Lavalleja, agosto de 2000. Un total de 108 familias de trabajadores eventuales de la Intendencia de Lavalleja quedan sin su sustento mensual por disposición del intendente entrante, el escribano Herman Vergara Olazabal. Solo quien ha perdido su trabajo de la noche a la mañana sabe el frío y el vacío que se siente, la oscura incertidumbre que se apodera absolutamente de todo, máxime como en este caso, donde los protagonistas son los más vulnerables, los que menos derechos tienen. En definitiva, siempre “el hilo se corta por lo más delgado…”.
Está de moda que no resistir un archivo es positivo, que, en caso contrario, indicaría que jamás evolucionamos, que el pensamiento no es un compartimento estanco. En algunos casos podemos coincidir: en el estilo del corte de pelo, en la vestimenta, en la música y hasta en el gusto preferido del helado. En otros temas, en los de fondo, resistir un archivo es lo que marca la coherencia de procederes, el paso de las ideas a acciones concretas. Es recomendable. Por ejemplo, en la defensa de los Derechos Humanos y de los más vulnerables, cuestiones innegociables, permanentes y para siempre, jamás oleadas oportunistas o electoreras. Por eso es buena cosa recurrir tanto al archivo físico como al de la memoria.

TRIUNFO ELECTORAL
En contraposición a análisis previos, la elección del domingo 14 de mayo de 2000 resultó ser un mano a mano entre los dos candidatos nacionalistas, Herman Vergara y Alejandro Giorello. Computados los votos de la capital departamental, mientras en el comité de Giorello aprontaba los festejos, comenzaron a llegar los resultados del interior del departamento, votos que darían el triunfo a Vergara -con el respaldo de Francisco Gallinal y de Adriana Peña, entre otros dirigentes- por unos 400 votos de diferencia. El escueto margen registrado profundizó la grieta entre ambos sectores nacionalistas, o al menos durante un tiempo. Todo es dinámico y cambiante en política. Herman Vergara Olazábal asumió su primer período como intendente de Lavalleja el jueves 13 de julio de 2000.
CONFERENCIA DE PRENSA
A través de una conferencia de prensa realizada en su despacho, el Intendente Vergara, acompañado por su director de Hacienda, el contador Walter Romero, comunicaba el 3 de agosto de 2000 que a 108 funcionarios eventuales no les serían renovados sus vínculos laborales con la institución. “Tomamos medidas adecuadas, aunque sabemos que no son las más simpáticas”, expresaba Vergara en la ocasión. “Resulta claro que para ningún jerarca es satisfactorio no renovar contratos laborales. Los números son clarísimos y hemos tomado esta determinación para no arribar a la cesación de pagos de los sueldos de nuestros funcionarios. No queremos engañar a nadie, ni a los funcionarios ni a los ciudadanos del departamento”, agregaba. Claro mensaje hacia la administración de su antecesor, el también nacionalista Alejandro Giorello, quien afirmaba que había finalizado su mandato con un superávit de un millón de dólares.

TODAS LAS VOCES, TODAS
El impacto que generó la cesantía de 108 trabajadores en la Intendencia de Lavalleja fue tremendo en la comunidad del departamento, en primer lugar, por lo que significa cada una de esas 108 historias de vida, y luego por el tsunami económico ocasionado en la institución que en Lavalleja cuenta con el mayor número de trabajadores.
Dentro de estas repercusiones surgieron las valoraciones político-partidarias, algunas de ellas explícitamente tratando de “llevar agua para sus molinos”, como lamentablemente suele suceder. Alejandro Giorello, por ejemplo, declaraba: “Mejorando la recaudación, nadie se hubiese quedado sin trabajo”. Agregaba: “Predomina un sentimiento de dolor, de indignación, porque, en definitiva se echa gente a la calle en un momento crítico, en pleno invierno, donde, como todos sabemos, el trabajo no abunda y además sin ninguna necesidad porque la Intendencia podía perfectamente haber seguido con esos funcionarios trabajando”.
El entonces edil oficialista Óscar Ximénez destacaba especialmente que “no estamos hablando de despidos, porque técnicamente no existe una ruptura unilateral del contrato de trabajo, ya que se trata de contratos a término”. Justificaba la decisión por el hecho de que “hay una determinada situación económica y financiera de la Intendencia que no deja otra alternativa que tomar, entre otras, una medida como la de no renovación de los contratos de los trabajadores eventuales”. Aportaba números concretos al respecto: “En los últimos años, el gobierno municipal se manejó con un promedio de 1.150 funcionarios y a julio de este año -2000-, eran 1.370 los funcionarios de la Intendencia”, en referencia a lo sucedido durante los últimos meses de la gestión Giorello.
Julio César Melgar, edil del Partido Colorado en ese tiempo, expresaba: “Si la Intendencia estaba saneada, ¿por qué las nuevas autoridades tienen que tomar una resolución que no le gusta a nadie tomar?”. Añadía: “Antes de asumir la actual administración, se hablaba de economías saneadas, de una gestión sumamente sana y luego vimos, lamentablemente, que la realidad no condecía con lo que se pregonaba. Jamás pensamos que íbamos a arribar a esta medida tan abrupta y en la forma en que ha acontecido, ya que más de cien personas han quedado sin trabajo de la noche a la mañana”.
“Aquí caben responsabilidades del Partido Nacional en su conjunto”, declaraba Pablo Mazzoni, edil del Frente Amplio. “No coincidimos con la forma en la cual el intendente plantea disminuir los gastos. El Partido Nacional fue quien administró la comuna anteriormente y es el que hoy la administra. El actual intendente Herman Vergara era edil de la Junta Departamental de Lavalleja cuando estaban sucediendo esos ingresos pocos discriminados de funcionarios. Es resorte de la Junta velar por el funcionamiento de la Intendencia. Debemos buscar la forma menos traumática para todos y establecer las responsabilidades de lo que aquí está sucediendo”, agregaba.
LA VOZ DE ADEOM
Por aquellos años, la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (ADEOM) de Lavalleja era presidida por Eduardo Rodríguez, quien en nombre de la organización sindical fijaba clara posición sobre la angustiante situación de los trabajadores.
“Ninguna medida de este tipo puede ser bien recibida por nadie. Más allá de que el intendente ha detallado la preocupante situación económica de la Intendencia, también los funcionarios que fueron cesados han sido puestos en una dramática realidad de desocupación en un momento harto difícil”, expresaba el dirigente sindical.
Analizaba que “Vergara manifiesta ser ‘heredero’ de una situación de exceso de funcionarios de la que no es responsable, y que por eso consideró necesario tomar esta medida. Por otro lado, está la indefensión de los trabajadores cesados, que no dudamos tiene que ver con las características especiales de su contrato. ADEOM discrepa totalmente con la manera que se maneja esa situación”, enfatizaba Eduardo Rodríguez.
En innumerables ocasiones ADEOM Lavalleja ha cuestionado la no actualización del Estatuto del Funcionario Municipal, el cual data del año 1982, es decir, es, lisa y llanamente, producto de la dictadura. Queda claro a todos que hasta el momento no ha habido voluntad política para actualizarlo. Se ha insistido desde la organización sindical que, ante cada período electoral los trabajadores no quieren seguir siendo tomados como “botines de guerra” o “carne de cañón” de rencillas político-partidarias.
En cuanto a los concursos para ascensos y presupuestaciones, recién en el pasado período de gestión de la Comisión Directiva de ADEOM, a iniciativa de los trabajadores organizados, se logró que estas instancias fueran evaluadas por la Oficina Nacional del Servicio Civil (ONSC). Respecto a las calificaciones de los trabajadores eventuales, estas circulan por carriles diferentes, aumentando la discrecionalidad de directores y de superiores, en muchos casos en contra de los derechos de los trabajadores.