Primera Página ya publicó parte de la “Mesa redonda: Golpe de Estado, dictadura y gobiernos departamentales”, donde expusieron Franco Morosoli y Javier Correa.
Lo que sigue es lo manifestado por Javier Correa sobre las actuaciones de los integrantes de los gobiernos departamentales previo y durante la dictadura.
DOBLE MÁSCARA
Correa puntualizó que “vamos a pensar en lo público, en lo que se conocía y no en las actitudes, que también puedo afirmar que existían, e incluso contravenían las caricaturas que teníamos de persona que veía con buenos ojos el régimen, pero a su vez daban trabajo a personas que había salido de la cárcel, o hacía silencio ante ciertas circunstancias. El cine y la literatura han mostrado mucho, más que la historia sobre esas cuestiones”.
ELECCIONES
“Volvamos a las elecciones del 71 y a Salaverry. Son cinco listas del Partido Nacional (PN), eran listas Herreristas y una del Movimiento Nacional de Rocha. Y ahí es que cuando hacemos la historia a escala nacional se nos rompe todo, porque así son las realidades departamentales y locales, no solo las del interior. Por eso hay que estudiarlas, lleva tiempo, hay que bajar las listas, mirarlas con atención, ver quiénes las integran, etcétera, pero podemos ver la diversidad que reflejan, vemos que todos los herreristas hicieron esto, todos los wilsonistas hicieron lo otro, todos los batllistas, todos los frenteamplistas, todos hicieron, en Minas, y estudiarlos lleva mucho tiempo”.
GOLPE
“Vayamos al golpe de Estado. Los diarios El Heraldo de Florida en la tapa y Claridad -un diario que he estudiado-. El Heraldo era de los sectores quincistas del Partido Colorado (PC) anuncia la disolución del Parlamento y Claridad tres días después, -era bimestral-, denuncia lo que se venía: la clausura del Parlamento, el cierre de las juntas departamentales. Como ya dije los 18 intendentes aceptaron ceder en el cargo con distintos argumentos, hubo también gestos de oposición en distintos espacios. En Lavalleja no encontré información precisa, dejo la invitación abierta para buscar. En Florida, el presidente de la Junta Departamental, era blanco del sector Por la Patria, convocó, -pese al decreto y al aviso jefe de Policía departamental-, a una sesión de la Junta que no tuvo quorum, pero que igualmente este se opuso al régimen, este presidente de la Junta, le pidió al intendente de Florida que renunciara a su cargo, y se les exigió a los demás intendentes los sectores wilsonistas que hicieran lo mismo. Se volvieron a juntar el 28 de junio, era un acto que no iba a derribar la dictadura, pero que sí iba a mostrar oposición y cierta voluntad. También en Soriano, la Junta se reunió pese al decreto de prohibición el 28 de junio. En el acta que publicó de la Junta nombra a quienes no asistieron en un gesto de colaboración con el golpe de Estado y a quiénes sí, que eran de todos los sectores partidarios representados. El presidente era del PN y del Movimiento de Rocha, hizo la sesión pese a que no había quorum y la dejó en espera”.
AMARAL
Correa hace puntualizaciones sobre su tesis, y luego su libro ‘Lo hicimos, ayer, hoy y lo seguiremos haciendo’ dijo que “vinculado a Lavalleja, es la renuncia que apareció en octubre del 73, varios meses después de efectuada y es un edil que ustedes seguramente conocerán, Antonio Zeballos renuncia públicamente ante el presidente de la Junta Departamental y dice: ‘Yo no formo parte más de este gobierno’. También renunció, el intendente de Rocha, Mario Amaral y sus cuatro suplentes, ante el decreto del presidente Bordaberry y de los ministros, lo hicieron ante el presidente de la Junta, que estaba clausurada y con ese acto le generaron un problema institucional al gobierno porque el presidente no tiene nada que ver con los gobiernos departamentales. Amaral le complicó la vida al régimen que se iniciaba y este hay que rescatar a Amaral y a sus suplentes, porque se podría haber nombrado al primer suplente, renunciaron los cuatro. Pero como tampoco había Junta, donde debería asumir el primer edil más votado, se generó un problema. Bordaberry nombró al jefe de Policía de Rocha como intendente interino, inventó un cargo para salir del paso, pero que después se va a volver común. Estas renuncias que siguen sucediendo, tal vez conocemos más la de los ministros, la del vice presidente Sapelli, que siempre se discutió si era que renunciaba o que no aceptaba asumir el Consejo de Estado, porque él decía: ‘Yo no voy a renunciar a mi cargo’. La idea, -sobre todo de los sectores opositores-, era que con la denuncia se desintegraba el gobierno, se le generaba un problema institucional”.
NOS QUEDAMOS
En la exposición, Correa se refirió puntualmente a la situación del intendente de Montevideo, Óscar Rachetti, quien estuvo 14 años en ese cargo -desde 1967 hasta 1983-, que era pachequista, y que ayudó mucho a Bordaberry, en la coordinación de las 18 intendencias. “En esas reuniones, le piden a Amaral que retire su renuncia. Sin ningún tipo de argumentación firme. Simplemente le dicen: ‘Vamos a quedarnos porque nosotros fuimos electos’. Por esos días se resuelve la instalación del Consejo de Estado -el 19 de diciembre de 1973-. Las Juntas de Vecinos se instalaron a mediados de agosto. Hubo dificultades para conseguir personas que quisieran integrarlas, o que fuesen aptas o confiables. Pero el mecanismo era que el intendente y el jefe de Policía de cada departamento proponía miembros al presidente para integrar un órgano con las mismas funciones constitucionales de la Junta Departamental, o sea, contralor al ejecutivo, entonces tenemos que el intendente designa a las personas que lo van a controlar. El Consejo de Estado como la Junta de Vecinos, decían que esas personas iban a estar lejos de la actividad y militancia partidaria. Sobre todo Bordaberry, que paradójicamente había sido senador por dos períodos ministro y presidente, pertenecía al sistema político, negaba y rechazaba lo político. Entonces, se empieza a levantar lo civil en vez de lo político. Paradojas del régimen”.
Correa manifestó diferentes hechos en intendencias y juntas departamentales del país, algunas muy jugosas, como esta que dice el renunciante intendente de Rocha, Amaral: "Yo no me voy a mover de mi cultura, la política exige conductas y esta es la conducta que tenemos que tener los blancos’. Renuncia ante el golpe de Estado y también ante, entre comillas, las presiones y pedido de sus correligionarios del Congreso de Intendentes. Había un intendente que se paraba, tomaba una decisión y tal vez varios otros podrían haber hecho lo mismo. Era un ejemplo. Sin embargo, continuaron en el cargo”.
PARTIDO COLORADO
Relató el proceso que se dio en el PC, donde hubo quienes dijeron que “nosotros colaboramos con el país, queremos hacerlo, pero no aceptamos por la tradición democrática y civilista de nuestro partido ocupar estos cargos. No era que se estaba obligado que había que dar una mano o había gente que lo entendía así y había gente de los mismos partidos que lo entendía de una manera totalmente distinta y lo hacía público”.
EL RÉGIMEN FUNCIONA
Aseguró Correa que “el gobierno a través de la prensa decía, "Hay un presidente que va a gobernar con un legislativo, -el Consejo de Estado-, y los intendentes van a gobernar con legislativos departamentales, y daban todos los detalles de cómo los nombraban, quiénes eran, esas cuestiones de la Constitución que decían que tenían que ser electos, se las podían obviar. La idea era que el régimen funcionaba y que era una democracia, y por eso se firmaba Sistema Republicano Democrático de Gobierno y estaba prohibido por decreto del 27 de junio, llamarle dictadura al gobierno. Eso no es porque sí. En este decreto se designa a los vecinos todos con el don adelante del nombre, que por sus vinculaciones con el departamento, su alto honor, que no lo dudo para nada, no conozco a ninguno de los de Lavalleja”.
“¿Qué pasó con los intendentes? Aceptaron seguir en el cargo, aceptaron gobernar con una Junta de Vecinos, y pasaron distintas cosas. Los que tras el 27 de junio, se reunieron públicamente con el intendente Amaral y le pidieron que se sacara la renuncia, también aportaron nombres para integrar las juntas de vecinos, las integraron y las instalaron. Todos decían: ‘Nosotros fuimos votados’. A mí me lo mandó a decir un intendente que está vivo de uno de los departamentos que estudié. Yo le contesté que había sido electo para gobernar con una junta departamental. Hubo expulsados también. El 26 de agosto empezó el primer cónclave cívico militar, al lado del Chuy, en la localidad 18 de Julio, en un fortín que hay un hotel. Pero después fueron sacando los intendentes y asumiendo coroneles, y algunos fueron metidos presos”, a veces por hechos delictivos y otros por desinteligencias con el gobierno. Recordó cuando a Bordaberry lo “invitaron a irse en junio del 76”, Martín Echegoyen gobernó por muy poquito tiempo, y después si asume Aparicio Méndez, “como presidente de facto, y deciden intervenir todas los gobiernos municipales, con coroneles en el cargo o no -había ocho políticos y once coroneles-, porque en esos organismos impolutos había muchas irregularidades”.
NI JUNTA, NI PRENSA
Manifiesta Correa que “mientras que el gobierno de la dictadura decía: “Hay que gastar menos y recaudar más’, no había junta departamental para que controle, ni que proteste, ni prensa tampoco, es el momento de autofinanciarse. Bordaberry decía públicamente y creo que sin ironía que era la manera de generar autonomía, lograr recursos por sí mismos. ¿Qué intendente quiere que le digan, cobra más impuestos y saca empleados? Podrían haber tenido otro argumento para renunciar a irse, sin embargo, siguieron en su cargo. Las propuestas de diciembre del 73 no dieron resultado porque los gobiernos departamentales se endeudaban cada vez más. Además, los líos en las Juntas de Vecinos eran comunes, así como entre intendente que a su vez era el interventor, que es una novedad iniciada el 1º de septiembre de 1976. Todos los intendentes son interventor incluso interventores de su gestión anterior. Es muy paradójico. Salaberry aceptó intervenir el gobierno que él gobernaba. Rachetti, el ‘demócrata’ que gobernaba del 67, aceptó decir si esto hay que intervenirlo porque no funciona, nueve años después. Y estas cosas a veces pasa como un dato más o como es la intervención”.
EN LAVALLEJA
“¿Qué pasó con la Junta de Vecinos de Lavalleja? Bueno, había que designarla de vuelta porque era un nuevo período. La Constitución dice que un intendente puede estar en el cargo de 5 años y ser reelecto una sola vez. Acá no se establecía cuánto tiempo iba a gobernar un intendente. ¿Para qué? Rachetti llevaba 14 años. En Lavalleja si uno mira, son casi los mismos que estaban antes”.
CHAU SALABERRY
Sobre la salida de la IDL de Salaberry dijo Correa que “necesitaba saber qué había pasado con la renuncia o qué no que había pasado. Es algo interesante y que marca a un régimen rarísimo. El tipo había aceptado seguir en el cargo en septiembre del 76, y ser interventor de sí mismo y a los cuatro meses es sacado, a veces hay cambios en las cúpulas militares. La prensa dice muy poco de la salida de Salaberry. Y asume Barbé Saravia, que estuvo hasta junio de 1984 como intendente”.
SÍ O NO
Se refirió a los apoyos que obtuvo la dictadura, cuando la propuesta del gobierno por una nueva Constitución y se votó por el SÍ y por el No, que tuvo apoyos como el de Pacheco Areco, de Alberto Gallinal “de una trayectoria interesante”. Manifestó el docente que “comprender, no es justificar. Es entender eso, somos complejos como personas, no hago por una línea siempre justa. No hubo apoyos políticos partidarios fuertes del proyecto del NO”. Ganó el NO, aunque en Lavalleja ganó el SÍ, “hay gente que votó el SÍ porque creía que era una salida más rápida o que era una manera de tapar cómo estaban figurando otros sectores partidarios. Nosotros lo vemos por los derechos que restringe, que es por dónde venía el SÍ. 143.858 votos, no son pocos, es mucha gente que apoyó ese proyecto. Y si esta derrota generó lo que los politólogos han llamado la transición, fue una transición lenta y con calma. Las elecciones con proscriptos para participar, tanto votando como para ser electos, y fueron recién en noviembre del 84. O sea que para derrota y aceptar una la derrota le llevó un tiempo, tuvieron que digerirla y aceptarla”.
PRESIDENTE DE FACTO
“En 1981, un casi locatario es el designado presidente, Gregorio Álvarez. El primer presidente nombrado presidente de facto en este julio del 81. Las cúpulas militares nombran un nuevo Consejo de Estado con más funciones y con más integrantes y la novedad es que incorpora a distintos interventores que habían sido antes intendentes sin junta departamental y antes intendentes electos. (…) Los gobiernos departamentales quedan todos intervenidos con 18 coroneles y un civil, como le llamaban ellos, pero que era político, Óscar Rachetti. Se designaron nuevas Junta de Vecinos, o sea es la normalidad asumida por presidente. Esto es la una de las estrategias de consenso, mostrar normalidad institucional”.
FINAL
Saltando en la exposición de Correa, este expresó que Barbé Saravia fue intendente hasta el 28 de junio de 1984, y fue designado Oribe Pereira. También en el resto del país hubo cambios, hasta que se llevaron a cabo las elecciones en noviembre de 1984, y asumió el 1º de marzo de 1985, Julio María Sanguinetti. Pero eso es otra historia, que hay que visitar y revisitar.