Es la tercera nota sobre la sesión extraordinaria de la Junta Departamental de Lavalleja, donde se trató como único punto: “Explotación sexual hacia niños, niñas y adolescentes”. A su vez, es la tercera vez que la organización Gurises Unidos concurrió representada por el licenciado en psicología Joaquín Barceló y la licenciada en asistente social Maite García, referentes del programa En Ruta, en Lavalleja, que se encarga de acompañar y asesorar a los equipos técnicos que detectan situaciones de explotación sexual en el territorio.
ENTORNOS DIGITALES
Barceló se refirió a los entornos digitales, dijo que “desde hace unos años estamos investigando y generando conocimiento, ya que la Facultad de Psicología está realizando investigaciones al respecto”.
CRECIMIENTO DE LA INTERACCIÓN
García puntualizó que “los entornos digitales multiplican los espacios de socialización donde están los niños, niñas y adolescentes hoy. Esto genera un aumento en las interacciones en dichos espacios y con eso la posibilidad de contacto de los gurises y las gurisas con posibles agresores sexuales. Las diferentes plataformas a través de las cuales los adultos con perfiles e intereses se acercan a la gurisada, tiene que ver con los chats en línea, grupales, con los juegos, con las redes sociales, lo que hacen es perpetuar diferentes situaciones a través del anonimato y de cierta rapidez con la que operan, que hace que las situaciones de explotación sexual facilitadas por los entornos digitales tengan características diferentes, que son nuevas a lo que venimos acostumbrados y acostumbradas”.
NUEVOS ÁMBITOS
García señaló que “estos espacios generan nuevos ámbitos para la captación que tiene ciertas características. Lo que dicen las investigaciones es que los entornos digitales favorecen las estrategias de los agresores, porque se generan vínculos privados de chat, de video, llamada a cualquier hora sin limitación, muchas veces sin la supervisión de un adulto protector. Y a su vez se da la particularidad de que un mismo adulto puede estar en contacto con varios niños y adolescentes a la vez. Se amplía como el rango de captación, y eso es muy importante”.
CRIMEN ORGANIZADO
Barceló saltó a otro tema vinculado, como es el delito o el crimen organizado. Dijo que “el hecho de empezar a hablar del crimen organizado está siendo necesario, ya no estamos hablando solamente de situaciones aisladas de consumo o que vincula a los chiquilines o a las chiquilinas a un espacio de privación de libertad. Es necesario empezar a poner esto sobre la mesa y tratar de analizar y entender cómo se va dando en esta coyuntura la intersección entre el crimen organizado y la explotación sexual. La relación entre ambos delitos está bien entrelazada, está formada por una estructura compleja que facilita la captación, el traslado y la explotación de las víctimas, y que dichas redes de crimen organizado suelen operar de manera clandestina, aprovechando la vulnerabilidad social y la falta de denuncias para llevar a cabo las actividades ilícitas”.
LOGÍSTICA
Al respecto de crimen organizado, dijo Barceló que “es una estructura muy grande que escapa por ahí a las posibilidades del Estado, de poder hasta quizás de entenderla y captarla directamente y tiene, por ejemplo, herramientas que tienden a la logística, es decir, casas de parada, casas de quedada, casas de reclusión, casas donde por ahí las víctimas están incomunicadas. También se utilizan incluso vehículos para el traslado de las víctimas, o sea, estamos hablando de una logística a nivel material que es bastante grande y también tienen herramientas que vienen del lado más de lo subjetivo”.
CAPACIDAD DE MANEJAR
Aseguró Barceló que “los agresores tienen la capacidad de convencer a los gurises y a las gurisas, la capacidad de manipularlos, de hacer que se sientan culpables una vez que están ahí junto con ellos, porque también llegan a esos espacios porque van a obtener algunos beneficios, supuestamente. Beneficios que se pueden traducir incluso en protección, idea que le instalan a los chiquilines y que es la misma idea que les prohíbe a los chiquilines poder pedir ayuda. Esos procesos son complejos, no son lineal, como a veces logramos entender el mundo adulto todo”.
NARCOTRÁFICO
Agregó Barceló aún más a la conflictividad del tema, que “el impacto del narcotráfico en la explotación sexual está intrínsecamente relacionado con las situaciones de explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, ya que los grupos criminales utilizan sus capacidades logísticas y de manipulación para reclutar y explotar a las víctimas, el fenómeno genera un problema social más amplio, que requiere un enfoque multidisciplinario e interinstitucional”.
MOVILIDAD HUMANA
Tanto García como Barceló explicaron que “se observa a partir de la presencia de emprendimientos productivos que llegan al país, hizo que se generara cierta demanda concreta y donde hemos visto un aumento de situaciones de explotación sexual de niños, niñas y adolescentes. Algunas lógicas que son parte del modelo productivo que tiene Uruguay, pensando en la industria arrocera, toda la particularidad que tiene de las zafras, el sector turístico, la costa. Todo eso genera un contexto que es posible que aumente las situaciones de riesgo para niños, niñas y adolescentes. La instalación de los emprendimientos productivos genera un modelo de movilidad humana que se caracteriza por el anonimato, en la lógica de la zafra, con la llegada de grupos de trabajadores, la mayoría son varones, se genera cierto desarraigo, porque muchas veces solo van a trabajar un tiempo y después se retiran. Entonces no están integrados a redes comunitarias, ni a nivel institucional, eso genera cierto anonimato en un terreno fértil para que se den situaciones de violencia sexual hacia mujeres y hacia niños, niñas y adolescentes, creemos que se debe empezar a pensar en un enfoque en la ruralidad”.
RURALIDAD
La realidad, dijeron Barceló y García, muestra que “en Lavalleja hay una ruralidad amplia, extensa, donde los servicios están centralizados en la capital departamental, y además con el impacto de los emprendimientos productivos se dan situaciones que está bueno empezar a pensar qué estrategias vamos a tomar para sensibilizar a esas comunidades, para trabajar con esos trabajadores, con esas empresas, que tienen cierta responsabilidad social al momento de insertarse en un territorio, y para con toda la comunidad que está involucrada. Y pensar en la prevención, es clave integrar a estos actores locales empresariales, porque siempre estamos pensando en las instituciones del Estado, en los vecinos, las vecinas, los propios gurises, pero hay una cuestión acá de qué aporte pueden hacer estas empresas para prevenir, para hablar del tema”.
EXPLOTACIÓN DE VARONES
García y Barceló alternativamente manifestaron que “hay un aumento de la identificación de las situaciones de varones víctimas de explotación sexual, pero estamos muy lejos de poder llegar a identificar a los varones niños, pero sobre todo a los varones adolescentes como víctimas de explotación sexual. En los últimos años se ha observado un aumento significativo de la identificación de varones jóvenes como víctimas de explotación sexual. Esta situación está marcada por la explotación simultánea de grupos de varones por un mismo agresor, lo que plantea desafíos únicos en la detección y el abordaje de estas problemáticas”.
MANDATO DE MASCULINIDAD
Desde Gurises Unidos señalaron que “las veces que hemos identificado en territorio una víctima varón, hay tres, cuatro o cinco varones que están en torno al mismo victimario, y complejiza muchísimo más el abordaje. La invisibilidad por mandato de masculinidad es una de las características más llamativas, pero quizás también es la más común que surge. Las construcciones sociales y los estigmas dificultan la visibilidad y la atención de las víctimas varones de explotación sexual, es decir, si sos varón es muy difícil pensarte como que si fueras víctima. Incluso el mundo adulto, muchas veces al adolescente de 16 o de 17 años, ya no lo ve como una víctima, sino que vive la situación de la experiencia sexual como un ‘te abriste al mundo adulto. Ahora sos hombre’. Y en realidad hay que pensar y poner especial atención a los varones de 16 y de 17 años, cuando empiezan a experimentar con su cuerpo, a tener la experiencia sexual. Los desafíos en la detección y la atención es la falta de información específica de los equipos técnicos y la representación mediática limitada sobre el tema, que ha contribuido a que las situaciones de explotación sexual de varones jóvenes sean menos denunciadas y atendidas. Esto subraya la necesidad urgente de una estrategia de detección y sensibilización en torno a los niveles, como por ejemplo la incidencia en los medios de comunicación”.
DIEZ CASOS
Informaron que Gurises Unidos ha trabajado acompañando “y haciendo seguimiento a 10 situaciones de explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en Lavalleja. Nos parece importante destacar que la mayoría de las víctimas fueron adolescentes mujeres, entre 14 y 17 años. Esto coincide con la tendencia a nivel nacional y las modalidades que prevalecen son los actos sexuales remunerados en dinero, pero también en sustancias psicoactivas, en droga, también en protección. Hemos trabajado situaciones de explotación sexual facilitada por los entornos digitales. Algo que nos parecía bien importante, y que nos llamó mucho la atención, es que varias de estas víctimas están en situación de discapacidad, de discapacidad intelectual sobre todo. Esto es algo que todavía no sabemos muy bien por qué, pero aparece con fuerza en Lavalleja y no así en otros departamentos. Entendemos que la intersección de la discapacidad, el género, la edad, genera una situación de mayor vulnerabilidad para estas gurisas”.
PREVENCIÓN, DETECCIÓN
Tanto Barceló como García puntualizaron finalmente que “es todo un desafío poder atenderlo desde las instituciones. Que sean diez situaciones no significa que hay poca explotación sexual, significa literalmente que hay poca detección de las situaciones de explotación sexual. Y en realidad también estos números terminan replicando a la política pública. Existe la necesidad que se trabaje desde la prevención, desde la detección, para poder llegar a las víctimas y las sobrevivientes. Y después para poder también pensar otros dispositivos, otros articuladores, que puedan surgir dentro del mismo territorio de Lavalleja”.