Vivió una infancia sencilla, humilde y feliz, entre la Escuela Nº10, el Centro de Barrios Nº1 y la Plaza de Deportes de La Filarmónica. Funcionario municipal durante 36 años, fue delegado de Olimpia ante la Liga Minuana, neutral del órgano rector del fútbol minuano y actualmente es veedor de OFI, además de colaborar con el club Estación desde hace más de ocho años. Agradece las enseñanzas recibidas de personas que “marcaron mi vida”, desde José María Bengochea a Walter Cuadri. Dialogamos con Waldemar García, un luchador del deporte minuano.

Waldemar Hugo García Cáceres nació en Minas el 13 de septiembre de 1954. Vivió la infancia en zona cercana a la explanada del cementerio Central, «en la subida, por calle Ellauri», habiendo sido asiduo concurrente al Centro de Barrios Nº1 «Dr. Alberto Reyes Terra» y a la Plaza de Deportes de La Filarmónica. «Fui alumno de la Escuela Nº10. Mi niñez fue muy sencilla, muy humilde y a la vez muy linda, a pesar de que, al poco tiempo de haber nacido, mi mamá enfermó y por esa razón me crio una familia muy conocida en Minas, los Fusco. Mi papá era policía. Con seis hijos a cargo tuvo la desgracia de que mi mamá enfermara y todo se hizo mucho más complejo para él. De mi parte estoy orgulloso y agradecido por la manera en que me criaron», nos contó en el comienzo de la charla.

JOSÉ MARÍA BENGOCHEA Y WALTER GÓMEZ

Como ocurre con cada zona de una ciudad, aquella en la cual Waldemar creció tuvo también nítidos referentes. Para él, uno de ellos es la escuela del barrio. «Cuando paso por la esquina pienso: me encantaría que me dejaran sentarme un día en sus bancos… Sería impresionante para mí», se ilusiona.

Entre los ciudadanos ilustres del barrio, García nombró a José María Bengochea, destacado futbolista de nuestro medio, al recordar la época en la cual «él tenía un bar en Arostegui y Amilivia. Era del suegro, éste se jubiló y José María quedó al frente del mismo. Era una persona que no conversaba con muchos. Conmigo era diferente. Todas las tardecitas yo iba hasta el bar y me sentaba a conversar con él, me marcaba cosas. Fueron enseñanzas muy lindas durante mi niñez y posteriormente en mi adolescencia, que provenían de un ídolo de toda la barriada».

Bengochea compartió con Waldemar muchas anécdotas vivencias futboleras. «Integró los planteles de Central Español, en Montevideo, en el tiempo donde también estaba quien luego sería un ídolo del fútbol uruguayo y en Argentina como Walter Gómez. José alternaba con él en las prácticas, pero no llegó a debutar en primera. Ssí en tercera. Eran otros tiempos y a los jugadores del interior, por varios motivos, se les hacía muy difícil llegar al profesionalismo».

LOS ALAS ROJAS Y EL MAESTRO GÓMEZ

En 1984, el doctor Carlos Paravís presidía el club Olimpia por primera vez. Ese año, Waldemar García ingresó a la institución, a la cual defendió en diferentes ámbitos hasta el año 1995. En ese período «conocí a otro gran referente, porque en el deporte he tenido la suerte de estar al lado de gente impresionante, de muy buenas personas, como el caso del maestro Ramón Miguel Gómez, quien en ese momento era el delegado de Olimpia, un verdadero todoterreno, porque también era equipier, técnico, hablaba con los chiquilines, se interiorizaba de montón de cosas, humanamente hablando extraordinario».

Junto a él, Waldemar dio sus primeros pasos en la Liga Minuana, cuando Eduardo Ferreira Olaondo era el delegado en la división y el maestro Gómez se encargaba de la parte administrativa. «El maestro concurría a las sesiones de Divisiones Menores y empezó a llevarme con él. ‘Yo le voy a enseñar de a poco’, me dijo, ‘porque en el deporte siempre tiene que haber gente que trate de enseñar a los demás. De lo contrario van quedando lugares vacíos’, recuerdo que me decía. A mí me gustaba leer y de esa forma comencé a estudiar, a analizar los pormenores del fútbol». Eran sesiones maratónicas que se desarrollaban en el Centro Protección de Choferes, en la sede de Sparta o en el Club Uruguayo debido a que en ese momento la Liga Minuana no contaba con sede propia.

REFERENTES

Un destacado dirigente de Sportivo Minas en aquel momento fue Walter Besteiro, «a quien también conocí y puedo decir que humanamente también fue extraordinario. Él trabajaba en CODEMI y allí se hacía un lugarcito para atender cuestiones del fútbol». A impulso de Besteiro, entre otros dirigentes, la Liga Minuana accedió a su sede propia, situada en calle Aníbal del Campo.

En 1995 se produjo el regreso a la actividad directriz de Walter «Pocho» Cuadri, «una persona que me marcó la vida, que me enseñó un montón de cosas». Cuadri le planteó a Waldemar García, cuando era delegado de Olimpia, si estaba dispuesto a darle una mano cuando la Confederación del Este se instalara en Minas, en 1996. Le propuso que fuera el secretario administrativo de la confederación. «Sorprendido, le pregunté: ¿usted cree que tengo las condiciones para aceptar esta responsabilidad? Me preguntó si me animaba… Yo tenía 40 o 41 años y terminé aceptando. Entre 1995 y 1999 trabajé junto al ‘Pocho’ Cuadri y a un gran grupo de dirigentes como Besteiro, Raúl Argenzio, Manuel Ferreira, Juan Carlos Rey, Raúl Alonso y Jorge Suárez, de quienes aprendí un montón».

NUEVAS ETAPAS

En el año 2000, a Waldemar García le propusieron seguir trabajando por el fútbol de Minas, pero desde otra función, como neutral de la Liga Minuana, bajo la presidencia de Gregorio Martirena. La organización ya había cambiado su sistema de trabajo hacia el Consejo Ejecutivo. Recordó a algunos delegados clubistas con los cuales compartió aquellas reuniones: Carlos «Loro» Melgar (Wanderers La Curva), Soca y el «Nenito» Cedrés (Las Delicias) y el «Pulga» Fernández (Guaraní), entre otros.

«Eran sesiones maratónicas en las cuales todos tenían argumentos y sabían defenderlos. Cada cual defendía en forma criteriosa los intereses del club que representaba, un nuevo y gran aprendizaje para mí. Ahora no voy a la Liga y capaz que alguno se enoja, pero siento que ha bajado el nivel de debate de los temas y que nunca termina profundizándose como se debiera por el bien del fútbol minuano», opinó.

Waldemar conoció el tiempo en el que en el fútbol de Minas había dos divisionales e incluso la Intermedia, donde competían equipos como El Corsario, Salus, Parque UTE, Relámpago, Artigas y El Tanque, entre otros. «Es insólito: la Liga de Tala tiene 16 equipos y aquí, en Minas, cada vez somos menos y se juega prácticamente un par de meses al año», lamentó para luego reconocer que «con 40 años como dirigente, por supuesto que a mí también me toca una cuota de responsabilidad en que ello ocurra, no la eludo, ni lo desconozco. Por lo general, la gente evita el compromiso, no hay renovación y los costos son cada vez más difíciles de ser absorbidos por las instituciones».

Desde hace ocho años y medio representa a Estación, tras haber sido convocado por Rafael Umpiérrez y Pedro Di Martino, luego de haber estado en la Liga Minuana hasta el 2014, «etapa que compartí con un gran amigo, el ‘Canario’ Humberto Tellechea».

«Desde Estación me invitaron para darles una mano en la Copa de Clubes de 2019 y hasta el día de hoy formo parte de la institución, donde colaboro con la parte administrativa. Voy todas las mañanas al club y con el grupo vamos sacando adelante la infraestructura que tiene hoy día Estación, que es impresionante, a partir del trabajo realizado durante los últimos años por gente joven que tiene la camiseta puesta y que siente los colores, sumado a las mejoras que ha tenido la zona a partir de la instalación del Complejo ‘Ángel Ugarte’», evaluó.

GRACIAS A LA VIDA

Durante 36 años, Waldemar García fue funcionario municipal. «Llegué a un lugar donde no pensaba llegar, porque arranqué en Planta 1, seguí en Arquitectura y terminé siendo capataz general. Por eso soy un agradecido a todos los compañeros con los cuales a lo largo de más de tres décadas y media compartí mi trabajo», así como a los responsables del área, «quienes siempre me ayudaron y me dieron una gran mano en temas que en algún momento me sobrepasaban, brindándome el espaldarazo que necesitaba, algo que agradeceré por siempre».

Retomando la charla deportiva y llegando al cierre, García destacó: «soy un eterno agradecido al fútbol», entre otras cosas porque «tuve la suerte de viajar a Paraguay gracias al fútbol, de recorrer todo el país, ya sea como dirigente o como veedor de OFI (Organización de Fútbol del Interior) como lo sigo siendo en la actualidad».

«Si no fuera por el fútbol y por todos quienes me ayudaron, nada hubiera sido posible. Hoy, con 71 años, sigo en la vuelta. Voy a Cerro Largo, a Treinta y Tres, hace poco me tocó actuar como veedor en el partido San Carlos-Barracas de Dolores, responsabilidades que la gente de OFI continúa depositando en mí. ¡Si tendré que agradecerle al fútbol!», finalizó.