Por segundo año consecutivo, la Semana de Lavalleja dejó de concentrar sus actividades en la capital departamental para expandirse a ciudades, localidades y poblados de todo Lavalleja, decisión muy bien recibida por los vecinos del departamento. Sobre el tema, Primera Página Dominical dialogó con el encargado de Descentralización de la IDL, Daniel Urquiola.

RECONOCER DERECHOS

De esta manera, la Semana de Lavalleja celebra la identidad de los pueblos. La gente necesita y merece que la institucionalidad le acerque servicios y políticas, también en lo referente a la recreación y al ocio para, en este caso, sentirse partícipes de una festividad que debe involucrar a todo el departamento, según lo indica su propia denominación. Lamentablemente, esto no ocurría. «Cuando asumió esta administración, al trabajar intensamente con el interior del departamento, visualizamos rápidamente que uno de los reclamos más fuertes estaba dado porque los vecinos se sentían muy distantes de todo lo que acontece en la capital, en Minas, y que algunos servicios les llegan en menor medida. Enseguida sentimos que debíamos brindar señales muy claras y contundentes del camino que debíamos transitar para tratar de revertir una situación que se ha vivido durante décadas, a partir del desarrollo de una línea de trabajo junto con los alcaldes», expresó el jerarca municipal.

LA PRIMERA EXPERIENCIA

Se partió de la base de que se trataba de «reconocer el derecho de poder disfrutar de la Semana de Lavalleja, porque no es la Semana de Minas». En ese sentido «desarrollamos una estrategia que no solo incluía el tema de inversión económica, sino que trazamos una línea de trabajo bien marcada para no hacer nada sin la participación directa de las vecinas y los vecinos, a partir de sus propios intereses, inquietudes y planteos», incluyendo en esa línea de acción a los alcaldes, a los concejales y a diferentes organizaciones de la sociedad civil.

En la 52ª Semana de Lavalleja, el año pasado, se puso en práctica esta nueva modalidad, a partir de «una descentralización que abarcó los seis municipios (José Pedro Varela, Zapicán, Mariscala, Batlle y Ordóñez, Solís de Mataojoy Pirarajá) en actividades que estuvieron casi totalmente financiadas por la IDL, con la colaboración de las autoridades de cada comunidad en lo organizativo y en cuanto a la promoción de cada evento y de los trabajadores municipales de cada uno de los municipios».

Para este año, «fuimos mucho más ambiciosos aún», convencidos de que «teníamos que llegar a aquellos lugares que no cuentan con presupuestos propios porque no son municipios. En principio se contempló a siete lugares con los cuales nos habíamos comprometido el año anterior a hacer un esfuerzo grande para llegar con la Semana de Lavalleja, al igual que con la Navidad Serrana y con los servicios en general», continuó.

«En medio de una situación compleja, aceptamos el desafío de ser muy creativos, de trabajar en conjunto con la Comisión Organizadora de la Semana de Lavalleja y estrechamente con las vecinas y con los vecinos de esas localidades», continuó Urquiola al comentar lo sucedido en Villa del Rosario, Gaetán, Polanco, Averías, Aramendía y Colón, «lugares a los que vamos a llegar con fuerza, no solo con una presencia mínima, sino conformando actividades lindas y disfrutables para todos».

UN SOLO LAVALLEJA

Acercar las actividades al interior del departamento conlleva plantear la Semana de Lavalleja a otra escala, pero con idénticos requisitos organizativos para que realmente se trate de una fiesta para todos, lo cual determina que deban realizarse coordinaciones entre diferentes dependencias de la IDL, así como también a nivel interinstitucional.

«Esta definición de trabajo, necesariamente, es con la comunidad y en el territorio. Esto ha significado, por ejemplo, intentar generar cosas, al tiempo de también dejar algo en cada lugar. Esto ha tenido que ver con contactarnos con las escuelas, por ejemplo, para que cuando hacemos estas actividades en los lugares no municipalizados, que sea la escuelita, su comisión de fomento o su comisión de apoyo, las que también puedan generar cosas lindas, porque sabemos que madres y padres se las ingenian para elaborar una torta o para hacer tortas fritas para vender y de esa forma generar algo de finanzas. O para que aquel vecino o vecina que tiene un emprendimiento, alguna artesanía o que elabora comestibles, también tenga su oportunidad en el transcurso del evento».

A esas posibilidades «las fuimos anexando cuidadosamente» y han contribuido a «unir a madres y padres de los escolares, a los integrantes de las comisiones fomento en el propósito de generar recursos que les permitan realizar el tradicional viaje de fin de año. Son cuestiones que tienen un valor inmenso y que tienen que ver con tejer en la comunidad. Es lo que estamos haciendo», enfatizó.

Urquiola compartió su satisfacción por el apoyo existente entre los diferentes territorios. A modo de ejemplo, «si realizamos una actividad en Zapicán, Pirarajá apoya, si debemos pedirle algo, ya sea un escenario o algún grupo musical, lo aporta generosamente. O cuando estuvimos en Averías y hubo que solicitar apoyo con el escenario y con algún artista. Otro tanto ocurrió en Colón y pasará lo mismo mañana (por el jueves pasado) en Illescas, donde actuarán dos grupos tropicales que se trasladarán desde Minas a través de la Intendencia y donde el Municipio de Zapicán aportará otro espectáculo, una banda de José Pedro Varela, mientras Batlle y Ordóñez colaborará con otro escenario. Toda esa cuestión que hemos ido tejiendo está dando muy buenos resultados, sin resistencias ni reticencias de ninguna índole, sin mirarse de reojo. Es parte de la confianza que hemos ido desarrollando en las localidades, los municipios, los lugares no municipalizados, para de esa forma ir tejiendo un solo Lavalleja», consideró.

GRACIAS TOTALES

El esfuerzo de cumplir con el propósito de que verdaderamente sea Semana de Lavalleja tiene, según lo expresado por nuestro entrevistado, recompensas difíciles de describir y que «llenan el alma». Parten del agradecimiento de las personas de las ciudades, localidades y poblados del interior del departamento que pasaron a sentirse parte de esta festividad.

«Continuamos recibiendo mensajes, por ejemplo, desde Polanco, diciéndonos que hasta ese momento no había habido nada de este estilo en el lugar. Es la posición general de la gente, algo que a nosotros nos llega profundamente y que valoramos como corresponde», sostuvo Urquiola. «Son mensajes que guardamos como un tesoro, de un agradecimiento tan grande, de gente mayor que se ha tenido que trasladar en moto varios kilómetros para poder estar en la fiesta que tuvimos en Polanco, que fue un campeonato de frontón bien representativo de la zona, porque es un deporte que nos viene desde el fondo de la historia a través de la influencia de los vascos, a quienes les gustaba jugar a la pelota y al frontón. Todo ese legado sigue estando presente y nos propusimos hacer ese campeonato porque está metido en el ADN de la gente de Polanco. Y después tuvimos lugar para armar una pista y bailar unas cumbias, y se abrió un paréntesis en medio de la festividad para hacer un remate para colaborar con un vecino de Polanco que no está pasando por un buen momento. Estuvo presente también esa actividad social, humana y solidaria que se dio en el marco de la Semana de Lavalleja, que no era parte de la programación, pero se abrió ese espacio para que sucediera y que nos terminó uniendo, queriéndonos y conociéndonos un poquito más».

A su vez, «ver el disfrute de los niños, es impagable. En algunos lugares comenzamos con las actividades en la tarde, a través de la Dirección de Deportes de la IDL, con propuestas de recreación. En las dos franjas etarias extremas es donde todo se amplifica más y la repercusión es más evidente. Sentimos la satisfacción de estar llegando por primera vez con la Semana de Lavalleja a algunos lugares donde la Semana era cuestión de otros, para otros. Mañana (por el jueves pasado), cuando vayamos a Illescas, viviremos las mismas sensaciones, porque ya hemos estado allí varias veces con otras actividades y sabemos lo agradecida que es esa comunidad».

En el mismo sentido, Urquiola agregó: «Es increíble cuando van terminando estas jornadas y te dicen que vuelvas, que no te ‘pierdas’, con esa actividad o con otras cuestiones. Nos confirma que vamos por el camino correcto. En el mano a mano, no a través de micrófonos, ni en forma pública, le decimos a la gente que solo estamos reconociendo derechos, el acceso a la cultura, a disfrutar, a sentirse lavallejinos y a que los integrantes de una misma comunidad tengan motivos para reunirse y para confraternizar».e