El edil Francisco Gómez, en Asuntos Previos de la sesión ordinaria de la Junta Departamental de Lavalleja (JDL) se refirió al intento de femicidio ocurrido en la Facultad de Medicina.

ODIOS Y VIOLENCIA

Gómez dijo: “Creemos que hay hechos frente a los cuales el silencio no puede ser una opción. Hoy, todavía estamos procesado lo ocurrido ayer en la Facultad de Medicina, donde una estudiante fue atacada por Federico Lamaita, uno de sus compañeros.

Primero, corresponde expresar solidaridad con la estudiante, con la familia, con las compañeras y los compañeros así como con toda la comunidad universitaria. Pero creo que sería un error reducir lo ocurrido ayer a la acción de un individuo aislado, a la acción de un “loquito suelto” que perdió el control, como hemos escuchado y leído.

Los discursos de odio, tienen un impacto directo en la vida de las personas.

En este tiempo quiero compartir unas reflexiones que realizó el psicólogo Alejandro de Barbieri, quien sostiene que: ‘la violencia machista no sale de una enfermedad, sale de algo que aprendimos: un rol, un mandato, eso que le llamamos estereotipos de género’.

Esto nos obliga a mirar más allá del hecho puntual porque cuando hablamos de violencia de género, muchas veces hablamos de conductas que comienzan mucho antes de una agresión física, aparece en el acoso, en la persecución, en la amenaza, en el control, en la incapacidad de aceptar un ‘NO’.

Y ahí tenemos una responsabilidad como sociedad.

No es amor. No es pasión. Es violencia.

De Barbieri trae conceptos planteados por Hannah Arendt, quien habla sobre la banalidad del mal y demuestra que el mal no necesariamente tiene el rostro de un monstruo. Puede ser ejercido por personas comunes, dentro de sociedades donde determinados comportamientos llegan a naturalizarse.

Por su parte, Rita Segato nos habla de cómo determinadas formas de masculinidad se construyen a partir de mandatos que exigen demostrar permanentemente que se es fuerte, que no se es débil y que hay que imponerse. Y el precio de esos mandatos, los termina pagando en la inmensa mayoría de los casos, una mujer. Por eso tenemos que hablar también de lo que sucede antes: del chiste que humilla, del comentario que cosifica, de la amenaza que se minimiza, del “no es para tanto”. De la violencia que se convierte en espectáculo. Porque cuando alguien se ríe de una agresión, cuando en las redes sociales un hecho de violencia se transforma en motivo de burla, eso también debería interpelarnos.

Los discursos de odio tienen consecuencias.

Las palabras pueden naturalizar las violencias. Pueden deshumanizar. Pueden bajar el umbral de empatía frente al sufrimiento de la otredad. Por eso es imprescindible trabajar estos temas en la educación. Urge trabajar sobre las masculinidades, sobre los estereotipos, sobre el consentimiento, sobre el respeto y sobre la convivencia.

En las escuelas, en los liceos, en la Universidad pero también en nuestras familias, en nuestros grupos de amigos, en todos los espacios, todo el tiempo.

No alcanza con reaccionar cuando la violencia ya ocurrió. Tenemos que aprender a frenarla antes: en el chiste, en la amenaza, en el acoso, en la discriminación, en el discurso de odio.

Y sí, no siempre somos todos los varones pero siempre es un varón, entonces tenemos una responsabilidad: si somos parte del problema, también tenemos que ser parte de la solución y entender que frenar una conducta violenta no es traicionar a nadie, no es traicionar a otro varón, es humanizarnos.

Este hecho, nos lleva a una segunda reflexión.

Ayer comenzó ‘Setiembre, el Mes de la Diversidad’.

La consigna de este año es, precisamente, “Reparar el presente es construir futuro. Más Comunidad, Más Democracia”.

Reparar entonces, significa reconocer que existe una deuda histórica que todavía no está saldada. Significa reconocer que durante mucho tiempo hubo personas y colectivos que fueron discriminados, excluidos y privados de derechos. Y entonces, significa asumir que enfrentar esa deuda es una condición necesaria para construir una sociedad diferente.

Ampliar derechos es un asunto democrático; porque una sociedad también demuestra la calidad de su democracia por la forma en que trata a quienes históricamente han quedado afuera.

Por eso quiero agradecer nuevamente a las edilas y los ediles que acompañaron la declaración de interés departamental del mes de setiembre como ‘Setiembre mes de la Diversidad y de la decimoprimera Marcha por la Diversidad’ que se realizará el próximo 3 de octubre en la ciudad de Minas.

Pero también quiero decir que estas señales no pueden quedar sólo en las declaraciones. Tenemos que seguir construyendo, desde nuestros distintos ámbitos de responsabilidad, más comunidad y más democracia.

Por eso invito a todas y todos a participar de las actividades que se desarrollen durante este mes y acompañar la agenda del Colectivo Diversidad Lavalleja.

Porque reparar el presente es también hacernos responsables del futuro y ese futuro, uniendo las dos temáticas expresadas, se construye con más derechos, más empatía, más comunidad y más democracia”.