En el marco de la 121ª edición de la Expo Prado 2026, que se llevó a cabo del 11 al 20 de setiembre de 2026 en el predio de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), en la máxima competencia de los guasqueros del país, la 7ª edición del concurso El País de los Guasqueros 2026, Máximo Rodríguez Larrosa, de 29 años, minuano que vive en San Francisco de las Sierras, obtuvo el premio a la mejor pieza del concurso, que consiste en un juego de cabeza de rienda, bozal y cabresto.

PARA TRABAJO

Respecto a la pieza, Rodríguez señaló que “es una funcional, está hecha para el trabajo, es práctica y cómoda, no tiene nada ostentoso, es un juego que se caracterizaba por ser para el trabajo. Lo único que la diferencia es que tiene botones pampa, que son de los primeros botones que surgieron en guasquería. Y no la hice con un fin de ganar ni de llamar la atención, lo hice porque me gusta y sé que me salen bien. Yo no iba a concursar con esa pieza, la llevé para ver si la podía vender y me llevé la alegría de que viniera el jurado y la eligió como la mejor pieza de El País del Guasquero 2026. Impresionante, estaba tomando unos mates ahí, y llegaron ellos y me dieron el premio.

 

Piezas premiadas en El País de Guasqueros de Máximo Rodríguez Larrosa
Piezas premiadas en El País de Guasqueros de Máximo Rodríguez Larrosa

¿En qué consiste el premio?

El premio era un reconocimiento a la mejor pieza de El País de Guasquero, una placa y el cartelito donde decía “Mejor pieza de El País de Guasquero 2026”.

¿No tiene ningún estímulo económico?

No. Solo eso. Yo no iba con la idea de participar, y menos de ganar. Lo que me gusta es que la gente vea mi trabajo, sí quiero venirme con clientes o futuros clientes. Sinceramente es así, porque esos clientes después son con los que trabajo todo el año.

¿Qué significa este premio para usted?

Es un hermoso reconocimiento, una gran alegría, la satisfacción de sentir que estoy haciendo las cosas bien. Y la verdad que después de tanto tiempo, te puedo ser sincero, es un orgullo tremendo. Agradecerle a mi familia y a mi pareja que siempre me están apoyando incondicionalmente. Es un trabajo que lleva mucho tiempo, mucha dedicación, muchas horas y a veces se hace complicado, no es monótono, pero uno a veces se frustra cuando no le sale algo, tiene que cortar, volver a arrancar. Los que se dedican a esto te lo dicen, a todos nos surgen problemas, hay que resolverlos y seguir. Siempre había soñado con ir a El Prado. Se dio la oportunidad y estoy muy contento y que me dieran un premio (ríe nervioso y cuenta), cuando me dieron el premio no sabía dónde meterme, tenía una emoción tremenda.

¿Cómo se inició en la guasquería?

Empecé yendo al campo de un amigo de mi padre que iba a hacer un trabajo, pero iba más que nada porque a mí siempre me gustó el campo. Vengo por mi familia -mis abuelos se criaron y trabajaron siempre en el campo- iba a hacer esas changuitas, pero más que nada iba porque a mí me gustaba. Conocí un hombre, Gilberto Fernández, en Los Tapes, ahora es fallecido, fue el primero que me dio nociones de guasquería y me regaló una bolsa de cuero. El hombre trabajaba muy rústico, en cosas para él, y lo hacía muy bien. Después, por medio de un amigo, conocí a Marcelo Gallone, que fue el que me guió y me enseñó varias cosas y por mi parte solo también, mirando, buscando y desde hace unos años vengo solo trabajando en mi taller, a veces ayudado por libros, videos, y preguntándole a los amigos, digo, siempre buscando mejorar.

O sea, es autodidacta más que nada.

Sí, porque esto siempre se está aprendiendo, es un oficio que siempre tiene algo más para saber. Sí, se puede decir que soy totalmente autodidacta. Siempre comparto ideas con uno o con otro, eso ayuda a mejorar, unos lo hacen de una forma y otros de otra, y eso lo intercambias, buscándole la vuelta para hacer lo mejor posible y rápido.

¿Hace todo el proceso del cuero?

Sí. Compro el cuero en el frigorífico, lo estaqueo, lo pelo a ceniza y después lo sobo a máquina, lo corto, hago todo el proceso.

¿Se dedica a la guasquería?

Desde hace un tiempo para atrás sí me estoy dedicando a esto. Vamos ahí, tropezón a tropezón, pero estoy haciendo algo que me gusta mucho, siempre pensando que uno va a crecer y poder dedicarse a esto de lleno, esa es la idea. La venta siempre es relativa, porque hay que hacerse conocido, hay mucha competencia, hay talabarterías y encontrás de todo un poco y la gente a veces busca lo barato, va y compra ahí, que puede ser funcional. Pero no es lo mismo cuando son piezas de encargue, donde uno como guasquero se dedica a una pieza específicamente.

Trabaja más por encargo.

Sí, sí, es otra cosa distinta a lo que es el comercio masivo. Por encargo se hace de otra forma. Tengo encargos y a veces llevan tiempo, estar mucho en eso, y para aflojarle un poco a la concentración y variar la cabeza me pongo a hacer igual un cinto o un llavero o algo para distraerme de ese trabajo que estoy tanto tiempo. Es para despejar un poco, pero es hasta raro, porque es todo dentro del oficio, parece que no, pero te despejas cambiando un poco la pieza.

¿Hay piezas que son más pedidas que otras?

Lo que veo ahora es que está resurgiendo mucho el pedido de piezas urbanas, cintos, billeteras, materas, llaveros, posamates, cosas para el auto, y surgen una cantidad de cosas muy variadas. Porque las piezas como una cabezada o unas riendas para el caballo, si se hacen bien y se cuidan, duran mucho tiempo, compran cada tanto. Y cada vez hay menos gente en el campo, y lo urbano ha resurgido un poco más ahora. Pero siempre sale algo, siempre hay trabajito para hacer algo.

¿Va a seguir participando en concursos?

Sí, sí. Me estoy preparando mentalmente para el año que viene ir a la Patria Gaucha, que nunca he ido, quedamos con un amigo de San José, más que nada para conocer, participar y seguir aprendiendo de este oficio.

En Lavalleja después de la declaración de la Guasquería Patrimonio Cultural Inmaterial de Uruguay el 15 de julio de 2022 por la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, ¿considera que hay un gran movimiento, muchos jóvenes aprendiendo?

Sí, eso está bueno, porque es un oficio que tiempo para atrás no se lo veía como un oficio, no se le daba la importancia que tiene, y la guasquería ha estado siempre. Hay gurises nuevos, más chicos que yo que están arrancando y eso está bueno.

El taller de Máximo Rodríguez Larrosa está en el barrio San Francisco de las Sierras (cerca de la entrada del Parque Minas) sobre la ruta. Es una construcción de piedra con techo de paja. Para comunicarse su teléfono celular es 098 685 112.