Wilfredo Penco (Montevideo, 7 de marzo de 1954) es ensayista, crítico literario y político uruguayo, doctor en Derecho y Ciencias Sociales egresado de la Universidad de la República. Ha ejercido la crítica literaria desde muy joven y es uno de los principales investigadores de la obra de José Enrique Rodó. En 1994 ingresó como miembro de número en la Academia Nacional de Letras, la cual ha presidido entre 2005 y 2011 y nuevamente desde 2017 hasta 2023. Actualmente es el primer vicepresidente. Fue director de Cultura de Montevideo en 1990 y desde 1996 se desempeña como ministro de la Corte Electoral. En 2023 asumió como presidente del organismo.

Penco estuvo en Minas para el lanzamiento de la segunda edición del Premio Aníbal Barrios Pintos, organizado por la comisión de Educación y Cultura de la Junta Departamental de Lavalleja. Luego del lanzamiento Primera Página conversó con el distinguido referente literario y político.

BARRIOS PINTOS

Al preguntarle la importancia del Premio Aníbal Barrios Pintos, Penco respondió que “los nombres tienen que estar presentes, presentes no solo en el recuerdo sino en la acción cotidiana. Y justamente esa es una forma de reivindicar la figura de Aníbal Barrios Pintos, teniéndolo presente hoy, con su nombre, pero también con su especialización. Ese trabajo minucioso y profundo sobre la historia local, sobre la historia menuda, la historia más cercana, que fue realizado con su objetivo principal, que es a su vez el objetivo principal del concurso, mantener presente la figura de Barrios Pintos”.

 

Wilfredo Penco en ronda de prensa
Wilfredo Penco en ronda de prensa

PERIODISMO CULTURAL

Al recordarle que ha desarrollado una intensa actividad en el periodismo cultural -escribió en Búsqueda, Correo de los Viernes, El País Cultural, Brecha- y preguntarle qué rol le asigna al periodismo y al poder de la palabra escrita, Penco respondió que “es una actividad muy trascendente, porque es el nexo, es la conexión directa con el público lector más amplio”.

Penco manifestó que el periodismo cultural “es la forma de dar a conocer escritores, obras, trabajos, investigaciones, siempre con un sentido de análisis. No solo es informar, sino también contribuir a pensar, ayudar a pensar a propósito de esas labores culturales que de algún modo forman parte de la vida de la gente”. Al señalarle que se puede aportar mucho desde ahí, Penco dijo que “sin duda alguna, es una forma muy importante para, como digo, servir de nexo, ser un camino, ser un puente entre el creador o el investigador y el público lector”.

 ¿Cuál es el rol de la Academia Nacional de Letras en la cultura y la sociedad uruguaya? Para los que vivimos en el interior la sentimos como una institución lejana.

La Academia está integrada desde su fundación en 1943 por un decreto-ley, a fines del gobierno del general Alfredo Baldomir. Es una institución pública con una muy amplia autonomía, pero no es una dependencia del Ministerio de Educación y Cultura ni de ninguna otra entidad estatal. Estrictamente, no forma parte del Estado, aunque sí recibe, de manera bastante limitada, por cierto, el apoyo de este para el cumplimiento de sus cometidos. Está integrada por 19 académicos de número que abarcan dos áreas o dos campos fundamentales que son la literatura y la lengua. Pero a su vez convergen otras disciplinas, representantes de otras disciplinas, como puede ser la arquitectura, las artes plásticas, la música, todas que tienen que ver con el lenguaje. De ese modo se trabaja, se estudia, no solo a nivel del país sino también a nivel de todo el ámbito de habla hispana. La academia forma parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española, junto con la Real Academia Española. Trabajamos directamente en la elaboración del Diccionario de la Lengua y también de otros diccionarios en los que se trabaja en ese mismo nivel y en ese mismo ámbito.

¿Cómo se vincula con la Real Academia Española?

Nos vinculamos de modo directo, pero también a través de esta Asociación de Academias, que está  integrada por 23 academias de habla hispana, la mayoría de nuestro continente pero también tenemos la Academia de Guinea Ecuatorial, la Academia de Filipinas, que son países donde se habla también el español y todas ellas conforman el ámbito lexicográfico, lingüístico, literario. Yo integro la Comisión de Publicaciones, por ejemplo, de la Asociación de Academias y, entre otras cosas, hemos promovido la colección de ediciones conmemorativas de grandes escritores. Entre otros, tuve además el honor de coordinar la edición de ‘La vida breve’ de Juan Carlos Onetti, que junto con obras de, de Pablo Neruda, de Julio Cortázar, de Augusto Roa Bastos, de Alejo Carpentier, de José María Arguedas, entre muchos otros, forma parte de esta colección.

¿Cómo se vincula la academia con Brasil? Con el portuñol.

También estamos vinculados con la Academia de Letras de Brasil. Hemos recibido al presidente de la academia en más de una oportunidad y estamos intercambiando trabajos y publicaciones a los efectos de mantener un contacto directo.

En Lavalleja hay un integrante de la academia, el escritor y poeta Leonardo de León, que hace poquitos días presentó un libro ahí.

Exactamente.

¿Cómo es el rol que se les asigna a los escritores del interior?

Son académicos correspondientes, tanto en el interior como en el exterior del país. Son de algún modo referentes para el plenario de la academia en todo lo que tiene que ver con la actividad cultural del medio en el que se integra.

Usted desde el año 96 ejerce como ministro de la Corte Electoral. ¿Qué responsabilidad implica ese cargo a nivel nacional e internacional?

A nivel nacional, por supuesto, encabezar una institución que tiene más de 100 años de existencia, -fue creada en 1924-, que tiene un prestigio internacional muy grande, al punto tal de que encabeza la lista de organismos electorales del continente, en materia de confiabilidad y transparencia democrática.

¿Se conecta su labor como literato y como ministro?

Nada está separado del todo. Por supuesto que la actividad electoral supone también una forma de ejercicio del derecho electoral y la materia jurídica también siempre ha estado presente en la academia. La academia la integraron figuras como José Irureta Goyena, Justino Jiménez de Aréchaga, Aníbal Barbagelata, Adolfo Gelsi Bidart, entre otros grandes juristas. Así que lo jurídico, y en este caso lo jurídico electoral, también está relacionado en el ámbito académico.

¿Sigue adquiriendo, coleccionando y leyendo mucho?

Sí, por supuesto, yo me defino más que nada es como un gran lector.

Dijo Jorge Luis Borges que leer era el placer más grande.

Así es, y mi biblioteca es una biblioteca bastante grande. Más de 20.000 ejemplares, que ocupan un espacio prácticamente total de mi casa.