Recientemente, el Aero Club de Minas conmemoró sus 86 años de vida institucional. Presidido por José Luis Correa, encara una etapa de importantes transformaciones, con la seguridad en el centro de la gestión, de puertas abiertas a la comunidad y en contacto estrecho con diferentes organizaciones del medio. Junto a la Intendencia Departamental de Lavalleja, la entidad procura mejorar sus instalaciones para, de esa manera, poder brindar mayores prestaciones.
El Aero Club de Minas, fundado el 12 de octubre de 1940, ubicado a 2 km al norte de nuestra ciudad, ofrece escuela de vuelo, vuelos panorámicos y de bautismo, paracaidismo y aeromodelismo en el Aeródromo. Desde hace varios años, encabeza su comisión directiva por José Luis Correa. Con él dialogamos.
PARACAIDISTA Y PILOTO
El entrevistado es montevideano y desde hace un cuarto de siglo vive en Minas. Fue de su padre de quien heredó la pasión por ser piloto y paracaidista. «Al paracaidismo comencé a practicarlo en 1981, por lo que ya soy un veterano en estas lides. De mi época, quedamos cuatro paracaidistas. El resto de la muchachada es de acá. Empecé el curso de paracaidismo en Montevideo -luego también se realizaba en Fray Bentos y en Paysandú-. Con los años me radiqué en Minas y comencé a impartir aquí el curso de paracaidismo, como instructor».
Ya instalado en Minas, en 2005 o 2006 Correa hizo el curso de piloto, complementando de esa manera su experiencia como paracaidista. Tiene muy presente las circunstancias de su primer salto. «Fue con un paracaídas que ya no se usa, redondo, que se podía maniobrar a través de comandos, pero que era muy limitado con respecto al viento. Descender en una zona específica era complicado. A veces se lograba hacerlo, pero en otras ocasiones terminabas bastante lejos, realmente. Era un paracaídas más rústico, que ahora solamente utiliza el ejército, pero que en aquella época también empleábamos los civiles».
Nunca sufrió accidentes severos en la práctica del paracaidismo, más allá de una fractura que siente que solo forma parte de su frondoso anecdotario.
AERO CLUB DE MINAS
Desde hace varios años, José Luis Correa está al frente de un grupo de personas que comanda los destinos del Aero Club de Minas. En diálogo con Primera Página Dominical, desde su experiencia en la gestión, comentó que la institución «no es ajena a la problemática que viven clubes similares al nuestro. La mayoría de los aeroclubes son del interior (en Montevideo hay solo uno) y para todos es un desafío, es complicado», reconoció, ya que es imprescindible «contar con un equipo de gente que te ayude y que te respalde, porque solo no puedes hacer nada, porque todo es muy caro, la parte aeronáutica es muy cara y se ha hecho más cara aún a medida que han pasado los años. Y si uno no cuenta con un equipo de personas que trabaje a la par, todo se hace mucho más complejo».
Una de las tareas indispensables es el mantenimiento del avión, «lo más caro de afrontar», ya que todos los años la aeronave es enviada a Carrasco para que le realicen una inspección completa, de acuerdo a lo establecido por la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (DINACIA).
Al asumir como presidente de la institución, José Luis Correa se propuso como objetivo prioritario «mejorar algunas cuestiones que a mi criterio estaban desajustadas. Una de ellas tenía que ver con el cuidado en el pilotaje de los aviones». Es decir, «no solamente que el avión estuviera en condiciones, sino que los pilotos también lo estuvieran. A nuestro avión lo pilotean cinco personas que están en condiciones, conocen el lugar y las pistas y eso es muy importante, más allá de que si viene un piloto nuevo no hay ningún problema. Se le brinda un curso, una preparación, un posgrado, porque a veces consideramos que no vienen con el suficiente conocimiento como para operar en nuestra institución, sino en otros aeroclubes».
El paisaje que caracteriza nuestra zona tiene a las serranías como protagonistas. La ciudad de Minas está rodeada de cerros. Desde nuestro desconocimiento consultamos al entrevistado si pilotear un avión en este lugar, teniendo en cuenta las corrientes de aire, resulta ser más complejo, Correa respondió que «sí lo es», en relación a otras topografías y condiciones, «aunque no es imposible, ni demasiado complicado hacerlo. Ocurre que cuando se forman los pilotos no lo hacen con el debido conocimiento de las pistas de los aeroclubes del interior y algunas de ellas son irregulares, lo cual dificulta la realización de determinadas maniobras».
«No es solamente estar entrenado, sino conocer el lugar en profundidad», continuó, por lo que «lo importante siempre es contar con pilotos que tengan ese conocimiento. Es a lo que apuntamos en cuanto a la parte operacional del aeroclub, porque hay pilotos nuestros que también son lanzadores de paracaidistas, lo cual requiere de una ampliación en su curso que es lo que les permite también realizar esa tarea».
El énfasis en la gestión ha sido puesto en la seguridad; se han extremado los cuidados y en las últimas décadas no se registraron accidentes de ningún tipo.
DE PUERTAS ABIERTAS
El Aero Club de Minas es escenario de muchas actividades que involucran a otras instituciones y que persiguen fines solidarios y benéficos. «Tenemos una relación fluida con agrupaciones nativistas y hemos realizado actividades con la gente que realiza jineteadas. Siento que, de alguna manera, hay puntos de contacto entre nuestra tarea como paracaidistas y la que realizan los jinetes, porque ambas tienen sus riesgos, más allá de que sean diferentes, por supuesto. A veces nos sentimos identificados con ellos. En general apuntamos a tener un buen relacionamiento con todas las organizaciones de Minas, por lo que las puertas del Aero Club están abiertas a toda la comunidad», confirmó su presidente.
Ese relacionamiento con la sociedad se cumple también a partir de charlas que integrantes del Aero Club de Minas dictan en escuelas de la ciudad. La idea es expandir las posibilidades que brinda la institución, porque el Aero Club de Minas «le brinda a la ciudad una llegada aérea de gente que quiere venir a Minas por aire. En la actualidad estamos viendo junto a gente de la Intendencia la posibilidad de ampliar el hangar y que la pista pueda ser más extensa para, de esa forma, poder recibir a aviones de mayor porte, con todo lo que significa».
SENSACIONES
Arribando al final de la charla, solicitamos a José Luis Correa que definiera en palabras qué siente cada vez que remonta vuelo. «Ante todo, uno se siente libre, un poquito separado de la tierra. Mi viejo, que también era piloto, decía que estábamos más lejos de la maldad de los hombres y más cerca de la bondad de Dios... Lo cierto es que hay algo de espiritualidad en todo esto, según como cada uno lo viva, por supuesto», respondió.
Nos contó también que cada vez que vuela en solitario, «siento esa espiritualidad. Es algo muy particular, muy personal. Hay gente que también la siente. También me sucede con el paracaidismo, sobre todo cuando uno abre el paracaídas, cuando queda flotando en el aire. Y en el pilotaje, sobre todo cuando estoy piloteando solo, cuando salgo a volar solo, para entrenarme, solo con la máquina, el cielo y el espacio. Hay una sensación de libertad y de espiritualidad muy grandes que se sienten en esos momentos. Por supuesto que eso no va separado de la parte comercial o de la profesional, porque los pilotos de aerolíneas pueden llegar a sentir lo mismo, o los que realizan fumigaciones o cualquier otro tipo de actividades aéreas. La adrenalina que se siente es fabulosa y muy recomendable, por cierto», finalizó el presidente del Aero Club de Minas, José Luis Correa.