Ayer y hoy, hasta las 13 horas, exponen en AJUPEL (Washington Beltrán casi Florencio Sánchez), los trabajos que realiza el colectivo Arañitas Unidas Tejedoras Solidarias.

Primera Página conversó con las administradoras del grupo: Silvia Lorenzo, Celina Velasco, Susana Larrosa y Nancy Barki, en un colectivo de “unas 26 integrantes, todas mujeres. Si se quiere sumar algún caballero, bienvenido es. Cada una teje en su casa, nos reunimos de vez en cuando, tenemos un grupo de WhatsApp por donde nos comunicamos y vemos lo que tenemos y decidimos si hacemos la exposición. Después de la exposición empaquetamos para llevar a todos los CAIFs y para enviar a Montevideo. Este año estamos trabajando con ONAJPU (Organización Nacional Jubilados y Pensionistas del Uruguay), y con la Fundación Honrar la Vida, ambas de Montevideo, ellos nos donan lana y le mandamos la mitad de lo que confeccionamos, y ellos lo reparten en CAIFs, en Pereira Rossell y en hospitales. La otra mitad se reparte acá en Minas”.

 

PRENDAS

Las Arañitas realizan muchas prendas para niños, mantas de varios tipos, no realizan prendas grandes “porque llevan mucho tiempo y mucha lana”. Además de la colaboración de esas instituciones, Arañitas hace una rifa anual, con lo recaudado compran lana, “pero también recibimos muchas donaciones de lana, personas anónimas que vienen y dejan acá en AJUPEL, a veces donan prendas también para desarmar. Todo es bienvenido”.

HACE SEIS AÑOS

Arañitas Unidas empezaron a tejer como colectivo hace seis años, “en plena pandemia, encerradas, empezamos a conversar, porque éramos un grupo que íbamos a las clases de aprendizaje de la tablet, por el Plan Ibirapitá. Con la pandemia, con el aislamiento y todo eso, nos quedamos ahí sin hacer nada. Empezamos a ver qué podíamos hacer y surgió la idea del tejido, empezamos primero tres o cuatro y después se agrandó con el boca a boca y el mensaje a mensaje. Poníamos lana de nuestro bolsillo. Las primeras donaciones fueron de Ibirapitá. Felipe Aiub nos donó muchísima lana, Mercería Isabelina también, después empezamos con las rifas, y el tiempo nos fue llevando”.

SOLIDARIDAD

El único fin de Arañitas es la solidaridad, no tiene ningún fin económico, “se teje para donar, todo nuestro trabajo es para donar a quienes lo necesitan”.

TERAPIA

Al señalarles que tejer es una forma de terapia, responden totalmente convencidas, “tejer es terapéutico. En mi caso yo lo empecé en forma terapéutica. Yo no sabía tejer. A los 60 años agarré una aguja de crochet por primera vez, y con los tutoriales de internet, aprendí. Muchas personas no estaríamos acá si no existieran los tutoriales de internet. No existiría este grupo. Hay personas con mucha experiencia y tejen bellísimamente. Tenemos a Hilda Fernández de 96 años. ¡Cómo teje! Parece que su tejido no fue tocado. Una prolijidad y una experiencia enormes. Además no solo el tejido en sí, sino también la enorme creatividad que tienen –esas son cosas innatas- porque en los tutoriales aprendes la técnica, pero la creatividad viene con la persona, son artistas”.

MUCHÍSIMA UTILIDAD

Dijeron sentirse desplazadas cuando el Plan Ibirapitá dejó de ofrecer los cursos de tablet y celular, “sería muy bueno que volvieran porque para personas mayores como nosotros era de muchísimas utilidad, había gente que se comunicaba con familiares en el exterior, aprendieron a hacerlo con nosotros los que éramos referentes, o los voluntarios y de repente, bueno, primero la pandemia, después se fue sacando de a poquito, de a poquito y desapareció. Ahora ya no hay más tablets, hay celulares. Ya no es lo mismo”.

Hoy jueves,de 10 a 13 horas, en AJUPEL, se pueden ver los excelentes y creativos trabajos de las Arañitas Unidas.