desde el dolor; también desde la resiliencia y la unión que permitieron seguir adelante y mantener viva esta tradición», ampliaron.
EL PRESENTE
La comunidad gallega sigue siendo un actor importante en la vida cultural del Uruguay. En ese sentido, el Centro Social y Cultural Bergantiños, con 57 años de trayectoria, cumple un rol clave como espacio de encuentro, integración y difusión cultural. «La comunidad gallega sigue teniendo una presencia valiosa en Uruguay, aunque, como es natural, sus formas de participación y de encuentro han ido evolucionando con el tiempo. En ese contexto, el Centro Social y Cultural Bergantiños continúa cumpliendo un rol fundamental como espacio de referencia, encuentro e integración, manteniendo vivas las raíces gallegas y, al mismo tiempo, abriéndose a nuevas generaciones y a nuevas formas de vivir la identidad cultural», señalaron a Primera Página Dominical
CENRO SOCIAL Y CULTURAL BERGANTIÑOS DE MONTEVIDEO
Desde el 12 de enero de 1969, el Centro Social y Cultural Bergantiños mantiene el firme compromiso de divulgar el origen e identidad gallegas a través de actividades que comparte con toda la comunidad. El noviembre del año pasado celebró 56 años de vida institucional en nuestro país. Al almuerzo asistieron las autoridades del Consulado General de España en Montevideo. Representada por la cónsul María Victoria Scola, así como también por la consejera de la Seguridad Social, Isabel de Zulueta, en los discursos, la cónsul, a la vez que felicitó a la directiva del Club, hizo un repaso del registro existente en el Consulado. Dio cuenta de la existencia de cerca de diez mil bergantiñáns en Uruguay. La lista la encabeza Carballo, con 2.755 residentes legales. Le siguen A Laracha, Malpica, Coristanco y la termina Laxe, con tan solo 160 inscritos en el Censo de Residentes. Estos datos oficiales convierten a Montevideo en la parroquia más grande de Bergantiños, a trece mil kilómetros de la Galicia peninsular. Construyeron el primer salón social en 1979 y el segundo en 1983. En la actualidad, la sede cuenta con salón de actos, de reuniones, de juegos, oficina, bar-restaurante, biblioteca, cancha de frontón y gimnasio en las proximidades de Prado Chico. A esta institución le fue reconocida la condición de galleguidad por la Xunta de Galicia en 1988.
(N. de R.: desde Primera Página Dominical agradecemos a Tatiana Borba por su amabilidad y generosidad para poder concretar la realización del presente artículo).