La Selección Uruguaya está acostumbrada tanto al éxito deportivo como a resurgir de sus cenizas. Resiliencia es el término que se utiliza desde hace un tiempo a esta parte para definir esa capacidad de enfrentar y de superar la adversidad, de adaptarse a los cambios y, al mismo tiempo, de no perder la esencia. Con la Celeste, tras el fracaso mundialista, la esperanza se renueva con Diego Forlán al frente del nuevo proceso de selecciones, el cual tiene en el joven arquero minuano Lucas Quimbo Mosegui a uno de los protagonistas desde la primera convocatoria.
El pasado lunes, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) oficializó la designación de Diego Forlán como director técnico de la Selección sub-20 y de la Selección Mayor. En su primera convocatoria, Forlán incluyó al portero minuano Lucas Quimbo Mosegui, quien ya cuenta con experiencia dentro del seleccionado, ya que en su momento integró la selección sub-18 y fue sparring del plantel que se preparaba para el Mundial, bajo la conducción técnico-táctica del argentino Marcelo Bielsa.
DE CENTRO DE BARRIO A BARRIO OLÍMPICO
Lucas nació en Minas el 14 de noviembre de 2007. Con sus 189 centímetros de altura, hoy forma parte del plantel principal de Juventud de Las Piedras. “Crecí en la zona del cerro Artigas y comencé a jugar en el Centro de Barrio Nº1, en Baby Fútbol, donde también tuve la fortuna de integrar selecciones de Lavalleja a ese nivel”, comentó a Primera Página Dominical en el comienzo de la charla. Luego se incorporó al Club Atlético Barrio Olímpico e integró la selección sub-18 de Lavalleja Capital.
Enfiló para el arco, puesto que muchos se han encargado de definir como el más ingrato, porque un error cometido difícilmente pueda ser subsanado, algo que no ocurre con los jugadores de campo, por la influencia de su hermano, “quien siempre fue golero. Yo lo veía atajar y de ese modo empezó a gustarme el puesto, más allá de lo sacrificado que es, desde el cambio del Baby Fútbol al fútbol de once, donde las dimensiones del arco y del área son muy diferentes y uno debe adaptarse lo más rápido posible. Al principio me costó ‘una banda’, en plena etapa de crecimiento, hasta que le agarré la mano al puesto y terminé acostumbrándome”, relató.
EL PROFESIONALISMO
Sus destacadas actuaciones en Barrio Olímpico hicieron que fuera convocado a la selección sub-18 de Lavalleja Capital y que a partir de ella concretara el salto para probar suerte en el profesionalismo. Esa oportunidad le llegó de la mano de Montevideo City Torque, a través de Andrés Tort, su representante. “Él me comentó que había una posibilidad en Torque y obviamente le dije que sí, que aceptaba porque, además, tenía el respaldo de toda mi familia. Me probé un par de días y quedé en el plantel sub-17. Posteriormente no tuve los minutos que esperaba alcanzar y eso fue complicado para mí”, reconoció.
A principios de 2025, Lucas Quimbo Mosegui se sumó al club Juventud de Las Piedras, “una institución que al igual que Torque está muy bien organizada, que ha crecido mucho en el último tiempo en todo sentido, tanto deportivamente como a nivel de infraestructura”. El club, a nivel de juveniles, en ese momento disputada el torneo de la Segunda Profesional. “Mi objetivo era buscar minutos, tener rodaje, porque si bien estaba cómodo en Torque, no tuve la continuidad que esperaba. En Juventud comencé como titular, en sub-19 (había llegado para integrar el plantel de Cuarta División), me iba muy bien y de vez en cuando me subían a entrenar con la Primera, porque necesitaban un golero. Allí conocí a Sebastián Sosa (titular del plantel principal, exgolero de Peñarol, Boca Juniors y Vélez Sarsfield, entre otros equipos), quien me recibió en forma espectacular”.
EL COMPLEJO CELESTE
Lucas se ganó el puesto dentro del plantel principal pedrense y alternó participaciones a nivel de Tercera División, por lo que su propósito de sumar minutos se cumplió con creces. “Me mostré bastante y eso fue fundamental para que me citaran para la selección sub-18 de Uruguay, dirigida por Diego ‘Ruso’ Pérez, en una etapa donde se jugó una cantidad de partidos, entre ellos frente a Argentina”.
Inolvidable para el joven portero minuano fue el día que conoció las instalaciones del Complejo Celeste, la casa de la Selección Uruguaya. “Fue como cumplir un sueño, estar en un lugar que hasta ese momento solo había visto por televisión, junto a jugadores que admiro. Todo era como increíble para mí, el estado de las canchas, un complejo enorme, todo nuevo, divino, algo que no estaba acostumbrado a ver. Fue soñado. Cuando vi la lista de convocados a la selección y encontré mi nombre… es difícil describirlo con palabras, pero, al principio, se me dificultaba terminar de creerlo”.
El día a día en el Complejo Celeste y el recibimiento que facilitó su adaptación hicieron que Lucas se convenciera de que más que de un sueño, era protagonista de una hermosa realidad. “Afortunadamente nos adaptamos rápidamente a lo que el técnico nos pedía, en cuanto a salir jugando desde la defensa. El ‘Ruso’ es una gran persona, un motivador nato, alguien que vivió todo lo que a uno ahora le toca vivir y que por esa razón no le cuesta ponerse en el lugar del futbolista”.
Ignacio Bordad, exgolero de Danubio y de selecciones juveniles de Uruguay es el entrenador de arqueros de Pérez, “también una gran persona, que siempre te da para adelante, con sus consejos, con aportes que te servirán para toda la carrera”.
ESPERANZA RENOVADA
Lucas siente que “es un privilegio” ser parte de las selecciones de Uruguay, máxime al iniciarse un nuevo ciclo que renueva la energía y la ilusión de nuestro pueblo futbolero. En el anterior período integró el grupo de jóvenes futbolistas que cumplieron la tarea de sparring en la preparación mundialista conducida por Marcelo Bielsa, lo cual también forma parte del valioso aprendizaje que transita. “Fue otra gran experiencia para mí, compartir con los jugadores, con los técnicos que nos explicaban qué pretendían de nosotros y poder haberlo cumplido, asimilar la idea de juego, la metodología de trabajo, son todos aspectos que suman para un futbolista joven como es mi caso”.
Acerca de sus características bajo los tres palos, Lucas Quimbo Mosegui destacó, ante todo, que “lo que me define es el hambre por salir adelante, por luchar siempre y por no dar pelota por perdida. Seguramente no sea el mejor técnicamente pero mi entrega estará siempre presente”, resaltó, reconociendo que, en su puesto, y en el mundo del fútbol en general, “en muchas ocasiones las cosas no salen como uno pretende y cuando eso ocurre hay que redoblar el esfuerzo para revertirlas, consciente de que tengo mucho por aprender”.
En su opinión, “el golero completo no existe”, porque todos tienen cualidades y defectos. Dicho esto, elogió a su compañero Sebastián Sosa, a quien definió como “un referente, una persona que siempre está dispuesta para ayudar, para aconsejarte porque en el fútbol él ha vivido muchas situaciones, por lo que nuestra tarea es la de estar atentos para capitalizar su experiencia en el puesto”.
Entre los goleros que disputaron el Mundial en Estados Unidos, México y Canadá, Lucas destacó la actuación de Vozinha (Josimar José Évora Dias), de Cabo Verde, quien acaba de sumarse a Colo-Colo de Chile.
“Uno siempre tiene la ilusión de volver a ser citado a la selección. Cuando me lo confirmaron, ahora con la conducción de (Diego) Forlán, la emoción que sentí fue tremenda, justo con el cambio de técnico, en el inicio de un proceso, donde todo será nuevo. Es un gran desafío para mí”, declaró.
Lucas está en pareja con Valentina y tiene un hijo, Luciano. Vive en Ciudad de la Costa, departamento de Canelones, “en una casita que dispuso el representante para sus jugadores. Me levanto temprano, desayuno y voy al complejo de Juventud de Las Piedras (es un viaje de 35 o 40 minutos). Me gusta llegar temprano a cada entrenamiento. Luego de la práctica almorzamos en el club y regreso a la casita, donde descanso un rato. En la tarde voy al gimnasio y regreso a la casa. Estamos muy contenidos por el representante y eso es fundamental para concentrarnos en jugar y en superarnos. Nunca nos ha faltado nada, rodeados por personas que siempre están acompañándonos, pendientes de nosotros, de nuestra alimentación y de nuestros traslados”.
SUEÑOS DE PRIMERA
Paso a paso, Lucas Quimbo establece metas que, esfuerzo y sacrificio mediante, confía cumplir a corto plazo. Sabe que en todo momento debe estar preparado para las oportunidades que puedan surgir. “Me visualizo debutando en la Primera de Juventud. Nunca se sabe, es algo que puede concretarse en cualquier momento, porque en esto del fútbol no estamos exentos de lesiones o de expulsiones y uno debe estar a disposición en todo momento. También puede ocurrir que surjan posibilidades en otras instituciones, por lo que debo estar abierto a las variantes que puedan surgir en ese sentido”, acotó.
Para Lucas, el apoyo de la familia es imprescindible para continuar por el camino que se ha trazado, “tanto de mis padres, de mis hermanos, de mi hermana, quienes siempre han estado a mi lado, apuntalándome desde siempre, no ahora que estoy en Primera. Sin ese apoyo sería imposible para mi poder continuar”.
Cada vez que el fútbol se lo permite, regresa a Minas, “porque allí está mi familia, allí está mi hijo” y porque también “el pueblo siempre se extraña. Cuando me vine para acá, sentí el cambio: todo tenía otra escala, todo era mucho más grande y con un ritmo más acelerado, lo que hace que en la actualidad extrañe la tranquilidad de la ciudad de Minas y que la valore de otra manera”, finalizó Lucas Quimbo Mosegui en diálogo con Primera Página Dominical.