Por cuestiones ‘logísticas’ nació en Minas, pero se reconoce como ciudadano de Solís de Mataojo. Defendió al club Solís, fue Campeón del Interior sub14 con la Selección de Lavalleja y luego de superar importantes lesiones, el mediocampista se destaca en Wanderers de Durazno, club con el cual Emanuel Longueira Correa, médico veterinario, disputará este fin de semana el partido de ida de las semifinales de la Divisional A de la Copa Nacional de Clubes de la Organización de Fútbol del Interior.

EN BABY FÚTBOL

Emanuel Longueira Correa nació el 11 de octubre de 1996. Al fútbol comenzó a practicarlo en el club Solís de Baby Fútbol, con cinco años, aunque a esa edad «le dije a mi padre que no quería ir más porque me hacían correr y me dolía el abdomen. Dos años después retomé y desde ese momento no paré».

Solís competía en la Liga Regional Noreste de Canelones, donde «jugamos contra todo el santoral: Santa Rosa, San Ramón, Fray Marcos, además de Tala y de Mígues, nuestro rival clásico, el más cercano».

Siempre jugó en el mediocampo, «metiendo un poco de pata», aunque cuando lo convocaban para una categoría superior en edad, «me soltaban un poco más arriba». No reconoce referentes concretos en su posición y sí su admiración por el crack brasilero Ronaldo. «¡Qué jugador! Yo era fanático del Gordo. En mi casa habían comprado una computadora y una impresora. Yo imprimía sus imágenes y las pegaba en la puerta de mi cuarto».

FÚTBOL GRANDE

En categoría sub14 del club Solís se sumó al fútbol en cancha grande, lo que supuso un cambio importante en su juego. Afortunadamente, comenta, «nos juntamos con una generación muy linda, la ‘95 de Solís, Gerardo y Gonzalo Correa, los hermanos De Amores, entre otros, con quienes fuimos campeones los siete años del Baby Fútbol». En sub14 compitió en el Campeonato Minuano, ya Solís, en ese momento, formaba parte de la Liga Minuana de Fútbol de Lavalleja. «Y nos fue muy bien. Fuimos Campeones Minuanos en sub14 en ese primer año en cancha de 11». En su adaptación, Emanuel reconoció la guía de «un gran técnico como Juan Carlos Correa. Nos enseñó los fundamentos principales para jugar en la cancha de 11», junto con el aporte de compañeros mayores que él, «quienes nos respaldaron durante todo ese proceso».

CAMPEÓN DEL INTERIOR

Su destacada actuación en Solís determinó que fuera convocado a la Selección de Lavalleja Capital en categoría sub15 y, con el transcurso del tiempo, también a nivel de sub18. Con la sub15, Emanuel Longueira Correa fue Campeón del Interior, en consagración alcanzada en condición de visitante, en el estadio «Ernesto Dickinson» de la capital salteña, donde «ganamos 1-0 y sentimos una alegría bárbara, la mayor que hasta ahora me ha dado el fútbol», sentenció.

LESIONES Y APRENDIZAJES

En aquella final, lamentablemente, Emanuel sufrió la rotura del ligamento cruzado de su rodilla izquierda, situación que empañó los festejos. La recuperación para volver a jugar le insumió dos años. Retornó en 2016, como jugador de la primera división del club Solís y para disputar el Campeonato Minuano, pero al año siguiente se rompió el cartílago de la rodilla de la pierna en la que había sufrido la anterior lesión. Fueron otros dos años de recuperación. En 2019 volvió a las canchas y en 2020 la actividad se interrumpió debido a la pandemia, por lo cual decidió jugar a nivel de la Liga Universitaria (en ese momento era estudiante de la Facultad de Veterinaria) «como forma de no perder rodaje, pero en esa liga me rompí ligamentos cruzados de la pierna derecha». Llegó el momento en que «jugaba un año y me perdía dos, producto de las lesiones que sufría».

En 2022 retomó la actividad, que continúa sin lesiones de consideración. «Esta racha de cuatro años sin perder rodaje es la más extensa que he tenido hasta el momento», comentó.

Las lesiones hicieron que Emanuel perdiera la posibilidad cierta de probar suerte en el profesionalismo. «Formaba parte de una camada divina, la del ’96, con la cual salimos Campeones del Interior, y había posibilidades para varios jugadores de probarse en el fútbol capitalino, pero en mi caso todo se truncó por las lesiones». Fue una etapa bisagra en su vida porque, lesionado, se enfocó en el estudio y, en primera instancia, culminó Secundaria para luego ingresar a la Facultad de Veterinaria. «Si me hubiera dedicado de lleno al fútbol, tal vez no hubiera terminado el liceo y mucho menos hubiera comenzado la facultad. Me enfoqué en el estudio y es mi sustento diario, porque logré recibirme como médico veterinario y trabajo en Durazno para el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). Por supuesto, nunca hubiera querido lesionarme, pero eso me dio un gran impulso para continuar estudiando».

BOHEMIO

En 2024, debido a su actividad profesional, Emanuel se radicó en la ciudad de Durazno. Ese año y en 20025 viajaba los viernes a su Solís de Mataojo natal para entrenar los viernes y jugar los domingos con el club Solís en la Liga Regional Soca de Canelones. Era realmente sacrificado, con muchas horas en las rutas nacionales y, además, porque estaba involucrado con el trabajo directriz de la institución, lo que hacía que «de repente atendiera la cantina, cobrara entradas y que poco rato después estuviera dentro de la cancha defendiendo al club».

En 2026 se renovaron las autoridades de la institución y «ahí me liberé un poquito y surgió la posibilidad de jugar en Wanderers de Durazno. Me vieron jugar en el Campeonato de los Barrios, del cual en Durazno participan unos 40 cuadros, con futbolistas que prefieren jugar esta competencia y no el Campeonato del Sur con la selección, por lo que el nivel del torneo es excelente. Uno de mis compañeros era jugador de Wanderers y le comentó al presidente de la institución que ese año yo jugaría en Durazno. Se comunicaron conmigo, mi compañero dio una buena referencia sobre mi y eso ayudó mucho para que fuera contratado». Fue en febrero de este año y con el objetivo de disputar la Copa Nacional de Clubes de OFI.

Se siente muy cómodo como jugador del Bohemio duraznense. Elogió las instalaciones del club, así como también la manera en que la institución es gestionada. «En febrero hicimos una pretemporada muy exigente, con trabajos intensos en playa El Sauzal, lo que nos dio muy buena base física para afrontar la competencia». Emanuel es dirigido por el profesor Mauricio Rivas, un destacado profesional duraznense, reconocido a nivel nacional.

LA ADAPTACIÓN

Junto a Victoria, su pareja, también médica veterinaria y funcionaria del MGAP, Emuanuel se adaptó rápidamente a la dinámica duraznense. «Si en su momento no me hubiera lesionado, tal vez no comenzaba la facultad y por ende no la hubiera conocido».

«Todo ha sido para bien. Nos vinimos para acá y Durazno nos fascinó. Es como una mezcla entre ciudad, pero en el interior, donde aún se respira tranquilidad, todo está al alcance de la mano y, por sobre todo, la gente es muy buena».

Viven en Santa Bernardina, al otro lado del río Yí. En estos dos años de estar allí radicados, conocieron la crudeza de las inundaciones. «Cuando recién nos mudamos, en abril de 2024, hubo una gran creciente. Casi alquilamos una casa sin saber que el agua llegaría hasta ahí. Sin saberlo, cambiamos de planes, pero seguramente se habría inundado, porque la avenida Churchill se inundó y el Puente Viejo no daba paso. A poco de mudarnos vimos el poder del río Yí», señaló.

EN SEMIFINALES

El pasado fin de semana, de visitante, Wanderers de Durazno derrotó a Gladiador de Salto y así, por segundo año consecutivo, disputará las semifinales de la Divisional A de la Copa Nacional de Clubes de OFI, en la cual enfrentará a Sportivo Barracas de Dolores.

«El año pasado quedó una espinita en el club, por lo que la aspiración es superar la temporada anterior hasta disputar la final del interior», contó. Wanderers definirá la fase semifinal como local en el estadio «Silvestre Octavio Landoni» de Durazno.

«Estamos muy contentos de estar en Durazno y en un club grande de aquí, uno de los más grandes del interior. Que una institución de esas características te abra las puertas como lo hizo conmigo es motivo de orgullo para mi», subrayó.

Periódicamente, Emanuel Longueira Correa retorna a Solís de Mataojo o recibe a sus familiares en la capital del Yí. «Cada vez que no jugamos, o cuando lo hacemos los domingos, viajo a Solís los viernes y vuelvo para cada partido. En las últimas semanas, nos tocó jugar afuera, en Salto, y me quedé en Durazno y otro tanto pasará este fin de semana porque jugaremos en Soriano. Si no viajo, mi familia está prendida a la televisión, dándome su aliento en cada transmisión. Es una forma de estar conectados», declaró para finalizar Emanuel Longueira Correa en diálogo con Primera Página Dominical.