Profunda preocupación e incertidumbre padecen por estas horas los trabajadores del portland de ANCAP. El directorio del ente decidió, desconociendo la opinión del sindicato, apagar el horno de la planta de Paysandú y trasladar al 50% de la plantilla a la planta Minas. Desde el sindicato se entiende que se trata de “un cierre encubierto” de la planta sanducera, por lo que se mantiene en reunión permanente, apostando al diálogo y analizando medidas a ser instrumentadas a la brevedad, tras una nueva reunión que mantendrán hoy viernes con autoridades de la empresa estatal.

Para profundizar sobre esta temática trascendente para los trabajadores, así como también para el departamento, Primera Página recabó la palabra del presidente del Sector Minas de la Federación ANCAP (FANCAP), Fabián Semperena, quien comenzó por historiar acerca del proceder reciente de las autoridades del ente respecto a este tema. Recordó que integrantes del directorio de ANCAP, en diciembre del año pasado, comparecieron ante la Comisión de Industrias del Parlamento donde “hicieron el anuncio de un plan para el portland, el cual no fue consultado con la Federación ANCAP, presentado exclusivamente por la administración, sin participación del sindicato”. Cuestionó en primer lugar que la iniciativa “no fue producto del convenio que se había establecido en setiembre y que se había firmado”. A su vez, fue a través de los medios de comunicación y por trascendidos de lo expresado en la Comisión de Industrias que “los trabajadores nos enteramos de estas propuestas”, por lo que, en forma inmediata, solicitaron una reunión con las autoridades de la empresa estatal. La misma se desarrolló el miércoles, en la sede central de ANCAP, en Avenida del Libertador, en Montevideo. De la misma participaron trabajadores de las plantas de portland de Paysandú y de Minas, así como también representantes del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA), junto a trabajadores de la industria extractiva. “Queríamos que nos explicaran de qué se trataba este plan para evacuar dudas sobre cómo sería llevado adelante”, expresó el dirigente sindical. A grandes rasgos, de acuerdo a lo comunicado a los trabajadores, “la idea es priorizar el funcionamiento de planta Minas y no prender el horno en Paysandú, planta que quedaría destinada solamente a la molienda”, expresó Semperena.

 

Fabián Semperena, presidente del Sector Minas de la Federación ANCAP (FANCAP)
Fabián Semperena, presidente del Sector Minas de la Federación ANCAP (FANCAP)

Al analizar esta determinación, los trabajadores organizados en FANCAP arriban a la conclusión de que a través de la misma “se condena al cierre de la planta de Paysandú en un futuro cercano”, pero que, sin embargo, las autoridades “no quieren pagar el costo político de decirlo con todas las letras. En realidad, se trata de un cierre encubierto”. Semperena recordó que tiempo atrás ANCAP se había comprometido ante los medios de comunicación “a mantener a las tres plantas en funcionamiento y a todo el personal trabajando, que no se iban a perder fuentes de trabajo”. Frente a esta decisión, los trabajadores reflexionan: “Si no van a prender el horno en Paysandú, el 80% de los funcionarios trabaja en torno al horno, no van a funcionar las canteras, ni la extracción... hay un 80% del personal actual que está vinculado a esas tareas, ¿qué van a hacer con ese personal?”, se preguntan.

DESARRAIGO E INCERTIDUMBRE

Desde el directorio de ANCAP se comunicó a los trabajadores que “se les solicitará a los funcionarios de Paysandú que se trasladen a Minas. Estamos hablando de unos 50 compañeros y de sus respectivas familias, con todo el desarraigo que ello trae aparejado”, analizó.

Otra de las preocupaciones reinantes pasa por conocer cuál será el futuro de los trabajadores tercerizados de la planta Minas al concretarse el traslado de los funcionarios de la planta de Paysandú. “En Minas, la mitad del personal de la fábrica es contratado. Tenemos 94 funcionarios de ANCAP y 90 funcionarios contratados -en Paysandú puede haber un poco más de funcionarios de ANCAP, pero hay 70 u 80 personas también contratadas fijas-, además de los puestos indirectos que genera la industria a partir de reparaciones y demás acciones”. Ante esta situación se les consultó a los integrantes del directorio de ANCAP cómo se va a asegurar el puesto de trabajo a esas personas. “Es decir, vienen 50 compañeros a Minas, donde hay una importante falta de personal, pero ¿qué va a pasar con los compañeros contratados? ¿Qué va a pasar con Paysandú?”.

A modo de respuesta, autoridades de ANCAP hablaron de la posibilidad de instrumentar retiros incentivados, lo cual es visto desde el sindicato como “el cierre encubierto de la planta de Paysandú. No hay otra lectura”, enfatizó el entrevistado.

ROTUNDO RECHAZO SINDICAL

Fabián Semperena aclaró en forma tajante que el sindicato no está de acuerdo con este plan y que en sucesivas instancias ha planteado alternativas para el desarrollo de la industria cementera estatal. “FANCAP cuenta con un economista contratado, Mauricio Zunino, quien ha trabajado en un proyecto alternativo para presentar, porque fue eso lo que se acordó en el ministerio en el mes de setiembre, que se iba a consultar con el sindicato y que se iban a analizar los efectos”.

El dirigente sindical cuestionó severamente lo que consideró “política del achique”, la cual “no tiene perspectivas de futuro”.

¿Y LAS INVERSIONES?

Al pasar a contar con 50 nuevos trabajadores, la planta Minas, según es lógico suponer, debería adaptarse a nivel de infraestructura a esta nueva situación. Es por ello que desde el sindicato reiteran la imperiosa necesidad de concretar inversiones importantes, que han reclamado durante décadas. Sin embargo, “no hay inversiones de fondo previstas en un mediano o corto plazo, inversiones que cambiarían los números de forma real, que equivalen a llevar la fábrica de Minas de semiseco a seco, lo cual provocaría un ahorro de casi un 30% en el combustible, un ahorro importante”.

Nada se ha hablado de inversiones, por lo cual “se hace lo de siempre, cargarle a los trabajadores lo que no se quiere hacer, los errores de gestión”. Semperena recordó también que un horno en la planta de Paysandú, adquirido por la empresa, ni siquiera fue retirado de los contenedores en los cuales arribó a la planta, mucho menos puesto en funcionamiento, al referirse a temas concretos de la gestión. “El horno sigue ahí, pero de inversiones ni se habla, ni siquiera de utilizar este horno. Es más de lo mismo, llegar al final del periodo bajando las pérdidas, pero no hay un proyecto a futuro, no hay una inversión que asegure el futuro. Esto es achique para llegar al final del periodo con los mejores números posibles y que la gente se jubile o se vaya con los incentivos”.

“Decir que se quiere fortalecer la planta Minas y no presentar un plan de inversiones de porte no tiene sentido”, afirmó el dirigente sindical en diálogo con Primera Página, al mencionar el “mantenimiento de equipos que tienen 70 años de antigüedad”, y teniendo en cuenta que la industria cementera se encuentra en competencia con empresas privadas.

NUEVA REUNIÓN

En la jornada de hoy habrá una nueva reunión entre las partes. “Ya le hicimos saber al directorio que desde el sindicato no vemos viable esta propuesta. Nosotros contamos con alternativas que hemos trabajado y que en la reunión serán planteadas. Luego veremos qué eco obtuvimos y nos moveremos políticamente para tratar de cambiar esta realidad que, como te decía, es más de lo mismo”.

A partir del viernes el sindicato analizará qué medidas adoptará tras el resultado de una nueva reunión con las autoridades de la empresa estatal. Se realizarán asambleas tanto en Minas como en Paysandú y luego habrá un encuentro a nivel de FANCAP en su conjunto “a efectos de analizar cuáles medidas tomar y cómo seguir con todo esto, algo que, por supuesto, rechazamos de plano porque, entre otras cuestiones, no es lo que se prometió ni lo que se dijo cuando este gobierno asumió o antes de hacerlo. Se dijo que iba a fortalecer a las industrias y a las empresas públicas, algo que aquí no acontece”, criticó.

Por el contrario, “lo que se hace es tirar la pelota para adelante y achicar las pérdidas sin ninguna visión de futuro. Es un negocio que está en competencia. Si no ayudamos a nuestras fábricas, si no bajamos los costos de producción para poder competir de igual a igual con las otras empresas esto es tirar la pelota para adelante y decir ‘nosotros achicamos las pérdidas’ y nada más”, expuso Fabián Semperena, presidente del Sector Minas de la Federación ANCAP (FANCAP).