Desde hace ya bastante tiempo la Intendencia de Lavalleja (IDL) instaló en varias calles de Minas -y notoriamente alrededor de la Plaza Libertad- dispositivos que obligan a los vehículos a disminuir la velocidad. Son bastante más agresivos hacia los vehículos que las clásicas lombadas que solemos ver en calles, caminos y rutas de todo el país, que buscan lo mismo, que los vehículos reduzcan su velocidad, en general para evitar siniestros y proteger a peatones.

Estos que se han instalado en Minas suelen ser llamados “tachuelas” porque se trata de conos truncados que se fijan a la calle con bulones o grandes tornillos, tal como muestra la foto que acompaña esta nota. Estos artefactos fueron colocados luego de años de protestas de vecinos, sobre todo en la Plaza Libertad, por los problemas que causaban las motos que circulaban a toda velocidad por allí, generando molestias y riesgos para vecinos y peatones. Los dispositivos resultaron ser un completo éxito en este sentido: prácticamente ningún vehículo -auto, moto, bicicleta- puede atravesarlos a no ser que reduzca fuertemente su velocidad. ¡Tarea cumplida!

¿Tarea cumplida? Quizá no tanto.

Estas mismas “tachuelas” constituyen un obstáculo insalvable para otros vehículos, por ejemplo los que utilizan personas con discapacidad o con severos problemas para trasladarse, que deben andar por la calle. O incluso para sillas de ruedas que a veces no tienen más remedio que circular por la calle, para cruzarla o cuando las veredas son intransitables para las sillas de ruedas, un problema histórico en nuestro departamento, donde es usual encontrarse no sólo con veredas en pésimo estado sino además con otras en las que, contraviniendo seguramente normas municipales, uno puede encontrarse con escalones -por la diferencia de altura de veredas de viviendas contiguas- que hacen prácticamente imposible circular con una silla de ruedas.

Una suscriptora de Primera Página que utiliza un vehículo especializado para circular por Minas tiene ahora partes de la ciudad que le están vedadas, ya que se la hace imposible atravesar esas barreras de “tachuelas”. Se ve obligada muchas veces a dar largos rodeos para llegar a algún lugar, y a algunos simplemente no puede hacerlo, a no ser que circule contramano.

Está bien que el gobierno departamental se preocupe porque las motos y autos no circulen a velocidad excesiva en las calles, y que instrumente soluciones para ello.

Sería aún mejor que el gobierno contemple además el derecho a circular libremente a las personas que quizá más lo necesitan. Además de estas “tachuelas” existe otro tipo de dispositivos con el mismo destino, que no constituyen un obstáculo insalvable para estos vehículos especializados para el transporte de personas.

Sería bueno considerarlo.