Llegó a Minas mientras transita una nueva etapa en su vida, como integrante de una organización que brinda apoyo a las personas privadas de libertad (PPL). Su imagen cobró notoriedad pública durante el acto de asunción presidencial de Luis Lacalle Pou, como jefe de seguridad, siempre al lado del primer mandatario, en su traslado desde el Palacio Legislativo a Torre Ejecutiva el 1º de marzo de 2020. Luego, lo ya conocido: la fiscal Gabriela Fossatti, a partir de un acuerdo abreviado, lo condenó por los delitos de asociación para delinquir en reiteración real, un delito de tráfico de influencias, un delito continuado de interés personal y público y un delito continuado de revelación de secretos. En setiembre de 2024 se despidió de la cárcel de Florida. Alejandro Astesiano recuperaba entonces la libertad en forma anticipada y anunciaba: “Ya voy a hablar de la gente que se lavó las manos”.

En diálogo con Primera Página comentó que la organización para apoyo a los PPL que integra trabaja en la actualidad en la redacción de sus estatutos. Confirmó que será el secretario general de la misma. En Minas, tal como lo ha hecho en otras partes del país, se reunió con personas privadas de libertad y con algunos de sus familiares. Desea aplicar cuestiones que conoció durante su estadía en la cárcel y porque, además, “tengo vocación de servicio y quiero trabajar intensamente en la parte social. Luego de ver ciertas realidades en la cárcel, está bueno ayudar, colaborar, tanto con los PPL, como con sus familiares y con el Estado en general, porque todos los problemas que allí se generan repercuten en el Estado”, declaró.

Mientras se habla de la superpoblación carcelaria y de la necesidad de descomprimir verdaderas “bombas de tiempo” como la situación del ex COMCAR, Alejandro Astesiano sostiene que el Poder Judicial “debe jugar un rol central en todo esto”, ya que “son sus integrantes quienes mandan y no lo es ni el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) ni el ministro del Interior. Es la justicia la que manda. Hay mucha gente presa y hay que hacer algo. Prefiero que un botija que por cuatro porros está dos años en cana sea enviado a terapia y no que esté repletando cárceles como ocurre en la actualidad”. Otro tanto ocurre con mujeres en prisión durante cuatro años por haber intentado introducir dosis mínimas de droga a las cárceles. “Es un disparate”, dijo el entrevistado, quien cuestionó la excesiva realización de acuerdos abreviados en este tipo de casos.

El hacinamiento es innegable. Nadie lo discute. Astesiano comentó lo que apreció en el Complejo Carcelario de Campanero. “Hay lugares que son para seis personas y en ellos hay 14 personas. Además, decayó tremendamente desde que fue inaugurada. Para mi depende de cómo la lleve adelante el director de turno, en cómo trabajan para que las ppl se sientan cómodas, dentro de lo posible, sin brindarles beneficios, por supuesto, que puedan trabajar y estudiar. Cuestiones mínimas como tener luz, un colchón, las frazadas necesarias”. Además, “a un preso pesado no lo pueden poner en el mismo lugar que a un botija que está ahí por tres porros porque se contamina. Hay muchas cosas buenas por hacer”, confió.

“Así planteado el tema, en estas condiciones, las cárceles terminan construyendo delincuentes. Por eso insisto en que podemos hacer mucho con el Estado y con el Instituto Nacional de Rehabilitación. No puede ser que una madre vaya a una cárcel a llevarle todo lo que tiene en su heladera a su hijo, mangueando para el boleto y que el hijo termine cambiando los alimentos por droga dentro de la cárcel”, continuó.

Alejandro Astesiano realizará una visita similar la semana próxima a los centros carcelarios de Artigas y de Salto. Resaltó que el trabajo de la organización que integra también repercutirá favorablemente en quienes trabajan en los centros de reclusión al incidir en forma positiva en el funcionamiento de los mismos.

¿De qué vive en la actualidad?

Tengo mi empresa, Fibra Tim, dedicada a la distribución (de alimentos). También tengo dos supermercados, uno en El Pinar y el otro en Médanos, junto con otro local en Cuchilla Alta.

Casi que es un gran empresario.

Lo más importante es que hoy en día tengo la posibilidad de ayudar. No tengo problema para pagar la nafta y recorrer el país. Ya lo he hecho, he realizado giras por todos lados. Estuve tres veces en Rivera, estuve en Tacuarembó, en Rocha, en Paso de los Toros (Tacuarembó), en Florida, siempre sobre la base del trabajo en lo social.

Ayer (por el lunes) viajaron familiares de Salto y fueron recibidos por Bettiana Díaz, senadora del Frente Amplio, a quien plantearon sus problemáticas, más que nada por el tema de los traslados, porque muchas veces se suscitan inconvenientes en las cárceles porque las ppl no pueden ver a sus familiares, no les pueden llevar siquiera un paquete. Me pasó hace unos días. Envié un paquete y mientras que en todos los casos éste llegaba al día siguiente, en el mío insumió 10 días el traslado por la revisación minuciosa que le realizaron. Es poca inteligencia, es perder tiempo haciendo un mal cuando hay cosas importantes por resolver.

 

Astesiano brindó una entrevista exclusiva a Primera Página ayer, cuando visitó nuestro departamento.
Astesiano brindó una entrevista exclusiva a Primera Página ayer, cuando visitó nuestro departamento.

Protagonizó una obra en Teatro Metro de Montevideo.

Exacto, con entradas agotadas. No pudimos continuar porque lamentablemente el actor Michel de León sufrió una fractura -le colocaron nueve tornillos-. Ahora retomamos en el interior, el 9 de agosto en el Teatro España de Melo y luego en el Country de Atlántida. La obra se llama “Terapia de la seguridad” y en ella a un paciente -yo- lo llevan el psicólogo. Hay intervención del público porque yo me brindo a la gente, quiero que me hagan las preguntas que quieran hacerme, no hay pacto algo en ese sentido. Igual que ocurre en las entrevistas periodísticas. Si el periodista me pregunta “¿De qué quieres hablar?” le está faltando el respeto a su público, a sus oyentes, a sus lectores. Cada quien pregunta lo quiere. Es así, fácil.

En cuanto a su etapa como funcionario del Estado. Debe haber pocas personas en el país que hayan tenido un vínculo tan extenso con la familia de Lacalle como el que usted mantuvo.

Desde el año 1997. Fue un vínculo largo. Por eso siempre tengo respeto. A veces quieren que diga algo que no es verdad, pero no lo digo. Puedo estar dolido, pero si es mentira, jamás la haría público ni por toda la plata del mundo. No soy así. No miento por más dolor que sienta.

A Lacalle padre lo conocí por intermedio de un comisario que había sido jefe mío, que me convocó y me dijo que estaban precisando un chofer y custodia. Me convocaron a una reunión en la cual había cinco o seis personas. El padre de Lacalle estaba haciendo una prueba a todos. Me llamó a mí, me atendió y me preguntó un montón de cosas. Me dijo: “Te llamo jueves o viernes” -eso fue un martes-. El miércoles me hicieron ir y me dijeron: “Venite de traje que tienes una reunión con el doctor Lacalle”. Cuando fui, me dijo que tomara la llave, que la camioneta estaba al otro lado y que tenía que estacionarla en la puerta. Así fue.

Yo era un botija. Date cuenta que tengo 53 años… En 1997 tenía 25 años. Trabajé para él y para su señora -Julia Pou-. “Mirá que hay que ir al interior con Julita y quiero que vayas vos manejando, que seas vos el chofer”, me decía Lacalle.

¿Mantiene algún vínculo con integrantes de la familia?

No, ahora no, no mantengo vínculo alguno, porque no estaría bueno. Por ejemplo, si trabajo en Tienda Inglesa y me echan, ¿para qué voy a hablar con el dueño o con el gerente? Ya está, es un laburo.

De mi parte prefiero que sea de ese modo. Hubo una instancia de acercamiento, pero decidí que no. Hoy en día no tomaría un café con nadie.

Se lo nota descreído, desilusionado. Hay un morbo que tienen algunos periodistas y buena parte de la población; mucha gente piensa: “Astesiano sabe diez veces más de lo que dice”.

Sinceramente, sobre todo lo que sé he hablado un 6%. He dicho cosas, pero no las tomó nadie. Cuando digo que se firma para que entren los rusos para comprar frigoríficos y se reúnen con la secretaria, que van a la secretaría de Álvaro Delgado, nadie lo replicó, nunca le pidieron el teléfono a la mujer, nunca la llevaron a declarar. Ahí me di cuenta de que todo estaba arreglado.

Por eso fue el pasaje de la fiscal Graciela Fossatti al Partido Nacional y luego al Partido Colorado. Ella hizo política conmigo. Buscó una ventaja política para estar ahí. Estaba detrás, protegiendo a Lacalle Pou. Es lo peor que puede hacer una fiscal, o cuando instó a romper los celulares. A mí me lo quitó. Mintió en todo. Se comprobó que el teléfono era mío y no de Presidencia. Así le fue… perdió todo. ¿Sabe quién fue el único político que dijo algo sobre esto? Yamandú Orsi.

¿Cuándo?

En varias oportunidades lo dijo, en entrevistas que yo tengo grabadas, antes de las elecciones.

Usted hizo público también que el periodista Ignacio Álvarez se reunía asiduamente con Lacalle Pou en La Tahona.

Y en Suárez también. Álvarez es un operador, se nota desde bastante lejos. Después me buscó, como yo estaba tirado, llamó a empleados míos y ellos me definieron como “terrible patrón y buen jefe”. Nacho buscaba deudores que después se demostró eran mentira, que tenía solo una deuda de cinco millones de pesos, de la cual ya había pagado cuatro millones 750 mil pesos y se pagó todo. Buscaba cosas, ensuciar la cancha, como hace él, pero quedó pegado.

En un país donde el sicariato está consolidado, donde pareciera que todo tiene precio, ¿su vida tiene precio? ¿Qué recaudos toma en ese sentido?

Te voy a decir la verdad: miro por el espejo de retrovisor, siempre. He tenido autos que me han seguido, camionetas, ya lo he dicho públicamente, camionetas Nissan que me han seguido, Hyundai H1 que han parado en la esquina de mi casa, veo movimientos raros. Pero no tengo miedo. Quien haga algo, que lo haga bien, que me deje quieto, que no me dé chance a nada.

La mayoría de las personas lo conoció como custodia de Lacalle Pou en el momento de su asunción como presidente, en la ceremonia protocolar. ¿A partir de qué circunstancias comenzó a caer en desgracia?

Yo no caí en desgracia; otros lo provocaron. Yo creo que el problema fue que yo mandaba más que la cúpula policial de Torre Ejecutiva, suspendí funcionarios, les saqué grados a funcionarios que iban a ascender a general, les dije de hacer tareas judiciales y administrativas, tomando declaraciones por equis motivo y le prohibí el traslado a un comisario mayor en el piso 11 del presidente porque veía actitudes raras. Eso fue lo que llevó a todo esto. Es más, me enteré estando en Costa Rica que hubo reuniones por toda esta matufia. Porque no hay nada. ¿Asociación para delinquir integrada por una sola persona? ¿Soy el único responsable? Yo cumplía órdenes. Ocurre que decidieron concentrarse en mi mientras saltaban muchos temas verdaderamente importantes para el país. Encontraron a alguien y me tiraron con todo.

Cuando Fossatti dictó mi procesamiento dijo que conmigo iba a educar al Estado. ¿Y los que estaban por encima de mí? Toda la joda que hay... Tenemos ahora a Delgado que no quiere soltar la teta del Senado para seguir cobrando tras haber sido electo presidente del Directorio del Partido Nacional. Es una falta de respeto hacia la gente. Pero, me pregunto: ¿Es por la plata o es por los fueros?

¿Hay alguna causa contra él en estos momentos?

Sí, claro. Está el préstamo a La República donde está involucrada un montón de gente y donde en breve saldrán a la luz pública las citaciones.

El préstamo que se dio en pandemia de 1.200.000 dólares a La República. El diario estaba fundido con una empresa que es de un sobrino, un yerno que no existe, que facturaba 35.000 dólares al año y le pasaron 1.200.000 dólares. Delgado es el gerente de toda la transacción en plena pandemia. La República cerró y nunca se devolvió la plata al banco, nunca se pagaron las cuotas y no pasó nada. Y esa empresa sobrefacturaba a Buenos Aires, a la empresa Patagonia. Refacturaban la publicidad, si vos justificás, no tiene costo, no tiene arancel.

¿Uno de sus principales errores fue haber aceptado un acuerdo abreviado?

Era complicado. Estaba cansado. La presión era tremenda. Fue el abogado a Punta Rieles y me dijo: "Mira que están ofreciendo 50.000 dólares para matarte”, y se lo dijo también a mi familia. El cansancio mental de todo el día, la prensa, lo que me dijo el propio fiscal, lo que se vendió a la prensa... Era complicado pelear contra todo eso. Y cuando la fiscal te dice: "Astesiano, sos el techo”, ¿con qué vas a pelear? ¿Qué hacés? La fiscal te lo está diciendo. La fiscal Flores y el Fiscal Romano, excelentes, lo aclaro cada vez que puedo.

Habrá una serie de TV sobre el caso.

Exacto. Estamos trabajando en eso, ahora que ya hay otro crecimiento. Respecto al documental, recientemente me enviaron una fotografía sobre el trabajo que estaban haciendo, grabando. Va a haber de todo y todo va a estar muy bueno.

En su momento, ¿le sorprendió la visita de Gustavo Leal a sus padres?

No me sorprendió, aunque no me pareció justa en ese momento, porque a mí me complicaba en la cárcel. Pero el tipo fue por un tema, un libro, que quería hacer una historia y por eso no me sorprendió. Lo que pasó fue que después armaron un circo con todo eso. Leal fue un tanto ingenuo, estaba clavado que iba a pasar lo que pasó, que se iba a utilizar políticamente.

¿Espió a Lorena Ponce De León a pedido de Luis Lacalle Pou?

No fue espionaje. No estaban separados, sino peleados. Yo tenía a mi gente de seguridad trabajando para ella. Yo era el responsable de la seguridad de ella. Ella tenía un auto de Presidencia, una oficina en Presidencia y yo ¿cómo no iba a saber dónde estaba la mujer del presidente? Era mi trabajo. Pasaba algo con ella en un avión o en otro país, ¿yo qué hacía como jefe de seguridad de Presidencia? Era responsable por la señora y por los hijos del presidente. Era un compromiso firmado. Yo cuidaba más a los hijos del presidente que a mis hijos. De noche no dormía cuando los chiquilines salían.

¿Y en cuanto a las valijas diplomáticas con pescado?

El pescado era pescado. ¿Cómo va a venir droga desde Dubai cuando allá sale una fortuna? Era pescado, te juro, y vino a mi nombre. En Dubai estábamos en un almuerzo. Comimos pescado, carne de camello, que es riquísima. A Luis le dio por comentar: “Qué rico pescado”. ¿Para qué? “Te voy a mandar una caja de este pescado”, le dijeron inmediatamente. Lo enviaron a la residencia de Suárez, a nombre mío. No entraba en una camioneta porque eran como seis palets repletos de cajas de pescado. Empecé a llamar a todo el mundo y lo distribuimos por todos lados, como pudimos.

¿Y el caso Marset y la irrupción del primer cártel uruguayo, signado como responsable intelectual del asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci concretado en Colombia?

No puedo aportarte demasiado sobre este tema. Siempre hay que estar atentos a los morbos mediáticos que te venden informaciones y después resulta que no es como dicen. Hay que tener cuidado con esas cosas, son complicadas. Crean un personaje, como me pasó a mí, y a veces no todo es verdad. Hay que tenerlo en cuenta para saber qué es verdad y qué no.

A Sebastián Marset no lo conozco, de verdad te lo digo, y por ende no sé qué tan real es todo. No sabemos qué magnitud tiene él ante el espectro político. Yo pienso que también lo usaron políticamente y ahí explotó todo.

Dijo que si arrestaban a la esposa él iba a hablar. La mujer está en la cárcel y de él no hay novedades. Por eso digo que no sé qué es el personaje, si es real o no. Que existe, existe, pero no sé la magnitud del poder, hasta dónde llega, no entiendo. No tengo vínculo con él y prefiero no tenerlo. Cada uno en su palo…

 

En pocas palabras

Gabriela Fosatti

“Cartel de casa inmobiliaria: Vendida, Vendida…”.

 

Álvaro Delgado

“Lo peor del Partido Nacional. El mal que le hizo al partido y que le está haciendo es incalculable”.

 

Carlos Negro, actual ministro del Interior

“Es un tipo que puede ayudar mucho al sistema, al sistema carcelario, al sistema judicial, porque el tipo estuvo adentro. Entonces pienso que puede ayudar al Estado.

No lo conozco, en alguna cosa he dicho que está equivocado, como cuando expresó que perdimos la guerra contra el narcotráfico. Eso creo que no se puede decir. Yo pienso que con el narcotráfico hay que transar. Acá es lugar de paso, no tenemos grandes consumos de droga. No hay mucha guita en drogas acá. Para ganar hay que transar.

 

¿Quién es Alejandro Astesiano?

Lo que ves. Lo que ves, un loco común que estuvo allá arriba, que está allá abajo y que se está levantando.