El tren fue y es sinónimo de progreso, de unión entre los pueblos, fuente inagotable de recuerdos. Para muchos, su pasaje sigue siendo inolvidable. Nada puede sustituirlo. En países desarrollados cumple un rol central, tanto en el transporte de pasajeros como en el de carga. En nuestro país, el Grupo de Pasajeros en Defensa de la Estación Central como terminal de trenes cumple una muy destacada labor en su defensa a partir de acciones concretas y de un compromiso que ha trascendido la indiferencia de los gobernantes de turno. Entrevistamos a uno de los referentes de este colectivo, Sebastián Morales.
El Grupo de Pasajeros en Defensa de la Estación Central como terminal de trenes fue creado en setiembre de 1998, cuando se empezaba a hablar de desafectar a la Estación Central a partir del Plan Fénix, el cual había sido lanzado el año anterior por parte del gobierno del doctor Julio María Sanguinetti, que proponía, «revitalizar la Aguada, lo cual era una mera ‘venta de humo’, ya que lo que se pedía originalmente era un 30% como tasa de retorno de ese proyecto, pero el privado ofrecía una tasa de 15%, lo cual lo hacía inviable». En su criterio, se buscaba «favorecer a un grupo de especuladores inmobiliarios con un proyecto que jamás se iba a llevar a cabo» y que traía aparejado «no solo erosionar a la Estación Central sino darle el golpe de nocaut a AFE, para que los trenes no llegaran más hasta allí». La lucha de este grupo es para que los trenes retornen a la Estación Central, mencionando que el gobierno de Jorge Batlle «no entregó la Estación y se opuso rotundamente al Plan Fénix».

Sebastián Morales aclaró que se trata de «un movimiento apolítico», y que eso no es obstáculo para «reconocer a gente de cualquier partido político que contribuyó para que los trenes pudiesen seguir llegando a la Estación Central».
Con el tiempo, se desafectó a la Estación Central como terminal de trenes, lo que hizo que el movimiento recolectara firmas para tratar de revertir la situación. Fueron 23.000 las adhesiones remitidas al Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), a la Intendencia de Montevideo y al Ministerio de Vivienda, «pidiendo que los trenes volvieran a llegar a la estación. Nunca claudicamos en nuestro intento, hasta que se logró que la justicia otorgara al MTOP la custodia del edificio de los galpones de la calle Paraguay hasta que se terminara el litigio».
En 2018 «se logró poner a punto la estación, se la iluminó por fuera, se la cercó mediante tejido, tanto en el ala Paraguay, como en el ala Río Negro y el frente por calle La Paz hasta el límite con los galpones y con la entrada a la playa de maniobras» para evitar el ingreso de intrusos que vandalizaran las instalaciones.
Recordó el Día del Patrimonio de 2018, cuando unas 70 mil personas visitaron la Estación Central durante dos días, «gente con nostalgia, con dolor y con esperanza de que algún día los trenes volvieran a llegar hasta allí».
Al año siguiente, luego de 16 años y medio, los trenes volvieron a ingresar a Estación Central. «Aquello fue impresionante», relata Sebastián Morales visiblemente emocionado.
SENTIMIENTO
Siendo gurí, «sentir desde mi apartamento en parque Posadas cuando me levantaba para ir a la escuela los bocinazos del tren al pasar por el Paso Molino. Era divino», expresó acerca del sentimiento que lo une al ferrocarril, lo cual motivó que sea activo militante de este movimiento.
Tomaba su bicicleta y se trasladaba hasta cualquier paso a nivel e incluso hasta la Estación Central «para observar desde la playa de maniobras cuando todo estaba quieto. En ese tiempo no existían ni los celulares inteligentes ni todas las tecnologías que existen hoy en día Uno iba y contemplaba. A veces sacaba alguna fotito con las viejas cámaras de entonces. Disfrutaba de todo ese entorno que me fue atrapando, que se impregnó en mis venas y en mi alma», citó orgulloso.
A Sebastián, el tren, y ese mundo tan particular que lo rodea, le genera emoción al saber que el servicio une pueblos y, al mismo tiempo, moviliza a las economías locales, «cuestiones que a veces no se entienden por algunos políticos, sean del pelo que sean. Eso es lo que más duele», porque más allá de reconocer que post dictadura ha habido interés de parte de algunos partidos políticos en cuanto a retomar el servicio, «esta expresión ha sido muy reducida», sobre todo en cuanto al transporte de pasajeros.
Para él, la Estación Central es «esa bóveda de recuerdos, de lucha, de sensaciones y de disfrute», además del compromiso que implica estar siempre a disposición de esta causa. «Es un baúl de los recuerdos, por su estructura, por los distintos modelos de trenes que vio partir y llegar por los eventos culturales que en ella se realizaron. Ahora vamos por recuperar la alegría con los trenes de nuevo allí. Hasta que eso no suceda, no pararemos», anunció. Es «como esa novia que nunca debió abandonarse. Ella sabe lo que tú sientes por ella y que darás todo para recuperarla y por hacerla feliz, para que nunca más se sienta triste».
ACCIONES
En 2019, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, el Ministerio de Viviendas y la Intendencia de Montevideo convocaron a ideas para el funcionamiento futuro de la Estación Central. Fueron 11 las propuestas presentadas, siete de ellas fueron desechadas por improcedentes o inaplicables y cuatro las finalistas, entre ellas la perteneciente al Grupo de Pasajeros en Defensa de la Estación Central como terminal de trenes, la cual terminó siendo la mejor conceptuada y puntuada. «Nuestro proyecto contemplaba el regreso de los trenes, que la estación fuera un centro intermodal de transporte que combinara trenes con ómnibus: los trenes llegando a la estación, los ómnibus al lado del viaducto» y establecer en los galpones de calle Paraguay espacios culturales, el Museo del Transporte o el Museo del Círculo de Estudios Ferroviarios del Uruguay, actualmente ubicado en la zona de Peñarol. Se prevé en el edificio establecer oficinas públicas y locales comerciales, «no un shopping porque Montevideo no necesita más shopping» y porque, además, «dificultaría el movimiento en la zona».
El proyecto causó muy buena impresión en el jurado interviniente por incluir ómnibus ecológicos que «conectaran la Estación Central con la terminal de Tres Cruces», más allá de que es necesario manejar «la esperanza y la prudencia» en dosis iguales.
EL PRESENTE
Las metas actuales del colectivo tienen que ver con que retorne el servicio de trenes de pasajeros a corto plazo, a partir de trayectos concretos que en primera instancia involucren localidades como 25 de Agosto, Pando y Empalme Olmos, entre tantas otras.
En cuanto al transporte de carga «que cada operador tenga la prioridad para buscarse un nicho de mercado y también para cuidarlo. Todos y todas estamos capitalizando a esta empresa. Queremos resultados tangibles, por lo que se debe defender la soberanía y, al mismo tiempo, generar ganancias», apuntó.
Sebastián Morales confirmó a Primera Página Dominical que integrantes del colectivo se han entrevistado recientemente con el doctor Ernesto Cesar, nuestro coterráneo que preside la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE), a quien definió como «libre pensador y visionario respecto de lo que pretende para el tren, un hombre que tiene sus raíces cimentadas en el departamento de Lavalleja», con la «capacidad de realizar, de proponer, de escuchar y de meter los pies en el barro», un jerarca que «encontró una AFE muy golpeada, que la anterior administración empeoró cuando se le quitaron potestades por la Rendición de Cuentas 2022, lo cual la debilitó e hizo que estuviera más pendiente de sus inmuebles que del servicio que brinda».
Sebastián Morales integra el Grupo de Pasajeros en Defensa de la Estación Central como terminal de trenes hace una década. Se encarga de la parte de prensa y de las relaciones públicas. «Ni yo esperaba tener los resultados que obtuvimos», admitió. Acerca de la manera en que visualiza el futuro cercano fue claro al declarar: «vamos a vencer», y amplió al respecto: «Vamos a vencer, vamos a ganar, vamos a inscribir el nombre de Uruguay para que todos lo tengan presente, distintas estaciones del mundo a las cuales les pasó lo mismo que a la nuestra y en las cuales, en muchos casos, los trenes volvieron a su lugar de origen, lo cual, obviamente, provocó un aumento exponencial en el transporte de pasajeros. Por eso vamos a vencer, vamos a recuperar la alegría en la Aguada, en el departamento de Montevideo y para todo el Uruguay, como tiene que ser. Vamos a dejar en alto a la bandera uruguaya y a la Estación Central, como tiene que ser. ¡Venceremos!», afirmó.