Así se titula el libro que el viernes 30 de octubre presentará el docente y doctor en Ciencias de la Educación minuano Pablo Díaz en Casa Lorca. Plantea una señal de alarma a partir de esta pregunta y de muchas otras a las cuales intenta encontrarles respuestas: ¿Qué sucede cuando los gurises dejan de encontrarle sentido a la escuela? ¿Qué pasa cuando el aula se vuelve un trámite para alcanzar un título, mientras afuera el mundo corre a la velocidad de una pantalla?

Es el primer libro de Pablo Díaz y fue publicado por Gráfica Mosca. En Minas, ya se encuentra a la venta en Librería Acuarela, en ROMACA Libros y en Trini. A nivel nacional será distribuido por Gussi Libros.

TRAYECTORIA

Pablo Díaz es minuano. Maestro desde el año 2015, egresado del Instituto de Formación en Educación (IFE) de Minas, es acompañante terapéutico especializado en dificultades de aprendizaje, además de haber obtenido el título de doctor en Ciencias de la Educación en la Universidad Andragógica de Estados Unidos, lo cual «significó un gran desafío para mí, pero después de dos largos años llegó el título». También ha realizado posgrados en la Universidad Católica del Uruguay, una maestría en Neuropsicología del Aprendizaje y otra en Educación y Pedagogía en la Universidad San Jorge, de Zaragoza, España.

EL LIBRO

Luego de los posgrados, el docente comenzó a transitar «un largo camino, siempre trabajando en territorio desde diferentes lugares, primero desde lo educativo, en la escuela, y en la actualidad desde el IFE de Minas. Trabajé también en Maldonado, Montevideo y Pando», y donde se incluye la parte de psicopedagogía, como integrante de equipos multidisciplinarios. Díaz también forma parte de la propuesta de Centro Ibirá de Minas.

«Todo ello me ha permitido desarrollar una mirada desde diferentes lugares y perspectivas respecto a la educación en general», sostuvo, y como «siempre me gustó escribir, porque lo siento prácticamente como una terapia, hace mucho tiempo confecciono artículos y otros aportes para revistas académicas», mientras, en forma paralela, «trabajaba con el proyecto del libro, el cual fui haciendo de a poco, desde mi primer año de trabajo, hace ya 10 años», comentó.

Comenzó por escribir los primeros capítulos, pero por diferentes cuestiones, algunas de ellas laborales, ese trabajo quedó en un segundo plano durante un tiempo. «Como les ocurre a todos los docentes, los tiempos disponibles son muy escasos, pero hace un par de años logré retomar este proyecto. Lo hice con otra mirada, claro, porque ya habían transcurrido varios años de trabajo y eso me había permitido conocer realidades muy distintas y distantes entre sí».

EL DISPARADOR

¿Y si decido no aprender?, el título de su primer libro, surgió a partir de un comentario que recibió de parte de un niño que le transmitió directamente que no tenía ganas de aprender, «que quería no aprender porque sentía que no le servía para nada. Era un niño que cursaba quinto año de escuela. Me quedó latente esa perspectiva, porque considero que se ha perdido mucho en cuanto al sentido de la educación». Es decir, «muchos niños asisten a la escuela porque tienen que ir, porque los obligan a hacerlo y no por otra cosa, por una motivación concreta, algo que desafía a los docentes».

La respuesta del libro no es culpar a los estudiantes. Es mirar de frente lo que nos está pasando: la atención en pedazos, la obsesión por el rendimiento, las notas que no dicen quién es una persona, la inteligencia artificial que responde antes de que alguien llegue a pensar. Frente a todo eso, el autor propone algo casi revolucionario: frenar. Recuperar el silencio, el juego, la charla cara a cara. Entender el error como un lugar donde se descubren cosas, no como una falta y defender el vínculo docente-alumno como lo más importante de la educación.

Contempló que las familias «hacen el esfuerzo e intentan cumplir con la obligatoriedad en la educación de sus hijos, pero muchas de ellas tampoco visualizaban mucho el sentido de hacerlo», porque «siempre está muy marcada la comparación con la escuela de antes, a la cual muchas personas consideran de mejor calidad. Entonces, allí había como un sentir, no solamente de la comunidad educativa en general, sino también de los padres y de las familias de los estudiantes», expresó el docente.

BÚSQUEDA DE RESPUESTAS

El planteo generó en Pablo Díaz la inquietud por encontrar respuestas, al tiempo de replantear en cierta medida el contenido de los capítulos iniciales del libro, producto de la experiencia recogida durante su primer año de trabajo. «Todo ello me fue llevando por otro lado», porque al principio «quería escribir un libro sobre otras cuestiones, más bien educativas, pero bueno, el camino que fui recorriendo me fue llevando por otros sitios».

Así surgió ¿Y si decido no aprender?, publicación que desde la semana pasada está a disposición de los lectores, luego de un «largo periodo de revisiones».

El docente y escritor coterráneo intenta, a partir del punto de partida comentado, «analizar cómo se ha perdido el sentido de la educación» e intenta «encontrar respuestas y estrategias como para poder, no solamente para los docentes, sino también para las familias y para todas las personas que están involucradas en este tema revertir esa situación», ya que en el libro «se intenta encontrar respuestas a esta desmotivación en un mundo cada vez más rápido, cada vez más cargado de información, porque hoy lo que sobra es información. No es que tengamos que ir a la escuela a buscarla o a encontrar determinado dato, porque a eso ya lo tenemos al alcance de la mano, ya que, en la actualidad, con la inteligencia artificial, el acceso a las respuestas es mucho más rápido».

EL MUNDO NO PARA

Planteado el enfoque que elogió para su trabajo, el propósito pasó entonces por la necesidad de «reinventar o repensar el sentido de la educación», tarea que el entrevistado considera que «no es solamente de los docentes, sino que también incluye el compromiso de las familias acerca de qué postura tener respecto al tema». Ese es el planteo general, inmersos en «un mundo que no se detiene, que no para, que no frena» y en el cual la información «está al alcance de la mano», a efectos de «analizar desde qué lugar tenemos que posicionarnos, desde la mirada con el otro, desde el buscar o reencontrarnos desde el vínculo y desde el afecto».

La publicación se desarrolla en 19 capítulos, a los cuales el autor denomina «paradas», escritos con rigor y con una cercanía que logra percibirse. El epílogo es muy emotivo, dedicado al niño que el autor fue: «ese que no encajaba en los moldes y que no se rindió».

En este trabajo, el autor «conversa y dialoga con autores referentes desde la pedagogía y desde la filosofía, como Paulo Freire, Zygmunt Bauman, Michel Foucault y Byung-Chul Han, un filósofo que últimamente ha tenido más trascendencia, de origen coreano y quien tiene una perspectiva bien interesante acerca de cómo repensar la educación del presente».

El objetivo de dialogar con ellos en el libro es «ir encontrando respuestas a esta gran pregunta». En cada uno de los 19 capítulos, nos encontramos con «estrategias e ideas para poder poner en práctica, no solo por parte de la escuela, sino también por parte de las familias, porque a las escuelas las conforman los niños, las comunidades educativas, los maestros y también las familias» y porque «cuando decimos escuela, pensamos solamente en la escuela primaria, es decir, en la escuela como institución educativa que atraviesa edades y generaciones, primaria, secundaria… En la actualidad, en Formación Docente, en la preparación de los futuros docentes, también se generan estrategias e ideas innovadoras para aplicar en las aulas, nuevas formas de enseñar y de aprender».

A la hora de evaluar programas y políticas educativas deben conjugarse dos visiones de la forma más armónica posible. Por un lado, contemplar las innovaciones que requiere el momento histórico que transitamos y por otro desarrollar un proyecto a largo plazo, que se extienda y que se consolide con el transcurso del tiempo. «Si realmente queremos generar cambios, empiezan ahora, pero muchas veces lo importante, cuando nos proponemos cambiar, es sostener. Hoy queremos cambiar y empezamos a aplicar otras formas, pero eso que yo aplico hoy no lo voy a ver mañana sino con la perspectiva que aporta el tiempo. Lamentablemente, estamos acostumbrados a los parches en materia educativa: se coloca algo para tapar y seguimos como si nada hubiera pasado».

Su propuesta es todo lo contrario: busca «generar ideas, perspectivas y acciones nuevas que nos permitan sostener y no solamente tapar lo que hay y poder seguir adelante. El libro intenta ir por ese lado, buscar, evitar los parches a partir de acciones innovadoras que puedan hacerse y que sean verdaderamente significativas».

El libro ¿Y si decido no aprender?, del maestro y doctor en Ciencias de la Educación minuano Pablo Díaz, será presentado el viernes 30 de octubre, a las 20:00 horas, en el Centro Cultural Casa Lorca (Roosevelt casi Sarandí) de Minas, ocasión en la cual la moderadora de la actividad será la magister Yliana Zeballos.