Convocado por el Papa Francisco, bajo el lema "Peregrinos de la Esperanza", más de medio centenar de jóvenes peregrinos uruguayos, entre ellos 16 minuanos, concurrieron entre el 27 de julio y el 6 de agosto, al Jubileo de los Jóvenes 2025 realizado en Roma (Italia). La delegación uruguaya, además de llevar consigo las intenciones, sueños y anhelos de un país, llegó al acontecimiento religioso para vivir una experiencia de fe junto a otros miles de jovenes del mundo entero.
MARCO: AÑO SANTO
En diálogo con Primera Página, Fernando Pereira, sacerdote de la Parroquia Santa Teresita del barrio Las Delicias, explicó que más de 50 jóvenes provenientes de distintas diócesis del país y también de otros grupos de Uruguay participaron del encuentro realizado en el marco del “Año Santo”. “Quien nos convocó fue el Papa Francisco. Fue muy emotivo porque quien nos recibió fue el Papa León y fue un viaje que realmente llenó el corazón de todo, no fue solo un viaje de kilómetros, sino de fe. Cruzar el umbral de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro significó que para muchos la experiencia de un nuevo comienzo, dejar atrás el peso del pecado y abrirse a la gracia de dios que siempre renueva, sobre todo el poder experimentar ese amor que Dios nos tiene”.
GRACIA MARAVILLOSA
Para Fernando “fue una gracia maravillosa poder entrar con la cruz peregrina, donde el Papa entró con la cruz peregrina del jubileo, pudo entrar con esa cruz por la puerta con toda la delegación y llevar todas las intenciones de todo nuestro pueblo, de nuestras comunidades, de nuestra ciudad, los dolores, los sufrimientos, las alegrías, la desesperanza, todo llevar ahí. Muchísimos rostros pasaron por esa puerta santa, Algo que impresionó muchísimo fueron las calles de Roma que se llenaron de canto, idiomas y de banderas. Había más de un millón de jóvenes de todo el mundo, los uruguayos descubrieron que la Iglesia es verdaderamente universal y que la fe nos une más allá de las fronteras". Para el sacerdote fue "algo maravilloso, el poder ver, juntarse, bailar y cantar en la calle con alegría” a tantos jóvenes.
VIGILIA
Pereira recordó que el sábado participaron de la vigilia con el Papa León. "Justamente hacía 25 años que el Papa San Juan Pablo II convocaba a los jóvenes para que se descubrieran allí y ahí mismo el Papa León convocó a los jóvenes. En ese momento había casi dos millones de jóvenes y algo que me impresionó muchísimo fue lo que el Papa le dijo a los jóvenes: “no dejen que nadie les robe la alegría de creer, sean valientes para ir contra corriente cuando el mundo les proponga egoísmo o indiferencia, no se conformen con una vida pequeña, sueñen con una vida grande, gestada por amor y vuelvan a sus casas como peregrinos de esperanza, encendiendo luces donde haya oscuridad, María camina con ustedes y yo los bendigo de corazón'. Qué cercanía, ahí se vió la cercanía del Papa León para co todos los jóvenes”.
EMOCIÓN
El sacerdote aseguró que fue todo "una gracia enorme”. “El domingo en la vigilia dormimos en el campus y tempranito a la mañana una voluntaria nos solicita que se levante la delegación porque por ahí iba a pasar el Papa. Para mí como para todos fue una emoción enorme porque era 50 metros la cercanía con el Papa. Fue una emoción tremenda ver al nuevo Papa León y con esa cercanía y que bendijo a nuestra patria porque nos vio clarito, vio la bandera uruguaya.Fue un momento muy especial que vivimos. También para compartir las comidas al aire libre, los cantos en plazas, los intercambios de recuerdos, la experiencia con jóvenes de otros países".
MISIÓN
Pereira comentó que al regresar "estos 50 peregrinos traen en su mochila un fuego encendido”. “La misión ahora es encender esa llamarada en sus comunidades, familias, estudios, y en sus trabajos. Como dijo el Papa, son peregrinos de esperanza dispuestos a contagiar la fe con gestos concretos y a vivir con los ojos fijos en Cristo. Ese fue un testimonio inmenso. En lo personal me impresionó uno de los tantos jóvenes que participó y que dijo, ‘sentí que Dios me llamaba a no tener miedo de soñar y de ir contra corriente’. Roma me recordó que la fe no es cosa del pasado, sino un camino vivo que nos impulsa hacia adelante. Espero que esta experiencia sea semilla de nuevas vocaciones, de mayor compromiso con la vida de fe y de la Iglesia joven que canta y sirve al Uruguay. Fue realmente una instancia preciosísima que vivimos, realmente un jubileo estupendo". Agradeció a dios "por toda esta experiencia vivida y rezamos para que todos podamos también en este año jubilar poder ganar también esta indulgencia plenaria, crear una sociedad más justa, más fraterna, viviendo la esperanza y la alegría, sobre todo, teniendo en cuenta el bien común y el respeto a la vida, de la concepción hasta el final".