La llamada ley del collar de girasoles en Uruguay (Ley Nº 20.454) es una actualización de la Ley Integral de Personas con Discapacidad que promueve el uso voluntario de un cordón con dibujos de girasoles para identificar de forma discreta las discapacidades no visibles. En ese marco, el Banco de Previsión Social (BPS) presentó para Lavalleja dicha iniciativa del distintivo voluntario destinado a visibilizar a personas que presentan discapacidades, condiciones o enfermedades que no son perceptibles a simple vista y que pueden requerir una atención diferencial. La propuesta promueve la empatía y una mayor comprensión en los distintos espacios de atención al público, tanto públicos como privados.
OBJETIVO
En diálogo con Primera Página, Lilia Santamarta, gerenta de la sucursal departamental del BPS, explicó que quienes porten el collar pueden recibir determinadas consideraciones, como disponer de más tiempo para realizar un trámite, contar con mayor privacidad o evitar, cuando sea necesario, ruidos o estímulos luminosos.
“La idea es generar o promover la empatía en cualquier ámbito al que concurra esa persona, sea un niño, un adolescente o un adulto mayor, que requiera alguna atención diferencial. No se trata de una identificación que revele el diagnóstico de quien la utiliza”.
Informó que el collar de girasoles puede ser utilizado “por personas con condiciones como autismo, Alzheimer, ansiedad, dislexia o enfermedades crónicas, entre otras situaciones que pueden no ser evidentes para los demás”.

PROPUESTA
Manifestó que uno de los aspectos centrales de la propuesta es “que no es necesario informar cuál es la discapacidad o condición específica. Esa información pertenece al ámbito médico y está protegida por la normativa sobre datos personales. No nos importa cuál discapacidad tiene. Es un acto médico, es un tema de salud y no nos corresponde conocerlo. Tampoco es necesario que la persona sea beneficiaria de una pensión por invalidez para acceder al distintivo, ya que no todas las personas con discapacidad reciben este tipo de prestación”.
Indicó que el mecanismo de acceso se realiza mediante un formulario, “en coordinación con instituciones y organizaciones que trabajan con personas con discapacidad”.
HERRAMIENTA POSITIVA
Santamarta aclaró que el collar se entrega gratuitamente en las oficinas del BPS de todo el país. “En el caso de niños, por ejemplo, el trámite puede ser realizado por un adulto responsable, pero para que el distintivo cumpla su finalidad en un espacio de atención debe estar presente la persona que lo utiliza, ya que no corresponde utilizar el collar únicamente para gestionar un trámite en nombre de otra persona. La iniciativa apunta especialmente a situaciones cotidianas, en las que determinadas conductas pueden ser malinterpretadas por quienes desconocen que existe una condición detrás. Esto puede ocurrir particularmente con niños que presentan determinadas condiciones y cuyos comportamientos pueden ser considerados erróneamente como mala educación. En realidad, su tema conductual no pasa por una mala educación, sino por alguna patología o discapacidad que tenga”.
Aseguró que desde el BPS se entiende que aunque los distintivos pueden generar diferentes miradas, “en este caso constituyen una herramienta de discriminación positiva, orientada a brindar una respuesta adecuada a quienes necesitan una atención diferente”.
ENTENDIMIENTO SOCIAL
Santamarta puntualizó que el uso del collar “tampoco implica una atención inmediata ni un trato preferencial automático en todos los ámbitos. Sin embargo, en el propio BPS permitirá identificar a quienes pueden necesitar determinadas consideraciones. Si vemos a alguien que lo está portando, quizás estando en el número 10, lo hacemos pasar antes”. “Eso es importante también que el resto del público lo entienda”, apuntó.
COORDINACIÓN INTERINSTITUCIONAL
Expuso que la entrega del collar de girasoles forma parte de una recorrida que el director del BPS, Ariel Ferrari, viene realizando desde setiembre por diferentes sucursales del país. Comunicó que se viene coordinando además con el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y otras instituciones, “para ampliar la difusión de la propuesta y facilitar el acceso a la información. La entrega del collar de girasoles constituye una iniciativa que busca dar visibilidad a realidades que muchas veces pasan inadvertidas y contribuir, desde un gesto sencillo, a construir espacios de atención más comprensivos, accesibles y empáticos”, concluyó Santamarta.