Periodista con más de 30 años de experiencia en el ámbito nacional e internacional, Alejandra Casablanca, directora de la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, participó del acto de instalación de la primera placa de señalización de memoria en Minas.

En diálogo con Primera Página, comentó que hace dos semanas estuvo presente en nuestra ciudad “porque con la Secretaría decidimos descentralizar la política de memoria”, debido a que “la gente tiene mucho para contar” y porque el terrorismo de Estado “atravesó a toda la sociedad”. Agregó que hay personas que “recién ahora se animan a contar su propia historia, la de sus familiares”, situación que incluso es “más profunda en el interior del país”, donde “he escuchado testimonios de gente que no se animaba a hablar porque en el almacén se cruzaban con su torturador, porque no estaba pronta para hacerlo”.

Para Alejandra Casablanca, “construir una política de Estado de memoria es un debe”, y desde la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente “es en lo que estamos trabajando”.

DEMOCRACIA Y LIBERTAD

Destacó que el acto realizado el pasado viernes en Minas fue “muy emotivo”, teniendo en cuenta que el departamento de Lavalleja, hasta el momento, era uno de los tres que en el país no contaba con una señalización de memoria. “Es muy importante que hablen los hijos y los nietos”, y que, de alguna manera, “más allá de esas más de 80 Marchas del Silencio que hubo en todo el país, tratemos de que las frases que se han encarnado en parte de la ciudadanía no sean solo frases”, es decir, para que “cuando digamos memoria, verdad y justicia, trabajemos desde el lugar que nos toque por memoria, verdad y justicia” y para que cuando se hable de nunca más terrorismo de Estado, “entendamos que la memoria no es una cosa del pasado, como algunos pretenden hacernos creer, sino que se construye en el presente para que haya un futuro sin terrorismo de Estado, para que las próximas generaciones gocen de una democracia y de una libertad plena”.

“No se construye hacia atrás”, declaró la entrevistada, sino que “con los testimonios, con las realidades de lo sucedido en la barbarie del terrorismo de Estado, pero se construye en el presente”.

TEORÍA QUE ATRASA

A pesar de avances producidos, desde algunos sectores sigue insistiéndose acerca de la denominada teoría de los dos demonios, la cual, a criterio de Alejandra Casablanca “ha vuelto recargada”, ya que “el negacionismo está recorriendo muchos países, no solo Uruguay. Hemos escuchado de parte de legisladores que no son más de 30 los detenidos desaparecidos, una senadora habló de cuatro... La documentación, la investigación, desde la Comisión para la Paz en adelante, y la justicia nos han mostrado que no existe teoría de los dos demonios. Estoy anonadada con que vuelva a surgir. Siempre pensé que podíamos debatir de otra manera con gente que piensa lo contrario. Pero discutir hoy la teoría de los dos demonios es retroceder 40 años de democracia”, enfatizó.

Dicha teoría “es inexistente”. “También hablan de verdad completa y del curro de los detenidos desaparecidos”, cuestionó con severidad, lamentando que Uruguay sea “el único país donde no se ha quebrado la omertá de silencio de los militares y de los policías que participaron del terrorismo de Estado”, lo cual sí ha ocurrido en Chile y en Argentina. “Es extraño que alguien reivindique el negacionismo”, cuestionó.

“MERECEMOS LA VERDAD”

Casablanca expuso su respeto a la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos y a Crysol. “Mi trabajo, mientras esté en la Secretaría, estará enfocado en apoyar toda posibilidad que tengamos de encontrar más verdad para que aquellos que están a cargo del proceso de búsqueda en nuestra institución logren más resultados”, anunció.

Refirió a expresiones vertidas por el Fiscal Especializado en Delitos de Lesa Humanidad, el doctor Ricardo Perciballe, en cuanto a que “hay gente que, por temor, sobre todo en el interior del país, donde todo el mundo se conoce, aún no se ha expresado ni ha aportado datos que pueden servir a las investigaciones. Les pedimos encarecidamente que los brinden, sin miedo, a quien les genere mayor confianza, que vayan a la institución, a una iglesia, a la Secretaría, pero que los den, porque por pequeño que parezca puede sumar a las investigaciones, ya que no tenemos la información que deberíamos tener por parte de militares y de policías que estuvieron allí”.

A 41 años de recuperada la democracia, “deben tener la certeza de que ni eso será público, ni van a ser marcados, ni van a ser juzgados, ni se los va a considerar en una causa, porque es un testimonio de lo visto”.

Respecto a la participación de civiles en crímenes de lesa humanidad, Casablanca citó una completa investigación realizada en su momento por el Sindicato Médico del Uruguay. “La construcción de una sociedad más sana es a través de la verdad. Tenerla y que sea pública para cualquier ciudadano uruguayo, no solo para aquellos que sufrieron directamente el terrorismo” porque “como sociedad merecemos acceder a ella”, afirmó.

“En eso estamos trabajando”, continuó. “Es un verdadero gusto estar en Minas y haber escuchado algunos testimonios hace unos días, los cuales, con mucho temor, con mucha timidez, se acercaron y nos dijeron ‘es la primera vez que hablo’. Tenemos mucho trabajo por delante, no solo en Minas, sino recorriendo todo el país. La política de memoria no se hace desde la oficina en Montevideo, como si fuera el ombligo del mundo, sino con los grupos y con la ciudadanía, en cada lugar, en cada territorio del Uruguay donde es necesario contar cómo se vivió el terrorismo de Estado”, expresó para finalizar Alejandra Casablanca, directora de la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente.