Estuvo en Minas Luis Parodi, director Nacional de la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (DINALI) junto a su equipo, para presentar las estrategias de reinserción y revinculación de las personas liberadas, trabajo que se hace conjuntamente con el Ministerio de Desarrollo de Lavalleja (MIDES), por lo que su directora, Ana Laura Soiza, los presentó en conferencia de prensa, y explicó que “Luis Parodi es el director de DINALI -organismo que desde el período pasado integra al MIDES- y viene a presentarnos lineamientos estratégicos para desplegar en el departamento. Tenemos mucho para trabajar en esta área, son temas que nos preocupan”.
LINEAMIENTOS
Abierto a responder, se le preguntó cómo se está trabajando en bajar al territorio desde los nuevos lineamientos. Parodi respondió: “De los nuevos lineamientos, seguramente la compañera Ana Laura, sabe más que yo, porque es un trabajo que viene desarrollando el MIDES en los territorios, en las organizaciones barriales, en los centros comunitarios, con los centros de atención los que queremos que sean más integrales, para de alguna forma podamos estar juntos”. Agregó Parodi que “en ese proceso, en Montevideo estamos yendo a seis territorios, a algunos una vez por semana y a otros dos veces”.
Sobre cómo vienen trabajando los objetivos centrales de DANALI -mejorar la realidad de las personas que recuperan la libertad y reducir la reincidencia- Parodi respondió que “nuestro aporte vendría por ahí. El tema es cómo lo hacemos. Lo que estamos planteando es una escuela de democracia. Entendemos que esta gente está fuera de la democracia. Cuando hablamos de exclusión yo entiendo y el equipo con el que trabajo, que se está fuera de los beneficios y de la democracia. El ejercicio lo estamos haciendo juntos, tenemos que generar circuitos sociales internos que permitan un aprendizaje de circulación social y que ese circuito mañana sea grande y se integre a la sociedad que tenemos”.
Parodi sostuvo que “por eso la democracia para mí es importante, porque la considero un acto educativo sin igual. La democracia transforma a la gente. Y acá en este país tengo 280 ejemplos de gente que no fue democrático después terminó gobernando, así que no hay discusión”.

¿Se refiere a personas privadas de libertad o también a personas liberadas?
Parodi - Incluye también a sectores sociales de pobreza, que son los que están en la cárcel en un porcentaje enorme. La mayoría de la gente que está en cana son jóvenes y muchos pobres y muy pobres. Con el consumo y las drogas se formó la generación de la droga, aparece algún personaje - cuando digo personaje, es por muy querible- de otros sectores sociales como son los profesionales, pero el grueso de la gente son los mismos que estaban afuera antes, que tiene la misma cultura, la misma idiosincrasia, los mismos valores, y eso hace que una vez liberado, le elaboremos un programa. Pero en el contexto general es complejo con la democracia y con el Estado ¿Cómo hacemos para bajar la reincidencia? Para eso se necesita que tengan un lugar. Sin lugar no es posible y sin circulación no es posible. Y ahí entra la cultura, la vivienda, el trabajo, cómo se relacionan con las parejas, cómo crío a mis hijos. Todo eso hay que discutirlo, más ahí tenemos una postura radical, tenemos que poder discutir formas de vida, valores, hábitos. No con el ánimo de imponer, sí con el ánimo de discutir y decir: ‘Este es nuestro camino’. Y creo que eso falta, por lo menos en los lugares que yo ando”.
DISCUTAMOS
Parodi considera que “la discusión nos iguala y la contemplación no tanto; bueno, discutamos. Discutamos sin discutir. Sin el prejuicio de que te voy a convencer, discutamos. Sí, con la ilusión que tiene uno que la opinión que uno tiene es válida. Sí, porque sino, no tendría sentido defenderla. Sin la pretensión que mi idea es la única, sí con las ganas y la garra que esta idea es la mejor, pero siempre considerando que puede haber otra, porque sino, uno no defendería la idea que tiene. La idea está en un proceso hacia eso, yo no quiero vender más humo del que uno vende necesariamente. Estamos en un proceso de llevar eso adelante”.
TRABAJO
Aseguró que “es necesario buscar trabajo, pero no hay, y se terminó ahí. Tenemos que hacer una oferta juntos con el MIDES, con las organizaciones, y más sociocultural, más cultural, más de placer”.
¿Usted ha dicho que es fundamental la educación?
Parodi - Sí, sin duda. Pero la educación en términos de mejorar la vida cotidiana. La educación en cuanto a discutir hábitos, valores, discutir trayectoria, discutir formas de ver el mundo. Entonces, la educación no es más que una lucha ideológica entre dos o tres mundos. Uno discute ideológicamente lo que piensa de la pareja, de los negros, de los ricos, de los pobres. Ese pensamiento es ideológico. Me parece que ahí es donde se juegan los partidos.
¿Y el deporte no entra en eso?
Parodi - Sí, claro. Sí, sí. Todo entra ahí. La cultura -decía Jacques Lacan, un ministro francés- es todo. Si lo decía él, yo también. La cultura es la forma de cómo me visto, es qué deporte hago. Nuestra población ahora conoce algún que otro deporte, pero hasta hace pocos años -sobre todo la gente pobre-, conocía solo el fútbol. Cuando uno jugaba al vóleibol en mi época, se lo miraba raro. Hoy por suerte se diversificó el deporte. Lo mismo es el avance de las mujeres, que con todo derecho han ganado terreno y sin ningún afán demagógico, es la revolución posible en este país en el último tiempo, son las que más han ocupado lugares, tanto en el deporte, en la cultura, en el trabajo, aunque aún falta mucho terreno, son las que se están moviendo socialmente de manera contundente.
Hace unas semanas se desarrolló un evento con la Fundación Fénix en Minas donde participaron personas privadas de libertad y personas que ya han sido liberadas. Hay planes de construir un pabellón de rugby en Campanero. ¿Cómo se está trabajando con la Fundación Fénix y hacia dónde apunta ese trabajo?
Parodi - Sí, sí, sí, estamos trabajando juntos, y la compañera Ana Laura va a estar de acuerdo conmigo. Creo que juntos significa que sepamos qué hacemos cada uno. Juntos pero no amontonados. Fundación Fénix tienen un proyecto que nosotros queremos y en el que colaboramos en algunas cosas y después juntos sería definir en qué nos tocamos. Los laburos, por ejemplo, es un acuerdo, ellos pueden conseguir algún laburo. Que quede claro, su plan es su plan. Y nosotros tenemos que aprender a reconocer que los otros hacen cosas que están buenas, aunque nosotros no hemos avanzado mucho. Ellos hacen lo que tienen que hacer. Si no estoy de acuerdo en alguna cosa, no importa. El fenómeno es nuevo acá -en Argentina tiene muchísimos años-, que es que tengan las cárceles un pabellón para una organización, sea católica o no católica. Eso es nuevo. El acuerdo con Fénix es que en los circuitos que andamos nos podamos encontrar y compartir primero y después, ¿qué hace cada uno? ¿Qué aporta cada uno? Creo que en eso sí hay un avance en este país y lo celebramos. Creo que el fracaso de las políticas en los últimos años en el mundo nos habilita a pensar juntos, acá no hay tantos héroes porque todos marchamos. Nos dan la oportunidad. Ergo, el fracaso es nuestra fuente de aprendizaje. Hoy en día, ¿quién puede decir que no fracasó en las cárceles? Ahora tenemos una oportunidad.
¿Qué colaboración reciben de empresas comerciales o industriales para que quienes salen en libertad tengan trabajo?
La verdad, muy poca. La verdad, solo del Estado. El Estado ha abierto puertas en una cantidad de cosas. Pero lo privado, aunque tienen ventajas impositivas, es mínimo lo que aporta con empleo: puede más el prejuicio o el juicio. Esa es la verdad. Hay esfuerzo, seguimos peleando, la construcción es la que más nos abre la puerta. Paradójicamente es la que no tiene beneficios, increíblemente en este país las empresas de la construcción no gozan de los beneficios, algo que es inentendible. Hicimos una movida en el Parlamento, creo que está en discusión por ahí, tenemos la ilusión de que lo revisen. Con el SUNCA metimos diez personas en Google. Insisto con esto, todas las personas que puedan aportar, sean religioso, filosófico, ideológico, con una sola particularidad: no nos afiliamos con nadie que someta y humille. Todo el resto, vamos arriba.
IMPOSITIVA
Parodi agregó respecto a los impuestos a las empresas que “se nos abre una ventanita ahora que la ley que se votó en el último período: quienes incluyan a liberados en su empresa van a tener beneficios de 80% para mujeres y 60% para hombres. Eso va a permitir a las pequeñas empresas -que son el 90% del país- que tenga dos empleados y contrate una tercera, le descuenta 80%; si es mujer, posiblemente ahí surja una ventana más grande. Se está reglamentando la ley, calculo que en febrero o marzo estaríamos en condiciones de aplicarla”.
Algo habrá que hacer, la reincidencia es muy alta.
El último estudio dio que el 73% de los que salen en libertad reinciden.
¿Y cómo lo considera eso?
Y no sé cómo decirlo. Si el 70% de los que salen en libertad vuelven, es que mi empresa es un desastre, ¿no? Y además, en la cárcel hemos aprendido y la cárcel nos lo demostró. La ilusión que tenía en Uruguay siempre fue que las cárceles estaban en las ciudades, en el mejor Uruguay que tuvimos. Después la empezamos con esta ilusión que ‘cuanto más lejos, mejor’, se fueron alejando de las ciudades. Y nos demuestra eso que cada vez más, los grandes delitos se organizan desde la cárcel, meto 2.000 delincuentes en una cárcel en el medio campo, ¿qué puedo esperar? Y que se organicen. Y ahí está el comando Bermejo de Brasil. Todos se organizan en la cárcel porque tengo 24 horas para pensar, no había ninguna propuesta y mi amigo y yo robamos desde siempre, así que vamos a organizarnos. Creo que Uruguay todavía no está tan radicalmente así.
Ahora, si no bajamos el nivel de reincidencia, quiere decir que toda la guita y todos los esfuerzos que yo pongo de gente, técnico, vidas humanas, sufrimiento, no sirve.