Nuevamente, la incertidumbre amenaza el panorama laboral del departamento. En este caso, 59 trabajadores de la ciudad de Minas fueron enviados al seguro de paro, en el marco de un proceso que a lo largo del tiempo reconoce diferentes etapas de deterioro en sus condiciones de trabajo. Mientras el futuro es incierto y las respuestas aún no llegan, conocimos el análisis de Federico Suárez, dirigente del sindicato de Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC).
A principios del mes de julio, el Sindicato de Trabajadores de Pilsen se declaró en conflicto con Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) y la multinacional AMBEV, tras el envío al seguro de paro de la totalidad de la plantilla de la planta de Minas (59 trabajadores). El gremio advirtió en ese momento que la viabilidad de la producción cervecera nacional estaba en riesgo, ya que la empresa evaluaba reestructurar su modelo de negocios para transformarse en una firma exclusivamente importadora. Los trabajadores organizados se mantienen a la expectativa de resoluciones que emerjan de las reuniones que la empresa mantiene con los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Industria, Energía y Minería y Economía y Finanzas.

Federico Suárez es trabajador cervecero desde noviembre de 2006 y presidió FNC Minas en varios períodos. Hoy es uno de los principales referentes de dicha organización sindical. Opinó que lo que en la actualidad sucede forma parte de un proceso iniciado tiempo atrás y que ha tenido al sindicato en pie de lucha ante determinaciones empresariales asumidas en contra de los derechos de los trabajadores. «Desde el año 2022 venimos denunciando esta clase de situaciones», declaró, en las cuales «la empresa resalta el bajo costo en los países vecinos y que por consiguiente le resulta mucho más caro producir en Uruguay», problemática que desde el sindicato «alertamos desde hace cuatro años; nos ponían en una situación de debilidad cada vez mayor». En aquel momento, la empresa refería a «la diferencia cambiaria que Uruguay mantenía respecto a Argentina y ahora, obviamente, Brasil también ha tenido parte de la devaluación, por lo que el camino que proponen va por ese lado».
Otro mojón de este proceso ocurrió en 2024 cuando la empresa decidió el cierre de la planta Minas, argumentando la necesidad de realizar una «parada técnica» a efectos de reacondicionar sus instalaciones. «Ahora estamos de nuevo en esta situación, donde la empresa pone sobre la mesa el problema de la competitividad y de la rentabilidad una vez más», incluyendo a los trabajadores entre los costos, pretendiendo variarlos para cerrar eficazmente su ecuación económica.
El sindicato se enteró de la situación el 1 de julio en el Ministerio de Trabajo, instancia en la que la empresa expuso que «iba a rever todo el negocio». Básicamente, se trata de «si sigue produciendo o no en Uruguay, poniendo también en tela de juicio todo lo que tiene que ver con la distribución de la producción que aquí se genera».
REHENES
Analizado el proceder de la empresa, los trabajadores organizados arriban a la conclusión de que «terminamos siendo rehenes de situaciones que no generamos». Suárez agregó el hecho de que la semana pasada, la empresa, en reunión con los ministerios, planteó además el tema del IMESI (Impuesto Específico Interno), tributo que grava la primera enajenación o importación de bienes específicos considerados no esenciales o perjudiciales (combustibles, vehículos, bebidas alcohólicas y azucaradas y tabacos). Desde la empresa también se planteó «el costo energético», aspecto sobre el cual los trabajadores, por supuesto, no tienen responsabilidad alguna. «Luego suman temas salariales. Es decir, de los tres puntos que plantea la empresa, en dos de ellos los trabajadores no tenemos nada que ver, pero, sin embargo, terminamos sufriendo las consecuencias, como suele ocurrir en estos casos», lamentó el dirigente sindical.
INCERTIDUMBRE
El entrevistado aclaró que «nos anunciaron que nos enviaban el seguro de paro cuatro días antes de ingresar», razón por la cual, «no vimos venir esta situación ya que, además, desde 2024 a la fecha, la fábrica ha funcionado bien», porque «más allá de que hacen falta algunos ajustes, el plan diseñado en 2024 funcionó debidamente».
Suárez retomó lo expresado al analizar el estado de situación actual. «La diferencia con los países vecinos es tan grande que hagamos lo que hagamos, son cuestiones que no dependen de nosotros, los trabajadores». En ese marco, aseguró que el 1 de julio, «cuando estuvimos en el ministerio, la empresa fue muy clara en que primero tienen que funcionar las negociaciones con el gobierno para luego negociar algunas cuestiones con los trabajadores», lo que , en su opinión refleja que «el principal partido se juega en la órbita del Ministerio de Economía y Finanzas».
ACCIONES Y MEDIDAS
Frente a esta situación, el sindicato de Fábricas Nacionales de Cerveza ha encarado diferentes gestiones, acciones y medidas concretas, buscando sensibilizar sobre la situación y procurando apoyos en esta lucha en la cual debería estar inmerso todo el departamento, en primer lugar por los propios trabajadores y por sus familias, y luego por el impacto que generaría una nueva pérdida de fuentes laborales en nuestro medio. En ese marco, los trabajadores cerveceros fueron recibidos por ediles integrantes de la Comisión de Recepción de la Junta Departamental de Lavalleja, así como también se entrevistaron con las máximas jerarquías del ejecutivo departamental para plantear de primera mano la situación que padecen.
También decidieron instalar una carpa en la rotonda de las rutas 8 y 12, al ingreso a Minas desde Montevideo, en la cual «estamos siendo asiduamente visitados por diferentes actores políticos, por una serie de ediles del Frente Amplio, por exsenadores, donde estuvo la diputada Adriana Peña y compañeros de otros sindicatos como FANCAP (Federación ANCAP), el Policial, ADEOM (Asociación de Empleados y Obreros Municipales), quienes se interiorizan sobre nuestra problemática y nos brindan su apoyo», por lo cual «sentimos que de esa manera se ha generado una buena caja de resonancia en torno a nuestra problemática», evaluó.
La situación para los trabajadores es «realmente acuciante», lo cual requiere, entre otras tantas cuestiones, que «el sindicato se mantenga más unido que nunca. Por eso sentimos que la carpa cumple con la función de ser un punto encuentro donde apoyarnos entre todos los compañeros. Evaluamos que ha sido una buena idea haberla instalado porque, además, este tipo de situaciones trascienden todo tipo de diferencias que podamos tener para, de ese modo, trabajar en unidad», exhortó.
ANGUSTIANTE
Más allá de ser uno de los principales referentes del sindicato, Federico Suárez es padre de familia. Desde ese rol, también analizó la problemática, con el foco en el futuro laboral incierto. «Sinceramente, este manto de incertidumbre es muy angustiante; a ciencia cierta, uno no sabe qué va a ser del futuro de su familia a partir de la situación laboral. Es una realidad muy compleja que no se la deseo a nadie, porque uno no solo tiene la responsabilidad como persona, sino que cuando es el responsable del sustento que entra a la casa, la situación repercute muy fuerte en el ámbito familiar».
Los trabajadores organizados se mantienen a la expectativa de novedades que puedan surgir a la brevedad, sobre todo a partir de una nueva reunión entre los ministerios y la empresa. «No descartamos que la semana que viene solicitemos una reunión en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, para que tanto el ministerio como la empresa nos digan por qué línea transitan las negociaciones y de qué forma se desarrollará el futuro de la empresa en el país».
Para finalizar la entrevista con Primera Página Dominical, Suárez transmitió el siguiente mensaje: «Esperamos a todo aquel vecino o vecina que quiera ir por la carpa. Siempre serán bienvenidos. Vamos a estar las 24 horas, los 7 días de la semana, para seguir visibilizando nuestro conflicto y la situación que padecemos», concluyó.