Todo comenzó con una búsqueda personal, con la necesidad de un espacio de paz y la de enfrentar la vorágine capitalina. Por imperio de las circunstancias, nacía Alma India, en Villa Serrana, un emprendimiento al frente del cual se encuentra el psicólogo Martín Puentes Menéndez.
El profesional trabaja en una clínica en Montevideo y a pesar de que «estas semanas son bastante movidas», generó un tiempo para conversar con Primera Página Dominical. La familia de Martín Puentes Menéndez es de Tacuarembó. Él nació en Montevideo y allí ha transcurrido gran parte de su vida, hasta el momento en que conoció Villa Serrana.
Dentro de la psicología, se ha especializado en el tratamiento de personas con uso problemático de sustancias, situaciones que se dan con frecuencia en estos tiempos en nuestro país y en el mundo entero, lo cual lo llevó a aseverar que «se trata de un problema de real magnitud».
Hace un par de décadas, conoció Villa Serrana. Hoy tiene 44 años. «Tengo un amigo que conocí en la mitad de mi vida. En mi caso, estudié publicidad y marketing mucho tiempo, hasta que ingresé a estudiar psicología. Este amigo, Leandro Villalba, que también es de Montevideo, desde hace un tiempo está radicado en Minas. Yo soy el padrino de su hijo, por lo cual tenemos un lazo casi familiar. De alguna manera fue a través de él que encontré ese lugar -Villa Serrana-, un poco a partir de una demanda personal, de la necesidad de estar y de sentirme más tranquilo, saliendo de Montevideo, de esa locura que implica vivir en la capital».
En Villa Serrana «encontré lo que tanto buscaba», afirma contento y convencido, porque «lo que me marcó de primera fue que es un lugar donde había vecinos al lado y, sin embargo, no escuchaba absolutamente nada más que el canto de los pájaros. Todo era tranquilidad, respirar un aire mucho más puro». A ello sumó la posibilidad real de «vivir a otra velocidad, lo que me aportó muchísimo. En Montevideo tengo una vida bastante activa y en Villa Serrana podía disfrutar de las estrellas, verlas en cielos completamente despejados por las noches, tras hermosos atardeceres. Ver animales autóctonos, disfrutar de la naturaleza, porque si bien mi familia es de Tacuarembó, yo soy de Montevideo y me crie y crecí en la capital».

LO PERSONAL Y LO COLECTIVO
La búsqueda personal, con el tiempo, dio paso a nuevas búsquedas, las cuales no fueron en solitario, ya que Martín Puentes Menéndez sintió la necesidad de compartir con la gente todo lo que él había vivenciado desde el momento en que conoció Villa Serrana. Así nació Alma India.
«Tengo un grupo de amigos bastante grande. Muchos de sus integrantes están vinculados al tema del yoga o del reiki». A su vez, a algunos de los amigos que no estaban relacionados con estas disciplinas «los veía con mucho estrés, a veces con dificultades para conectar con los otros. Como me encanta reunir amigos, a esa situación la apreciaba con nitidez».
Por otro lado, «me gustó poder comenzar a compartir un modelo de trabajo con un proyecto que estuviera orientado justamente a eso, al descanso. A Alma India puedes irte a un retiro organizado por gente idónea en el tema, ya sea un retiro espiritual o de meditación para poder conectar con yoga, con diferentes técnicas, y también puedes ir de festejo, a un aniversario o a un cumpleaños, a compartir con tus amigos o con tu familia en el marco de un espacio diferente», porque una de las ideas centrales de esta propuesta es la de «poder asociar todo lo que hacemos en la ciudad pero de una manera diferente, en un ámbito mucho más tranquilo, en un entorno natural, poder mostrar que también se puede compartir en lugares con estas características», explicó el entrevistado.
El proyecto se edificó en base a lo que Martín encontró sobre el terreno. «Había una cabaña derruida. Mi pareja anterior, cuando fuimos a verla, me preguntó: ¿cuándo vas a tirarla abajo? Fue cuando recién llegamos y realmente estaba derruida, pero un poco en el afán de irme para ese lugar, me metí en ese proyecto. Entre amigos pudimos levantar la edificación y construir la casa actual».
SEGÚN CUENTA LA LEYENDA
El emprendimiento de Martín Puentes Menéndez se encuentra ubicado en la zona conocida como el Baño de la India, en Villa Serrana, sobre cuya protagonista se han popularizado diferentes leyendas.
El Baño de la India es un salto de agua precedido de una pequeña laguna que se formó con la construcción de una represa al paso de la cañada, en la zona este del balneario. La represa fue construida por el arquitecto Julio Vilamajó, en el marco del proyecto de planificación y construcción de Villa Serrana. De acuerdo a información que recabamos, el camino para llegar al Baño de la India se encuentra señalizado y por ende es de fácil acceso. Al llegar, los visitantes se encuentran con un mirador y con un sitio de descanso con bancos. Se desciende por unas escaleras de piedra hasta llegar al salto de agua. La represa se puede cruzar caminando por encima, permitiendo a los visitantes alcanzar la otra orilla sin mojarse.
Descendiendo un poco más por las escaleras, después de la represa, se llega por un corto tramo de sendero a una pequeña playa que se forma en la caída del salto de agua. Desde arriba no se ve por la vegetación, lo cual lo convierte en un lugar poco frecuentado.
Desde el Baño de la India comienza el sendero de Martiniano, que acompaña el recorrido de la cañada varios metros entre frondosa vegetación. A ciencia cierta, no se conoce si el Baño de la India toma el nombre por la leyenda de la india Yaguá Pytá o si la leyenda surgió para explicar el nombre y promover al balneario. Lo cierto es que sí existe una leyenda que circula alrededor del sitio, conforme a la cual Yaguá Pytá era una joven india, hija del cacique de la tribu, quien un día llegó hasta una pequeña laguna. Tomó agua, luego se sumergió y nadó por un rato. Otro joven indio de la misma tribu, llamado Carapé, la vio y se escondió entre la vegetación para espiarla. Carapé se llevó la ropa de la joven, que cuando se dio cuenta que no tenía cómo tapar su cuerpo se quedó en el agua y murió de frío.
Yryvú, el padre de Yaguá Pytá, lamentó no haber vigilado a su hija luego de encontrar su cuerpo flotando en la laguna y ajustició a Carapé. Se dice que Yaguá Pytá continúa frecuentando la laguna convertida en puma, mientras Carapé, convertido en cerro, la espía, pero esta vez con la vigilancia de Yryvú, quien ahora sobrevuela el valle en forma de cuervo.
«Alma India hace alusión a esta leyenda. Por eso elegimos este nombre y el logo para representarla», contó el entrevistado, quien aplica sus conocimientos en publicidad tanto para el diseño como para la difusión del emprendimiento en redes sociales, especialmente en Instagram. Confiesa que «me encanta emprender» y que desde hace muchos años «emprendo en diferentes cosas y no todas ellas tienen que ver con la psicología. Encontré a lo largo del tiempo un rubro que me interesa mucho y no solamente por demanda personal sino porque creo que es un muy buen proyecto, necesario para los tiempos de la gente en la actualidad, sobre todo para personas de la ciudad, cuestiones cada vez más imprescindibles como recuperar la armonía y el equilibrio que han perdido».
EL FUTURO
Martín imagina el desarrollo de Alma India acompasado al de Villa Serrana, armónicamente porque «nuestro proyecto tiene que ver con lo natural, con no recargar espacios, que nuestro emprendimiento contemple todas las necesidades de quienes nos visitan, que no tengan que salir de la casa porque aquí cuenten con todos los servicios que necesitan».
También está asociado al concepto de glamping, una forma de acampar que combina la experiencia de estar en la naturaleza con las comodidades de un hotel, fusionando las palabras «glamour» y «camping».
A su vez, permite disfrutar del aire libre sin renunciar al confort -camas cómodas, baños privados, electricidad y climatización- en alojamientos únicos como tiendas de safari, cúpulas o casas de árbol. Es para quienes buscan conectar con el entorno natural con comodidades y menos esfuerzo que el camping tradicional, ofreciendo una alternativa más confortable y sostenible. «Básicamente, el concepto apunta a tener personas, un público que esté acostumbrado a vivir en la ciudad y que se traslada a un entorno natural con las comodidades de estar en su casa», explicó.
DESESTACIONALIDAD
Al tratarse de una propuesta basada en gran medida en la parte conceptual al momento de darse a conocer, los objetivos que persigue poco tienen que ver con la época del año que transitemos. No obstante, consultamos a Martín Puentes Menéndez acerca de si emprendimientos como Alma India tienen también su «temporada alta» de visitantes y de actividades.
«Cuando conocí Villa Serrana, los comentarios que oía eran que se trataba de un lugar muy caluroso, al cual en verano la gente prácticamente no visitaba, sino que era más bien un sitio para ir en invierno, con estufas a leña y con todo el folclore que implica prender un fogón y demás. En el tiempo en el que estoy en la Villa -hace cuatro años que la visito de manera frecuente-, te diría que todos los fines de semana me he encontrado con un lugar que es también disfrutable en verano. De hecho, vamos a pasar las fiestas ahí con mi familia y con amigos», respondió, más allá de que la casa cuente con ventilación, con aire acondicionado y con muchos espacios de disfrute para, justamente, «poder refrescarse y no necesariamente tener que estar dentro de la casa, debajo de un aire».
El lugar también se adecúa para recibir confortablemente a empresas que deseen realizar capacitaciones durante una jornada o la presentación de productos. La idea es «poder vincularse desde un lado diferente, en un lugar que sea equilibrado para eventos. No es solamente ir a la casa a dormir, sino que también se puede utilizar multifunción, porque cuenta con las características como para adaptarse a un escenario multifunción».
En ese aspecto, recordó que, en el período anterior, mantuvieron contacto con el gobierno de Lavalleja, ya que en algún momento la administración consultó sobre el alquiler del espacio para realizar en él un evento, algo que posteriormente no concretó. «Después de ese tema puntual, no tuvimos más contacto, así como tampoco lo hemos tenido hasta el momento con las actuales autoridades de la Intendencia Departamental de Lavalleja. De nuestra parte, por supuesto, estamos abiertos a establecer con ellos los vínculos que correspondan», señaló Martín Puentes Menéndez, al frente de Alma India, en Villa Serrana.
Contactos
Instagram: @almaindiavillaserrana
Celular: 098 949 596.