Abrazos, reencuentros, silencios compartidos, lágrimas y emoción a flor de piel fueron protagonistas de la jornada vivida ayer en Minas en avenida Artigas y Manuel Benavente. Allí, frente a la sede del Batallón de Infantería Nº11 Brigadier General Juan Antonio Lavalleja se instaló la primera placa de señalización de memoria en el departamento de Lavalleja.
Al acto, que contó con un muy importante marco de asistentes, convocaron la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria (Ley 19.641) y la Comisión Sitios de Memoria Lavalleja, y del mismo participaron autoridades nacionales y departamentales, entre ellas, visiblemente emocionada, la ingeniera Carolina Cosse, vicepresidenta de la República.
El comienzo se registró con la entonación del Himno Nacional, para luego dar paso a la lectura de mensajes personales e institucionales, entre ellos el del intendente departamental de Lavalleja, doctor Daniel Ximénez, imposibilitado de participar de la actividad al haber concurrido a una reunión del Congreso de Intendentes.

REFLEXIÓN Y CONCIENCIA
La apertura estuvo a cargo de Martín Prats, presidente de la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria (CNHSM), quien repasó el proceso recorrido por los integrantes de la Comisión Sitios de Memoria Lavalleja al presentar la solicitud de señalizar como espacio de memoria al Batallón de Infantería Nº 11 de Minas “por haber sido un centro de secuestro, detención y tortura”. Declaró que “sabemos del trabajo que han desarrollado para la concreción de esta señalización que permite hoy resignificar este lugar, que fue continente del terrorismo de Estado, en un lugar de memoria, información histórica y espacio de reflexión y conciencia”.
Martín Prats especificó que la declaración y creación de sitios de memoria histórica y señalizaciones “consagra el recordatorio y reconocimiento de aquellos lugares donde las personas víctimas de terrorismo o accionar ilegítimo del Estado sufrieron violaciones a sus Derechos Humanos por motivos políticos, ideológicos o gremiales”, para que “puedan ser utilizados como espacios abiertos al público para la recuperación, construcción y transmisión de memorias, así como forma de homenaje y de reparación a las víctimas y a las comunidades, constituyéndose así en un instrumento de justicia, verdad, memoria y reparación y en un componente esencial de la construcción democrática”.
VALORAR Y PROTEGER LA DEMOCRACIA
En mérito a los hechos relatados y a la información aportada, la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria aprobó la señalización del Batallón de Infantería Nº 11 para incorporarla al catálogo de sitios de memoria y, de esa forma, “tener presente que el pasado triste y doloroso de este sitio nos permite seguir luchando por los Derechos Humanos, para valorar y proteger la democracia, velar por la convivencia pacífica, la integración de las diversidades, la protección de los grupos sociales vulnerables, promover el sano debate de ideas y respetar a todas las personas” y también para “repudiar con fuerza todas las ideas y actos de discriminación y de odio inhumanos y aberrantes”.
En ese sentido, Martín Prats, presidente de la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria (CNHSM), expresó en Minas que “sostener la memoria no es solo recordar. Es una práctica política que exige al Estado y a la sociedad no naturalizar la injusticia, porque una paz sin memoria no es paz, es otra forma de violencia. ¡Nunca más terrorismo de Estado!”, finalizó.
ASIGNATURA PENDIENTE
A continuación, Araí Piriz y Raúl Vernengo, integrantes de Comisión de Memoria de Lavalleja, transmitieron el mensaje de dicha organización. “Hoy -por ayer- es un día muy emotivo, un hito en la historia de nuestra sociedad”, comenzaron, para luego realizar un repaso del trayecto recorrido, desde finales de 2024, “cuando surgió la necesidad de unos veteranos, que aún están vivos y que estuvieron presos en este cuartel, de señalizar un sitio de torturas en Lavalleja”, haciendo notar que nuestro departamento era uno de los tres que en el país aún no tenían intervención de Sitios de Memoria.
A esa iniciativa “se sumaron los hijos de los presos políticos, el colectivo Todos Somos Familiares de Lavalleja y la Intersindical”. A su vez, los expresos políticos del batallón “testificaron para que se corroborara la documentación en el Instituto Nacional de Derechos Humanos”, además de recorrer ámbitos legales de la ley 19.641 que los ampara, con la participación de la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria. En junio del 2025 “logramos que se aprobara la señalización del Batallón de Infantería Nº 11”.
Se eligió señalizar en la vereda del cuartel por su significado: “Veredas en las cuales los familiares y amistades de presos y presas venían en busca de alguna noticia” o “a traer ropa limpia cuando lo comenzaban a permitir”.
RECORRIDO
El colectivo se vinculó con sectores democráticos, sociales y políticos que lucharon por el retorno a la democracia, la cual “ya estaba vulnerada en 1968 con las Medidas Prontas de Seguridad, con el gobierno de Pacheco Areco”, ya que en ese período nuestra sociedad “comenzó a vivir la persecución de bancarios, trabajadores estatales y población en general”, habiéndose prohibido las asambleas gremiales y donde “las detenciones no necesitaban de una orden judicial”. Recordaron que la militarización comenzó en 1968, “un proceso que desembocó en la dictadura militar que azotó al Cono Sur, a Uruguay y a nuestro querido pueblo de Lavalleja”.
Refirieron a detenidos por formar parte de la Asociación de Estudiantes de Secundaria y de docentes “que cada tanto no iban al liceo porque estaban presos o arbitrariamente suspendidos por un tiempo”, algunos detenidos y otros destituidos de sus cargos, donde “la mayoría tuvo que irse a otra parte del país para conseguir otros trabajos”, lo que determinó que “la educación fuera desmantelada para dar lugar a personas en la cuales los represores tuvieron más confianza”.
“MEMORIA PORFIADA”
“También nos acompañan aquellos que fueron gurises y eran guiados por sacerdotes democráticos, que también estuvieron presos, cuya peligrosidad era darles herramientas de trabajo, estudio y compromiso con la solidaridad”, continuaron en su exposición, incorporando también a familiares de militares “que estuvieron presos en este cuartel, algunos de ellos oriundos de Lavalleja”.
Aseveraron que “la memoria es porfiada cuando hablamos del sufrimiento de estos vecinos” y que eligieron señalizar el batallón para dar el primer paso de Sitios de Memoria en Lavalleja y “para comenzar a nutrir la memoria de quienes no habían nacido y para quienes tienen una historia sesgada de los hechos ocurridos en este cuartel”, porque “la ignorancia de la violación de los Derechos Humanos del pasado reciente se instala desde el silencio de quienes por temor, por falta de información o por apoyo en esos años oscuros siguen repitiendo una historia falseada”. Reconocieron que “no somos dueños de la historia” sino “parte de esa historia con nuestros cuerpos y emociones”.
REPARACIÓN COMUNITARIA
Desde la Comisión de Memoria de Lavalleja se afirma que tanto el “pachecato” como la dictadura cívico-militar “llenaron este cuartel de presos y presas”, admitiendo que “nunca vamos a saber cuántos fueron porque cuando comenzamos el proceso de señalización empezaron a surgir nombres de presos y presas que trasladaban desde diferentes cuarteles para ser torturados acá”, lo que hace que al día de hoy, la lista esté conformada por 152 personas. “Al número exacto nunca lo vamos a saber, pero esto marca la triste relevancia en cuanto a la tortura que existía en este cuartel”, significaron.
Emparentaron el hito histórico de la instalación de la placa de señalización de memoria con “un hito de reparación para toda la comunidad de Lavalleja”, porque “no puede haber diferentes lecturas frente a la denigración humana”, confiando en que “toda la comunidad de Lavalleja que hoy nos acompaña lo seguirá haciendo”, sumándose a ello la comunidad “que comienza a sensibilizarse y a educarse en aquella realidad”, porque una comunidad democrática “no puede o no debe negar esta parte de la historia”.
SIN ESTIGMATIZACIONES
“Fuimos claros desde el principio”, enfatizaron, tanto con los actores sociales como los políticos en cuanto a que “lo que estamos señalizando no es a los militares que hoy trabajan en este cuartel, sino al edificio que albergó los horrores que cometieron parte de los militares de aquella época”, razón por la cual “no buscamos estigmatizar a los actuales soldados porque sabemos lo que es la estigmatización”, ni tampoco a aquellos que “permitían a los presos y presas sacar una cartita escrita en una hoja para armar cigarros y de esa forma comunicar a su familia que estaban vivos. Es inexplicable la alegría, el amor y la esperanza de esas pequeñas cartitas que permitían acercarse a los presos, saberlos vivos y alimentar la esperanza de su pronta liberación”, compartieron.
Colocar una placa “es un acto de educación a la población en general”, además de un acto de “reivindicación de la memoria del pasado reciente, donde dejamos en claro que nadie tiene el derecho de torturar” y, sobre todo, “una forma de afianzar nuestra democracia. Es un acto de sensibilización y de concientización de hechos donde el negacionismo no tiene lugar”, expresaron, para luego finalizar: “Esta placa es un símbolo que grita: ¡Nunca más terrorismo de Estado!”. La emoción reinante hizo que un fuerte y prolongado abrazo entre Araí Piriz y Raúl Vernengo pusiera el punto final a esta emotiva intervención.
PURA POESÍA
A continuación fueron convocados al escenario Marcia Collazzo Ibáñez, Rodrigo Collazzo Ibáñez (hijos de un ex-preso político) y Pablo Leiva (ex-preso político e integrante de la Comisión Departamental de Sitios de Memoria). En uno de los puntos de mayor emotividad de la jornada, dieron lectura al poema “Documento para mi hija que emigra”, del profesor y escritor Gabriel “Pájaro” Di Leone, preso político en el Batallón Nº11, ya fallecido.
Finalizada la lectura, se procedió a descubrir la primera placa de señalización de memoria en Lavalleja, la cual reza: “Este edificio del Batallón de Infantería Nº11 fue centro de tortura entre 1968 y 1984. Nunca más terrorismo de Estado. Ley Nº 19.641. Comisión Sitios de Memoria de Lavalleja”.