El pasado domingo, la propuesta denominada Experiencia Polanco desarrolló una nueva actividad. En este caso, el ciclismo fue el protagonista, saludable motivación para conocer y disfrutar de una zona que, a partir de esta clase de eventos, comparte generosamente su identidad y sus características, al mismo tiempo que potencia su oferta y sus atractivos. Sobre la interesante iniciativa, dialogamos con el profesor Ariel Aviaga, referente de la organización.

Historia

Polanco nació a lo largo del antiguo camino de los faeneros, ruta que cruzaba la campaña con el comercio de cueros y de carne.

Situado en la zona centro oeste del departamento de Lavalleja, ubicado a 60 kilómetros de Minas, siendo la ruta 108 la principal vía de comunicación terrestre, ubicado en un área de producción bovina extensiva que desde hace décadas sufre por el fuerte proceso de pérdida de población.

Característico por sus asperezas, canchas de frontón, casas antiguas, pulperías y canteras de mármol, tiene en Barriga Negra y en Manguera Azul a sus hermanos históricos.

Su nombre se debe a que por allí, en la época de las provincias y de la Banda Oriental, transcurría el «camino de los faeneros». Andrés de Polanco (faenero), natural de San Isidro, fue quien dio nombre al paraje, al arroyo ya las asperezas.

En 1833, Polanco recibió la visita de Charles Darwin, naturalista inglés que en 1859 pondría mudo al mundo científico y religioso con su publicación «El origen de las especies».

Sus paisajes se caracterizan por sus asperezas, las cuales contienen afloramientos de facies granitos bióticos de grano grueso, sus canteras de mármol, principalmente calcíticos y dolomíticos (la actividad en las canteras está paralizada desde 1990).

Dos construcciones añejas destacan en el poblado: el edificio de una vieja pulpería, construido en 1755, propiedad de Emilio Ramírez, el que conserva rasgos originales, y el oratorio de Fuentes.

Sus habitantes tienen fuerte ascendencia vasca, lo qu equeda evidenciado, entre otras tantas cuestiones, por la presencia de canchas de frontón en la zona.

Experiencia Polanco

Recordemos que Experiencia Polanco nació a partir de una convicción: el deporte, el turismo y la cultura como herramientas concretas de desarrollo para los pueblos del interior.

Detrás de este singular proyecto hay una historia personal de raíces profundas en el campo uruguayo, por cuanto haber crecido entre caminos de tierra, sierras y comunidades pequeñas dejó una marca clara: el interior tiene mucho para ofrecer cuando se lo aprecia con respeto, con tiempo y con ganas de hacerlo en beneficio de la comunidad.

Polanco, un pueblo con una identidad muy fuerte, una historia rica y una naturaleza que invita al movimiento, encara cada actividad como una forma de poner en valor lo existente en el lugar desde hace siglos, potenciado con el tiempo.

Quienes están al frente de Experiencia Polanco no pretenden transformar el lugar, sino que más gente lo conozca, lo camine, lo respire y que cada visita genere oportunidades reales para la comunidad local.

Cicloturismo

El pasado domingo, Experiencia Polanco llevó a cabo una nueva edición de cicloturismo, convocante actividad que realiza tradicionalmente en el transcurso del mes de setiembre.

«Consideramos que fue verdaderamente un éxito, una jornada inolvidable para todos, desde todo punto de vista, y porque hasta este momento continúo recibiendo mensajes de agradecimiento de parte de los participantes. Eso está muy bueno y confirma la excelente repercusión obtenida», declaró el profesor Ariel Aviaga en nombre de la organización.

Aviaga agradeció a todos quienes apoyaron la realización de la actividad, especialmente a quienes participaron de la misma y «a quienes colaboraron desde su lugar y desde sus posibilidades, como la Policía de Polanco y a quienes nos cedieron el lugar para poder realizar el almuerzo, a Javier Beltrame y a Noema Sosa, a Ricardo Beltrame, quienes permitieron que todo se cumpliera de la mejor manera posible».

De Argentina a México

En la edición 2026 de cicloturismo de Experiencia Polanco participaron Magalí Tkachuk y Estefano Cipolatti, oriundos de la provincia de Santiago del Estero, República Argentina. Estaban alojados en Maldonado, se enteraron de la realización de la travesía ciclística por nuestras sierras y no lo dudaron, parte de un periplo mucho más extenso a través del cual buscan unir Argentina con México, transitando miles de kilómetros en bicicleta.

A través de su iniciativa, según declararon, buscaron «romper con la rutina, dejar todo atrás y animarnos a empezar de nuevo». Más allá de que no cuenten con experiencia dentro del ciclismo de larga distancia, sí tienen la convicción de que pueden cumplir el objetivo que se han trazado, en el marco de un recorrido desafiante e impredecible, en el cual ya atravesaron varias provincias argentinas (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos), cruzaron a Uruguay (por Colón) y continuaron bordeando Brasil, adaptándose a los desafíos que les plantea el camino. Luego será el turno de decisiones clave: atravesar o no zonas más complejas como Venezuela o las Guyanas, algo que definirán sobre la marcha.

Sin fecha exacta de llegada y con la idea de trabajar mientras viajan, buscan una nueva forma de vivir, conectando con personas y experiencias únicas en cada tramo del recorrido.

«Nos encantó la experiencia. Transitamos por un montón de lugares, cada uno con su rincón mágico», expresaron en torno a lo vivido como participantes de la propuesta de cicloturismo de Experiencia Polanco.