59 trabajadores, 59 familias de nuestro medio son protagonistas de situaciones que no eligieron transitar. Luego de un par de meses en el Seguro de Paro, la empresa, Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) anunció el martes 18 de agosto el cierre de su planta en Minas, sumiendo a los trabajadores y a sus familias en la incertidumbre absoluta.
Historias de vida que quedan en suspenso, mucho más que el agua, la malta, el lúpulo y la levadura con los cuales durante décadas elaboraron una cerveza con personalidad propia, lejos de la rentabilidad, del mercado y del marketing, historias de vida para las cuales habrá un antes y un después. Lejos en el tiempo quedaron aquellas imágenes de ómnibus colmados de trabajadores yendo y viniendo hacia la planta, varias generaciones de una misma familia que dedicaron años de trabajo a la empresa. Poco -o nada- eso ha importado a la hora de tomar la decisión. Para la empresa los números no cierran, pero, muy lejos de ser un consuelo, las historias de vida no se borran de un plumazo.
HISTORIA
El 1 de febrero de 1892 se fundó la Sociedad “Fuentes de la Coronilla”, antecesora de la Compañía Salus. Comenzó siendo un terreno con fuentes de agua provenientes de la Sierra de la Coronilla, al suroeste de la ciudad de Minas.
En junio de 1892, el agua que proviene de la “Fuente del puma”, de una pureza excepcional, se registró bajo el nombre de Salus y se autorizó también la expedición al público del agua mineral.
Años más tarde, el 23 de enero de 1902, se fundó la Compañía Salus S.A. El escudo de Salus fue diseñado por el ingeniero Andreoni y en él se encuentran un león (homenaje al león americano), un tala (árbol aborigen de buena madera y hojas de propiedades medicinales) y la palabra Salus (“Salud”, en latín).
Para el año 1936, junto al nacimiento de cerveza Patricia, se instaló la cervecería y maltería donde se fabricaría la prestigiosa cerveza.
En el año 1950 se comenzó a comercializar cerveza Patricia en sus dos sabores: clara y negra. Debido a que el nombre Patricia, como marca, no estaba aún registrado, la cerveza se comercializó bajo Cerveza Serrana con el distintivo de Compañía Salus en su etiqueta. En 1956 se registró la marca Patricia cuya representación gráfica de la marca consistía en el busto de una mujer patricia con atavíos de la época.
La elaboración tradicional del producto se realizaba con la misma fuente de agua del agua mineral Salus, lo que le otorgaba un sabor único, bien diferenciado de las marcas producidas en Montevideo. A su vez, se estimulaba una particular integración regional al ser abastecida con cebada local de agricultores de la zona.
Entre las décadas del ‘60 y ‘70 se comenzó a comercializar la cerveza en diferentes calibres (305ml, 620ml) y la primera exportación que realizó la marca fue a Europa -luego comenzó a exportar a Brasil, en 1980-.
A fines del año 2000 la Compañía Salus fue adquirida por Danone y Ambev, empresas francesa y brasileña, respectivamente, quedando como propietaria del sector cervecero la empresa Ambev.
En el año 2006 se lanzó la primera línea de envasado en lata de cerveza producida en Uruguay.
La planta de producción se encuentra dentro de la Reserva Natural Salus, próxima a la ciudad de Minas, sobre el kilómetro 109 de la ruta nacional número 8.
CRÓNICA DE UN CIERRE ANUNCIADO
En mayo de 2024, hace poco más de dos años, Fábricas Nacionales de Cerveza anunció y concretó por primera vez el cese de actividades, generando alerta laboral por 150 puestos de trabajo, aunque esa pretensión se logró frenar temporalmente mediante un preacuerdo suscrito por el sindicato.
El viernes 10 de mayo de ese año, la empresa comunicaba al sindicato que representa a los trabajadores su decisión de cerrar la planta de producción de Minas. La noticia generó enorme impacto en nuestra comunidad. Los trabajadores organizados realizaron diversas acciones exponiendo la situación y confiando en que la misma pudiera revertirse, tal cual lograron hacerlo en aquel momento.
Sobre esta situación, el 19 de mayo de 2024 entrevistábamos a Andrés Arellano, presidente del sindicato de FNC Minas. La organización sindical ya tenía prevista una serie de acciones, más allá de que habían sido pensadas para otro escenario, para el período en el cual la planta tuviera su parada técnica (dos meses). La decisión de la empresa las aceleró, junto con el contacto que mantuvieron con actores políticos “en la búsqueda de medidas que fueran rápidas y efectivas”.
En sesión extraordinaria, la Junta Departamental de Lavalleja (JDL) declaró a la producción de FNC de Interés Departamental. “Fue importantísimo, más allá de la incidencia real que pueda tener, un respaldo importante para nosotros. Nos produce satisfacción que se haya concretado. En la reunión de la Junta apreciamos un intercambio positivo entre todos los ediles, junto con un pronunciamiento unánime en el análisis de la situación y en la búsqueda de soluciones. De alguna manera eso marcó al gobierno departamental en el sentido de contar con un espaldarazo a la hora de establecer definiciones, a partir de los contactos que se tienen a ese nivel”, afirmaba Arellano.
En el plano nacional “sabemos de las diferentes instancias que ha habido, a nivel de comisiones de Diputados, convocando a la empresa, asesorándose y haciendo las gestiones que les corresponde realizar a ese nivel, elevando propuestas para generar instancias para analizar una serie de puntos que hay que mejorar y cambiar y que eso se efectivice a través del Poder Ejecutivo. Son los primeros pasos que se están dando a ese nivel, consideramos que de forma acertada. De nuestra parte esperamos que sean pasos que no demoren en ser instrumentados y que sean efectivos porque ahí está la llave que puede destrabar esta situación y que la empresa cambie su decisión”.
Como sindicato “definimos que hasta ese momento estaríamos abiertos a algún tipo de variante que pudiera plantear la empresa en cuanto a revertir el cierre de la planta Minas y que eso generara una instancia de negociación. Como eso no aconteció, se estableció el comienzo de una huelga que implicará detener el funcionamiento de la planta de Montevideo, en principio, junto con una serie de medidas que se tomarán con posterioridad respecto a la distribución”.
“De alguna manera, la fe nunca se pierde. Es imperioso que se concrete alguna iniciativa de parte de la empresa para que el diálogo sea retomado. Es reconfortante el apoyo del pueblo de Minas, de la gente que acompañó la manifestación por las calles de la ciudad y que finalizó en plaza Libertad. La gente ha tomado conciencia de la situación y nos da oxígeno para seguir con fuerzas en esta lucha, viendo que no ha sido en vano exponerla de esta manera”, declaraba Andrés Arellano dos años atrás.
En junio de este año, la empresa envió a 59 trabajadores de la planta Minas al Seguro de Paro argumentando altos costos y competencia de latas importadas más baratas.
El sindicato se enteró de la situación el 1 de julio en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, instancia en la que la empresa expuso que “iba a rever todo el negocio”. Básicamente, se trata de “si sigue produciendo o no en Uruguay, poniendo también en tela de juicio todo lo que tiene que ver con la distribución de la producción que aquí se genera”, declaraba Federico Suárez, referente del sindicato FNC Minas en nuestra edición del pasado 26 de julio.
Agregaba: “Sinceramente, este manto de incertidumbre es muy angustiante; a ciencia cierta, uno no sabe qué va a ser del futuro de su familia a partir de la situación laboral. Es una realidad muy compleja que no se la deseo a nadie, porque uno no solo tiene la responsabilidad como persona, sino que cuando es el responsable del sustento que entra a la casa, la situación repercute muy fuerte en el ámbito familiar”.
Hace unos días, FNC decretó el cierre definitivo de la emblemática planta minuana tras 89 años de historia, evaluando concentrar la operativa en Montevideo.
LA POSICIÓN DEL SINDICATO
El sindicato de Pilsen, integrante de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB) y del Pit-Cnt, emitió una declaración fechada el 18 de agosto, a través de la cual estableció: “En la reunión del día de hoy, celebrada en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la empresa comunicó al sindicato la decisión de cerrar la planta Minas como única alternativa para mantener la industria nacional en el país.
En el proyecto presentado hoy, la disyuntiva era clara: concentrar la producción en planta Montevideo, con una inversión de 14 millones de dólares pero que además propone reducir 80 puestos de trabajo y reconsiderar convenios internos, o convertirse en importadora.
Ante esa situación se abren otros escenarios que hasta el momento no estaban presentes, y que implican comenzar a discutir el futuro de la fuente laboral de nuestros 80 compañeros afiliados que hoy desempeñan tareas en planta Minas y Montevideo, así como de las conquistas a las que mediante la negociación colectiva se concretaron.
Esta nueva etapa estará enmarcada en los principios que han regido a nuestro sindicato desde siempre: la defensa de la industria nacional y de los puestos de trabajo. Seguiremos trabajando con todos los actores involucrados: gobierno, empresas y todos aquellos que permitan encontrar la mejor resolución de este conflicto durante los próximos días.
Será una etapa difícil que requerirá de mucha dedicación, unidad, pero confiando en la madurez y trayectoria de nuestro gremio que históricamente ha sabido estar a la altura.
Si nos buscan, ¡acá estamos!
Porque la dignidad de los trabajadores no se negocia, se defiende”, finalizó.