El tiempo pasa. Los avances tecnológicos se imponen. Los límites de la inteligencia artificial son cada vez más difusos… La radio continúa siendo ese vínculo entrañable que informa, cuenta historias y brinda un servicio social, sobre todo en las pequeñas localidades. Para ello, es imprescindible el compromiso de quienes “hacen la radio”, voces con apasionada vocación. Una de ellas, la de Natalia Rodríguez Olmos.

Nació en Maldonado y con ocho años, junto a su familia, se radicó en el barrio Estación de la ciudad de Minas. Alumna de la Escuela Nº35 (turno matutino) y posteriormente del Liceo Nº1 «Eduardo Fabini», luego se trasladó a Montevideo para estudiar Licenciatura en Marketing.

En torno al fascinante mundo de la comunicación, a los 16 años (1997), fue parte del taller de locución de Luis Charquero en Minas, reconocido profesional y docente en la materia. También cursó periodismo con Zelmar Lizardi -ya fallecido-, en el marco de una propuesta que la entonces Intendencia Municipal de Lavalleja brindaba en forma gratuita en salones ubicados frente al Liceo Fabini, por Batlle y Ordóñez.

Blanca y Eduardo, sus padres, siempre estuvieron a su lado, respaldándola, estimulándola y motivándola para prepararse y para luchar por sus sueños. Tanto así que «yo no me anoté en el curso de locución» sino que «fue mi madre quien escuchó la voz de Luis (Charquero) publicitando su curso en la radio y me dijo: ‘te tienes que anotar’». En aquel momento, Natalia «era una gurisa, alumna del liceo y, sinceramente, sentía vergüenza porque en realidad no sabía bien de qué se trataba. Pero ahí estuvo mi madre nuevamente, asegurándome: ‘Te va a gustar’, cuando yo ni siquiera tenía claro qué era la locución, no entendía qué debía hacer desde ese rol. Ella insistió: ‘es algo que siempre te ha gustado, así que anda y probá; vas a una clase y si no te gusta, no vas más, pero a una clase vas a ir’. Prácticamente que me obligó a hacerlo», bromeó la entrevistada, sabedora de que lo que estaba haciendo su madre era impulsarla hacia una actividad que desde siempre le había gustado. «Además, en Minas las oportunidades de capacitarse no abundaban por aquellos años. Me anoté, fui a la primera clase y nunca más me desvinculé del rubro. En esa primera clase sentí que la locución -y que la comunicación en general- era lo mío».

REFERENTES

Hasta ese momento, ningún integrante de su entorno familiar se había dedicad a la comunicación (a Eduardo, su papá, «le encanta escribir y, además, tuvo un espacio radio en la época en la cual fue presidente de ADEOM»), tarea que a Natalia le gustó «desde niña», porque, tanto que, entre sus juguetes, siempre estaba presente un micrófono con el que «me encantaba hacerles preguntas a las personas».

En la radio se siente «como pez en el agua». Más allá de haber incursionado en televisión, reconoce que «no es mi ámbito. Mi medio de comunicación es la radio», el cual, históricamente, ha tenido excelentes exponentes en Uruguay, con un estilo propio y definido.

Entre sus referentes, mencionó a la comunicadora Rosario Castillo, porque «me encanta cómo dice, cómo expresa, cómo transmite, esa forma que tiene en el decir que, de alguna manera, como que te obliga a prestarle atención. Eso me parece fantástico, un estilo muy definido que mantuvo desde siempre».

Recordó un programa radial que Castillo conducía a la tarde y que tenía en Natalia Rodríguez Olmos a una fiel oyente. «Escucharla me llamaba la atención. Los contenidos del programa no me interesaban porque eran para adultos, pero ella presentaba las notas de una manera que tal que siempre terminaba enganchándome», resaltó.

APRENDIZAJES

Trascender lo aprendido en cursos y talleres y aplicarlo frente a los micrófonos «fue un gran desafío» que encaró a partir de lo que se conocía como pasantías, las que realizaba en CW54 Emisora del Este con la conducción de Omar Guillén en el informativo central. «Me sentaba a su lado y él me pasaba algo para decir. De la hora que duraba el programa, yo leía el estado del tiempo y poco más. Para mi era una gran oportunidad porque estaba aprendiendo junto a un periodista con una trayectoria tremenda», subrayó.

Natalia Rodríguez Olmos dijo a Primera Página Dominical que «la gente no se imagina cómo Guillén hace el informativo». El oyente siente que «todo está súper redactado y guionado, y había cosas que sí estaban de ese modo, pero a la mayoría las tenía en su cabeza. De pronto, en un papelito tenía dos palabras escritas y con ellas desarrollaba un concepto completo. Siempre salía espectacular, en tiempos donde no había tantos recursos como sí los hay en la actualidad. Para mi fue una maravilla verlo trabajar, quedé fascinada. Es una persona cálida. Yo era una gurisa que recién empezaba y él podría tratarme como si estuviera estorbando en su trabajo. Todo lo contrario, me explicaba con paciencia lo que le parecía que yo tenía que saber. Me daba un papelito -en ese caso sí, muy prolijo- para que yo lo leyera al aire. Fue una muy linda experiencia. Una se encuentra de todo en este medio y cuando se trata de gente generosa, con la que aprender, como Omar, es un placer», destacó.

Luego de esa experiencia, la familia Falco, propietaria del multimedio, la convocó para realizar un programa en televisión. «Yo era muy chica y había cuestiones que teníamos que salir a gestionarnos nosotras, como la publicidad, como suele suceder en los medios, pero cuanto tienes 16 o 17 años es muy complejo de manejar». Además, sus padres insistían en que culminara Secundaria para luego continuar con sus estudios en Montevideo

Natalia también trabajó en FM Nosotros y fue locutora en CW43 Radio Lavalleja, donde condujo un programa con Álvaro Olivera Alonso en las mañanas radiales de los sábados.

NUEVAS ETAPAS

Natalia Rodríguez Olmos se radicó en Montevideo para continuar sus estudios, lo cual supuso un impasse en su trabajo radial. Es licenciada en Marketing y cuenta con una diplomatura en Desarrollo Territorial.

Está casada con Mauro, con quien tiene cuatro hijos: Mateo, Rocío, Renata y Jacinto. Tras la etapa montevideana, se mudó a Mercedes, donde en la actualidad forma parte de la reconocida Difusora Soriano.

Aunque cambiaron las décadas, la modalidad de trabajo, sobre todo en las radios del interior, poco -o nada- ha variado. «Afortunadamente, donde estoy ahora, no hago el trabajo de ventas. Igualmente, el mecanismo es el mismo cada vez que sacas un emprendimiento propio, un programa propio y debes salir a buscarte la publicidad para solventarlo», razón por la cual «siempre es conveniente y aconsejable contar con una linda cartera de clientes». En su caso resultó aún más dificultoso en su momento porque se incorporaba a una plaza comercial que no conocía, sin los contactos necesarios para comercializar publicidad y solventar programas radiales. «Me tuve que hacer de nuevo, empezar desde cero. Llegué con un demo que habíamos hecho hacía años con Andrés Mastrangelo. Lo llevé a todas las radios. Afortunadamente, de un par me convocaron».

En Soriano, su primera experiencia fue en Radio Agraciada, en AM. «En ese sentido tuve suerte, porque podían no haber escuchado el material que había llevado, podían haberlo pasado de largo porque yo no conocía a nadie y llegaba sin recomendaciones. A su vez coincidió con que en el canal precisaban a alguien que saliera a hacer notas. Me presenté y fui seleccionada, por lo que al poco tiempo que llegué a Mercedes ya estaba trabajando».

El programa que Natalia co conduce en la actualidad en Difusora Soriano (Ruta 21, de lunes a viernes, de 8:00 a 10:00 horas) es transmitido tanto en AM (amplitud modulada) como en FM (frecuencia modulada), por lo cual la repercusión es excelente y diversificada, tanto en la ciudad como en el medio rural.

STREAMING Y PODCAST

En las últimas décadas, análisis agoreros han determinado la fecha de defunción de la radio (también de los medios escritos). Una y otra vez han fallado. La nobleza de este medio ha sido el motor para su reconversión y modernización. La actualidad no escapa a esa lógica. Fundamentalmente en Argentina, donde diferentes plataformas suman likes y seguidores, han transformado a muchas radios en poco menos que un estudio de televisión.

También abordamos el tema con Natalia Rodríguez quien, en principio, reconoció que «me costó muchísimo entender -todavía me cuesta hacerlo- el nuevo funcionamiento de los medios de comunicación», mencionado que el mercado «está hiper segmentado», es decir que «directamente, en estos momentos se trabaja por nichos».

Puso como ejemplo lo que pasa en su familia. «De repente, aparece una persona en televisión y mis hijos me dicen ‘es re famoso’, mientras que yo no tengo idea de quién es. Demuestra que hay nichos para cada segmento» y lo permite internet con los fenómenos de streaming y podcasts, sumado a  TikTok.

La comentada segmentación «me genera sentimientos encontrados», admitió. Por un lado, «pienso en lo positiva y necesaria que es la democratización de la comunicación, ya que hoy todos tienen un celular y eso me parece muy bueno». Por otro lado, «cualquiera comunica» y «de cualquier manera, con cualquier contenido, sin rigor alguno». Es «un arma de doble filo. Es muy valioso que los gurises puedan comunicar las cosas que a ellos les interesa hablar», pero «veo contenidos nocivos», junto con una «falta de regulación en cuestiones que considero muy importantes».

Otro tema concomitante es que televisar los programas va en desmedro de la inigualable «magia de la radio», característica que durante décadas fue buque insignia de este querido medio de comunicación. «Donde yo trabajo no tenemos cámaras en el estudio, pero cada tanto, alguien dice que sería bueno instalarlas. Sería un cambio muy importante que condicionaría muchas cosas, entre ellas las señas que hacemos entre nosotros. Los cambios son tan vertiginosos que es imposible plantarse frente a ellos e intentar detenernos. Eso no depende de una. Todo pasa por reconvertirse. Estamos en un momento bisagra donde la tecnología va tan rápido que nos obliga a reconvertirnos», declaró.

La radio «es un medio necesario», sobre todo en las comunidades pequeñas, donde «cumplimos con esa función de ser la caja de resonancia de la sociedad. De alguna manera somos como el ombudsman (defensor del pueblo, comisionado o defensor de vecinos) de cada comunidad, a quien llegan todos los reclamos, desde el corte del servicio de agua potable hasta la necesidad de conseguir un medicamento. Así funciona la radio en el interior».

DOCENCIA

En Mercedes, junto a Alejandro Paz, Natalia se apresta a dar comienzo a una nueva edición de sus talleres de locución, iniciativa abierta a todo público (16 años en adelante). «Es una propuesta que desarrollamos todos los años, tanto aquí (Mercedes) como en Dolores, destinada a personas que no tienen nada que ver con los medios de comunicación y que quieren mejorar su dicción y la manera en que hablan en público», por lo cual resulta de gran utilidad, por ejemplo, para los docentes.

«Estamos entusiasmados en esta etapa del armado de los grupos, porque tenemos personas jóvenes junto a gente mayor y para nosotros ese intercambio generacional es enriquecedor para todos», indicó.

AL NATURAL

Desde hace unos años «me enganché con la herboristería», comentó Natalia, quien continúa estudiando sobre el tema. Cursa una capacitación en herborista tradicional, luego de un curso de farmacia herbal.

Desde hace casi cinco años indaga en este maravilloso universo, el de las plantas medicinales. En la actualidad «estoy todo el tiempo aprendiendo y compartiendo con quienes tengan ganas de hacerlo y que demuestren interés en el tema», básicamente a partir de «las recomendaciones que nos hacían nuestras abuelas, aquello de ‘no tomes tal remedio; tómate un té con miel y guaco’, esas sugerencias cargadas de cariño», concluyó.