La Sociedad de Medicina Rural del Uruguay (SOMERUY) realizará su congreso anual en Parque de Minas el 13, 14 y 15 de noviembre. La organización nació hace un cuarto de siglo y es presidida por la doctora Claudia Conde, nacida en Durazno y radicada en La Charqueada, departamento de Treinta y Tres, donde todos la conocen como La doctora del pueblo.
Ha habido muchas inscripciones para participar de la actividad, por lo que se aguarda una muy buena concurrencia, la que, a su vez, generará una dinámica diferente en la zona.
Claudia Conde nació en la capital duraznense, donde “tengo a la mitad de mi familia. Soy de la zona de La Amarilla y de La Guayreña, lugares populosos. Desde hace 34 años vivo en La Charqueada”, en el departamento de Treinta y Tres.
Comentó a Primera Página Dominical que mi vocación por la medicina surgió “cuando terminé la escuela”. Fue en el momento preciso en que se dijo: “quiero ser médica, ante la cara de asombro de las personas a las que se lo contaba porque la mía es una familia de laburantes. Después vino el liceo y posteriormente la facultad, con todas las dificultades del momento, pero está, terminamos…”.
DECISIÓN DE VIDA
Realizó dos años de post grado en pediatría “que no pude terminar porque, por necesidades laborales, surgió la posibilidad de venir a La Charqueada. Vine y aquí me quedé”. Para quien no conoce La Charqueada, nuestra entrevistada nos ilustró al respecto. “Es un pueblo rural, ubicado a 60 km de la ciudad de Treinta y Tres. Obviamente que ha cambiado respecto a cuando yo llegué. La gente, en general, trabaja en los arrozales y en la ganadería. Anteriormente vivían en pueblitos satélites y ahora, la mayoría lo hace en La Charqueada, va a trabajar y vuelve. Gente humilde y trabajadora. Cuando llegué, faltaba un médico y acepté el desafío con muchas dudas y con mucho miedo”.
Más allá de lo estrictamente profesional y de que la opción se dio en gran medida producto de la necesidad de contar con una fuente laboral estable, al haber aceptado radicarse en La Charqueada, la doctora Claudia Conde tomó una decisión de vida. “No tenía trabajo seguro en Montevideo -todo estaba basado en guardias y en suplencias- y no surgía ninguna posibilidad laboral en mi pueblo natal. Como cuando te tiras al agua y decís: ‘bueno, veremos qué nos depara el destino y estoy aquí hace 34 años”.
EL MEDIO DEL CAMPO
Cuando llegó a La Charqueada, en aquel momento sí podía hablarse de estar situados en el medio del campo, si tenemos en cuenta los avances tecnológicos que se han registrado en las últimas décadas y que han acercado servicios y posibilidades a los habitantes del medio rural. “Por aquellos años estábamos totalmente aislados y con muchas carencias en cuanto a lo edilicio. Tampoco había medicamentos, no se hacían controles en forma rutinaria, ni de niños, ni de embarazadas. Soy médica de familia, tengo formación y título en esta área y por eso puedo afirmarlo”.
Con miedos y altibajos comenzó a trabajar. Conoció a quien sería su esposo y formó su familia porque allí nacieron sus hijos, quienes en la actualidad trabajan en Montevideo.
Pasaron los años y algunas carencias se mantienen. “Muchas se han corregido y otras persisten. Algunas cuestiones se han ido superando, porque al hacer medicina en un pueblo, son muchos los elementos que inciden. Por ejemplo, la ruta. Mi segundo nivel de referencia es el hospital de Treinta y Tres. Cuando llegué, la ruta era todo balasto, demorábamos una hora y 20 minutos en llegar a la capital departamental. Con los años, la ruta quedó muy linda y demorábamos mucho menos con una ambulancia. Actualmente la están arreglando por partes y demoras un poco más porque la ruta no está muy buena que digamos. Se debe tener un vehículo adecuado pero nuestra ambulancia ya tiene 600.000 km. Por eso digo que todo ha transcurrido con altibajos”.
Cuando llegó a La Charqueada, “había muy poca medicación a disposición de los usuarios. Trabajamos arduamente y logramos contar con un stock de medicamentos, lo que hace que no falte la medicación básica. Incluso se ha coordinado el tema de medicaciones especiales para pacientes oncológicos o con otras patologías que necesitan de medicación específica, la cual se envía desde el hospital”.
“Tenemos chofer y enfermeras, hay médico y enfermería las 24 horas, por lo que contamos con equipo base todos los días del año”, subrayó.
LA DOCTORA DEL PUEBLO
Claudia Conde accedió a un título muy especial. En La Charqueada, todos la conocen y la identifican como ‘la doctora del pueblo’. Lo asume con humildad y sencillez. “Es la manera en que llaman a todos los médicos rurales. Para mí es un orgullo que me digan de esa manera, haberme transformado con el paso del tiempo en una referencia para mis pacientes, para mis vecinos, para mis compañeros de vida, porque más allá de que haces medicina, tienes que tratar de ser lo más objetiva posible y de esa manera vas cultivando amistades, viendo a diferentes generaciones. En estos momentos controlamos los hijos de los niños que controlábamos cuando llegué; controlamos a las embarazadas que son los bebés que nacieron cuando llegué. Entonces, acompañar trayectorias de vida y que te digan ‘la doctora del pueblo’ es motivo de orgullo, es pertenencia y es referencia”.
SOMERUY
Hace unos 25 años se conformó la Sociedad de Medicina Rural del Uruguay (SOMERUY), presidida en la actualidad por nuestra entrevistada. “Fue parte de un proceso, de compañeros que te llamaban, desde Solís de Mataojo, desde Tupambaé, desde Valentines, de todos lados”. Luego “te juntas en un congreso y te enteras de que está la idea de formar una organización, funciona el boca a boca, luego de comprobar que muchos compañeros estábamos en la misma situación. Me acerqué y fue un acierto, porque si bien cada pueblo tiene su realidad, hay cosas que son comunes a los médicos que residimos en la ruralidad. Eso te hace una hermandad al saber que te entienden, que te comprenden y que están allí para ayudar”.
Uno de los objetivos de la Sociedad de Medicina Rural del Uruguay es la realización de congresos de actualización para todo el equipo, porque SOMERUY está integrado por médicos, enfermeras, administrativos, licenciados y algunos choferes. “De esa manera, todo el equipo se ve reflejado en la institución y todos vamos en una misma sintonía, con las particularidades de cada pueblo”.
Definió como un “problema estructural” lo que ocurre al norte del río Negro donde “es más dificultoso conseguir médicos que se radiquen y más aún los especialistas. Somos centralistas. Como decía Pablo Estramín: morís en la capital, porque por diferentes motivos, tienes que ir a la capital para consultar especialistas o para realizar determinados estudios”.
UN PLAN DE SALUD RURAL
Una de las reivindicaciones de la Sociedad de Medicina Rural del Uruguay es la construcción de un Plan de Salud Rural. “Es una iniciativa que la sociedad ha planteado históricamente. En su momento tuvimos una oficina de Medicina Rural en el Ministerio de Salud Pública (MSP), en 2013 o 2014, la cual luego fue disuelta”, lamentó. El reclamo se mantiene y refiere a la importancia de promover la salud en el medio rural, con el objetivo de volver a conquistar la visibilidad lograda en algún momento.
CONGRESO EN MINAS
El 13, 14 y 15 de noviembre, la SOMERUY realizará su congreso anual en Parque de Minas (Parque de Vacaciones para Funcionarios UTE-ANTEL). “Elegimos Minas por el lugar donde está situado, porque es accesible para la gran mayoría de los compañeros, más allá de que algunos deban viajar muchos kilómetros para participar del congreso. Una quisiera hacerlo en La Charqueada, pero en estos momentos no tenemos instalaciones, locales donde realizarlo, siempre tratando de preservar la identidad rural. Surgió nuevamente la posibilidad de hacerlo en Minas, y en Parque de Minas ya hemos tenido otras experiencias donde la pasamos muy bien porque el servicio es espectacular”, valoró.
Los ejes temáticos serán: prevención y promoción de salud en el medio rural, screening CCR (cáncer de colon), valoración y tratamiento de heridas complejas, eutanasia, manejo de patología mamaria en el primer nivel de atención y mesa redonda: salud en nuestros pueblos, realidades, desafíos y reflexiones. “El tema de la eutanasia será abordado por el profesor Guido Berro. Apuntamos a seguir formando al equipo de salud y a actualizarnos en tratamientos, priorizando lo que podemos hacer por nuestros pacientes desde el lugar donde estamos para que cuando sea necesario derivarlo a un especialista, el panorama esté más o menos completo y no tenga que estar yendo y viniendo a cada rato por una cosa distinta”, explicó.
Del congreso participan también estudiantes de enfermería y de medicina. “Nos deja contentísimos en el sentido de que se acerquen a ver la realidad rural y, de nuestra parte, visualizar la manera en que podemos llegar a enamorarlos para que regresen a la ruralidad”.
UN MODO DE VIDA
Sobre el final de la charla, consultamos a la doctora Claudia Conde si con la experiencia que aportan los años de trabajo, en algún momento se ha cuestionado la elección por la medicina que realizó siendo aún una niña. “Reafirmó mi decisión por el momento en el que la tomé. Hoy día sé que es difícil conseguir gente que se traslade al medio rural. Está la parte salarial, estás sola y tienes que decidir sola. No tienes la manera de hacer un examen de sangre o una ecografía. Es muy poco lo equipado que estamos. Si bien felizmente tienes la posibilidad de llamar y consultar a tus compañeros y tienes a mano la herramienta de la telemedicina, para tomar decisiones siempre estás sola. Por eso también asusta, por la responsabilidad que es estar sola, porque decidir sola, como médica es un gran desafío. Si lo acompañas con que el salario, digamos, no es el más adecuado para atraer a la gente, se hace bastante complicado para conseguir profesionales que se radiquen en la ruralidad. Pero yo estoy segura de que hubiese tomado la misma decisión. No me arrepiento para nada, porque ha sido para mí un modo de vida distinto, en la ruralidad”.