¿Por qué la gente es feliz?
Es pregunta puede responderse de mil maneras diferentes. Desde respuestas “paulocoelhescas”, al estilo del escritor brasileño Paulo Coelho, “gurú” del bienestar personal seguido por millones, hasta recetas (más) baratas que pululan en redes sociales.
Pero lo cierto es que la felicidad de las personas y los países puede medirse, y se mide.
La prestigiosa empresa de opinión pública Gallup publica regularmente su Informe Mundial de la Felicidad, y acaba de dar a conocer su estudio correspondiente a 2026, encabezado, al igual que en ocho ediciones anteriores, por Finlandia.
Los siete países más felices del mundo son Finlandia, Islandia, Dinamarca, Costa Rica, Suecia, Noruega y Países Bajos, entre 140 naciones.
En ellos, Gallup mide cómo las personas valoran sus vidas, el Producto Interno Bruto (PIB), el apoyo social a las personas, la esperanza de vida, la libertad percibida, la generosidad y la corrupción.
En Finlandia las personas destacan la seguridad social y el acceso gratuito a buenos sistemas de salud y educación, lo que genera una sensación de seguridad y bienestar. En buena parte eso es posible gracias a que los impuestos son relativamente altos y progresivos: los más ricos pagan porcentualmente mucho más que los más pobres. Los sistemas públicos de salud y educación son de muy alto nivel. Sólo 5% del sector de la salud es privado, y sólo 2%-3% de la educación, por la existencia de centros educativos especializados, por ejemplo porque utilizan métodos pedagógicos alternativos como Waldorf o Montessori. Los entornos laborales finlandeses suelen ser más colaborativos que en otras partes, con menos jerarquías y menor “cultura corporativa”, que es norma en países como Estados Unidos (EE.UU.), por ejemplo.
Muchos dan cuenta además de la ventaja de la cercanía a la naturaleza, ya que la mayoría de la población accede a un bosque, al mar o a un parque en pocos minutos, luego de salir de su casa. Y el fácil acceso al bienestar del sauna es importante: en el país, para 5,5 millones de habitantes, existen tres millones de saunas.
Islandia tiene sólo 400 mil habitantes. Allí la gente siente que puede contar con alguien en momentos difíciles, y el hecho de que el país esté entre los primeros del mundo en PBI per cápita, esperanza de vida saludable y generosidad también aportan a la felicidad. Para los islandeses, un país aislado y apartado, la supervivencia siempre ha estado atada al esfuerzo colectivo y la colaboración, por lo que ayudarse mutuamente es algo natural para ellos. Poseen una gran capacidad de adaptación porque la naturaleza es dura y los inviernos largos y oscuros. Disfrutan mucho del aire libre, independientemente del clima. La gastronomía, dominada por platos con pescado fresco, es importante para ellos. Una de las frases tradicionales islandesas es “Þetta reddast", que podría traducirse como “no importa la situación, todo saldrá bien”.
En Dinamarca, el siguiente país en el ranking, la gente valora el nivel de apoyo social a las personas y los bajos niveles de corrupción. Además, están séptimos en PIB per cápita. Allí la gente suele confiar en la sociedad, unos en los otros y es usual que crean que todos trabajan juntos por el bien común. Valoran mucho el cuidado del medio ambiente y la cantidad de tiempo libre que pueden utilizar para hacer deportes y paseos. La semana laboral en Dinamarca es de sólo 37 horas semanales, una de las más cortas del mundo. Los niños de todas las clases sociales tienen como mínimo diez años de educación pública gratuita de alta calidad.
¿Y nosotros? Uruguay figura en el lugar 31º en el ranking mundial de la felicidad, lo que es un orgullo, ya que somos, al menos por esta estadística, el país más feliz de América del Sur.
¿Y cómo ser más felices?
Si nos guiamos por los países más felices del mundo, el camino va, indudablemente, por el desarrollo económico armónico y también por un camino que incluye el fortalecimiento de la seguridad social y del sistema de apoyo social a las familias, por sistemas educativos y sanitarios públicos de alto nivel, por la empatía y la cooperación entre las personas, el cuidado del ambiente y el tiempo libre con acceso a la naturaleza.
No será una receta, que casi nunca funcionan a no ser en la cocina, pero parece que el camino va por allí.